TEMA 4. INFECCIÓN DEL TRACTO URINARIO


Las urgencias nefrourológicas pediátricas, especialmente la infección del tracto urinario (ITU), requieren un diagnóstico y tratamiento rápidos para prevenir cicatrices renales y sepsis. La ITU puede ser baja (cistitis), con disuria, polaquiuria y urgencia miccional, o alta (pielonefritis), caracterizada por fiebre ≥38 °C, vómitos, dolor lumbar y mal estado general. El principal microorganismo es Escherichia coli (80-90 %) y la vía de infección más frecuente es la ascendente, favorecida por factores como sexo femenino, estreñimiento, disfunción miccional y reflujo vesicoureteral. En neonatos y lactantes la presentación puede ser inespecífica, mientras que en niños mayores predominan los síntomas urinarios.

La valoración inicial debe seguir el esquema ABCDE, prestando especial atención a la sepsis, perfusión, deshidratación y estado neurológico. El diagnóstico comienza con la tira reactiva de orina, aunque los nitritos positivos son muy específicos y la leucocituria aislada no confirma una ITU. El urocultivo es fundamental, especialmente en ITU febril, menores de 3 meses, sospecha de pielonefritis, ITU recurrente o pacientes con uropatías, y debe obtenerse antes de iniciar antibióticos cuando sea posible. En lactantes, el cateterismo vesical ofrece una elevada sensibilidad y especificidad, mientras que la bolsa perineal presenta una elevada contaminación. Según la situación clínica pueden añadirse hemograma, PCR, procalcitonina, función renal, gasometría y hemocultivos, además de pruebas de imagen como ecografía renal y vesical, CUMS y gammagrafía DMSA.

El tratamiento depende de la gravedad y del tipo de ITU: la cistitis suele tratarse por vía oral durante 3-5 días, mientras que la ITU febril o pielonefritis requiere habitualmente 7-10 días, pudiendo prolongarse en casos complicados. Los pacientes que precisan ingreso pueden recibir cefotaxima o ceftriaxona IV, asociadas a otros antibióticos según edad y sospecha microbiológica. El ingreso está indicado especialmente en menores de 3 meses, aspecto séptico, mala perfusión, deshidratación, vómitos, inmunodeficiencia, uropatía obstructiva o bacteriemia, mientras que el shock séptico, la insuficiencia respiratoria, la necesidad de vasoactivos o el fracaso multiorgánico son criterios de UCIP. Los cuidados de enfermería incluyen monitorización, control del balance hídrico y diuresis, obtención aséptica de muestras, administración segura de antibióticos, control de la fiebre y educación familiar sobre hidratación, higiene, prevención de recurrencias, cumplimiento del tratamiento y signos de alarma.