TEMA 7. INTOXICACIONES


Las intoxicaciones pediátricas son frecuentes en urgencias y varían según la edad: en menores de 5 años predominan las exposiciones accidentales, mientras que en niños mayores y adolescentes pueden ser intencionales y más graves. Las sustancias más habituales son fármacos, productos domésticos y tóxicos ambientales o recreativos. La valoración inicial debe seguir el ABCDE: asegurar vía aérea y riesgo de aspiración, valorar respiración y saturación, circulación y perfusión, nivel de conciencia/pupilas y glucemia, y finalmente temperatura, lesiones cutáneas y restos del tóxico. La anamnesis debe determinar sustancia, cantidad, vía y hora de exposición, síntomas, peso, tratamientos previos y contexto.

Los toxíndromes orientan sobre el tóxico responsable: los opiáceos producen miosis, bradipnea y depresión del SNC; el colinérgico, miosis, broncoespasmo, sialorrea, diarrea y sudoración; el anticolinérgico, midriasis, taquicardia, hipertermia, piel seca y delirio; el simpaticomimético, hipertensión, taquicardia, midriasis, agitación y sudoración; los sedantes/hipnóticos, depresión del SNC, hipotensión y bradipnea; los salicilatos, taquipnea, vómitos, tinnitus y alteraciones neurológicas; y los antidepresivos tricíclicos, taquicardia, QRS ancho, convulsiones y arritmias. El tratamiento comienza siempre con soporte vital y estabilización, oxígeno, monitorización, acceso IV, fluidoterapia y corrección de alteraciones. Es fundamental interrumpir la exposición, retirar ropa contaminada, lavar piel u ojos cuando corresponda y no inducir el vómito.

La descontaminación debe ser selectiva: el carbón activado puede utilizarse en ingestas recientes de tóxicos adsorbibles, pero no es útil en cáusticos, metales, alcoholes o hidrocarburos. No se recomienda de forma rutinaria la diuresis forzada, manitol ni acidificación urinaria; la alcalinización con bicarbonato puede estar indicada en salicilatos y algunos tóxicos ácidos, y la depuración extracorpórea en determinadas intoxicaciones graves. Los principales antídotos son naloxona para opiáceos, N-acetilcisteína para paracetamol, atropina/pralidoxima para organofosforados, azul de metileno para metahemoglobinemia, bicarbonato sódico para tricíclicos y deferoxamina para hierro. Enfermería debe realizar monitorización continua, controlar vía aérea, oxigenoterapia, ECG, estado neurológico, balance hídrico y administración de antídotos, además de educar a la familia en prevención y seguridad domiciliaria.