El escroto agudo en pediatría es una urgencia caracterizada por dolor, inflamación y aumento de volumen escrotal de aparición súbita, siendo prioritario descartar una torsión testicular, ya que la viabilidad disminuye progresivamente tras 4-6 horas de isquemia. La torsión provoca la rotación del cordón espermático, comprometiendo el flujo sanguíneo y pudiendo producir necrosis testicular. Se presenta con dolor brusco e intenso, náuseas y vómitos, pudiendo existir irradiación abdominal o inguinal. En la exploración destacan el testículo elevado, horizontalizado, hemiescroto edematoso y ausencia del reflejo cremastérico, con signo de Prehn negativo. El diagnóstico debe ser fundamentalmente clínico para no retrasar la cirugía; la ecografía Doppler puede confirmar la disminución o ausencia de flujo si está disponible sin demorar el tratamiento.
La torsión de la hidátide testicular es más frecuente en niños prepúberes y suele producir un dolor progresivo y menos intenso, con escasa afectación general. Son característicos el “blue dot sign”, el nódulo doloroso en el polo superior y el reflejo cremastérico conservado. El Doppler muestra flujo testicular conservado y su tratamiento suele ser conservador, mediante reposo, frío local, AINEs y analgesia. Por otro lado, la epididimitis/orquitis presenta habitualmente dolor gradual, fiebre, inflamación y eritema escrotal, con signo de Prehn positivo y reflejo cremastérico conservado. En prepúberes suele asociarse a etiología vírica, mientras que en adolescentes sexualmente activos pueden estar implicadas Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae. El tratamiento consiste en reposo, elevación escrotal, frío local y analgesia, añadiendo antibióticos cuando exista sospecha bacteriana.
La actuación de enfermería debe comenzar con una valoración rápida del inicio, intensidad y evolución del dolor, presencia de náuseas, vómitos, fiebre y cambios en la coloración escrotal, además de una evaluación sistemática ABCDE. Ante sospecha de torsión testicular, son prioritarios el ayuno inmediato, canalización IV, analgesia precoz, monitorización y preparación urgente para ecografía y cirugía, registrando con precisión la hora de inicio del dolor, dato fundamental para el pronóstico. La principal diferencia clínica es que la torsión testicular presenta dolor brusco, vómitos frecuentes, reflejo cremastérico ausente y disminución del flujo Doppler, por lo que requiere cirugía urgente; la torsión de hidátide y la epididimitis/orquitis suelen presentar dolor gradual, flujo testicular conservado y tratamiento principalmente conservador. La familia debe conocer la importancia de una atención inmediata, ya que el retraso puede ocasionar pérdida del testículo.
