TEMA 1. TÉCNICAS Y PROCEDIMIENTOS RESPIRATORIOS


La vía aérea y el soporte respiratorio son prioridades en la atención al paciente crítico, ya que garantizan una oxigenación y ventilación adecuadas. La apertura inicial de la vía aérea se realiza mediante la maniobra frente-mentón en pacientes sin sospecha de traumatismo cervical o mediante la tracción mandibular si existe riesgo de lesión cervical. La oxigenoterapia debe administrarse según las necesidades del paciente utilizando cánulas nasales, mascarillas simples, Venturi, mascarilla con reservorio o sistemas de alto flujo, ajustando siempre la FiO₂ para corregir la hipoxemia y evitando la hiperoxia prolongada, especialmente tras una parada cardiorrespiratoria. Cuando la ventilación espontánea es insuficiente, puede emplearse ventilación con bolsa-mascarilla, ventilación mecánica no invasiva (CPAP/BiPAP) o ventilación mecánica invasiva mediante intubación orotraqueal.

La intubación orotraqueal está indicada cuando el paciente no puede proteger la vía aérea o presenta fracaso respiratorio, mientras que la mascarilla laríngea constituye una alternativa rápida y eficaz cuando la intubación no es posible o como dispositivo de rescate. En situaciones extremas de "no se puede intubar, no se puede oxigenar" (CICO), la cricotirotomía es la vía aérea de emergencia indicada para restablecer la oxigenación. Una vez asegurada la vía aérea, la ventilación mecánica debe ajustarse al estado clínico del paciente, utilizando parámetros protectores, evitando la hiperventilación y confirmando siempre la correcta colocación del tubo mediante capnografía, que constituye el método de referencia para su verificación y monitorización.

El papel de enfermería es esencial durante todo el proceso, desde la preparación del material y la monitorización continua hasta la vigilancia de la eficacia de la ventilación y la detección precoz de complicaciones. Entre los cuidados más importantes destacan comprobar la correcta permeabilidad de la vía aérea, mantener una adecuada oxigenación, vigilar el sellado de mascarillas y dispositivos, controlar la presión del neumotaponamiento, prevenir la hiperventilación y reconocer signos de deterioro o fracaso del soporte respiratorio. Una actuación rápida, sistemática y coordinada es fundamental para garantizar una ventilación eficaz y mejorar el pronóstico del paciente crítico.