TEMA 6. URGENCIAS NEONATALES


La ictericia neonatal es una manifestación frecuente causada por el depósito de bilirrubina, que produce coloración amarillenta de piel y mucosas. Puede ser fisiológica, cuando aparece después de las primeras 24 horas y se resuelve espontáneamente, o patológica, cuando aparece precozmente, existe un ascenso rápido de bilirrubina, niveles elevados para la edad o persistencia prolongada. La hiperbilirrubinemia severa puede provocar encefalopatía bilirrubínica (kernicterus) y daño neurológico irreversible. La valoración debe realizarse mediante un enfoque ABCDE, teniendo en cuenta factores de riesgo como prematuridad, hemólisis, deshidratación, lactancia ineficaz o sepsis.

El tratamiento de la ictericia se basa principalmente en una adecuada alimentación e hidratación y en la fototerapia, cuya indicación depende de las horas de vida, edad gestacional, factores de riesgo y niveles de bilirrubina. En casos de isoinmunización Rh o incompatibilidad ABO con hemólisis significativa puede utilizarse inmunoglobulina intravenosa, mientras que la exanguinotransfusión se reserva para situaciones graves, fracaso de la fototerapia intensiva o encefalopatía bilirrubínica. Los signos de alarma neurológicos incluyen hipotonía, letargia, mala alimentación, irritabilidad, hipertonía, retrocolis, apnea, convulsiones y coma, requiriendo actuación inmediata.

La estenosis hipertrófica de píloro (EHP) es una obstrucción gástrica del lactante producida por hipertrofia del músculo pilórico, caracterizada por vómitos progresivos, no biliosos y proyectivos, hambre posterior al vómito, pérdida de peso y signos de deshidratación. Puede provocar alcalosis metabólica hipoclorémica, hipopotasemia y deshidratación, y su diagnóstico se confirma principalmente mediante ecografía abdominal. El tratamiento inicial consiste en corregir las alteraciones hidroelectrolíticas, mantener ayuno y administrar fluidoterapia, seguido de piloromiotomía. Por otro lado, la onfalitis es una infección del muñón umbilical que puede evolucionar a sepsis neonatal, fascitis necrotizante o shock séptico; requiere valoración ABCDE, tratamiento antibiótico según gravedad y cuidados locales, además de vigilancia estrecha de signos de progresión.