La valoración cardiovascular y el acceso vascular son procedimientos fundamentales en urgencias, ya que permiten identificar alteraciones hemodinámicas, monitorizar al paciente e iniciar tratamientos de forma rápida y segura. El electrocardiograma (ECG) registra la actividad eléctrica del corazón y es esencial para detectar arritmias, isquemia, trastornos de la conducción y alteraciones electrolíticas. Para obtener un trazado fiable es imprescindible colocar correctamente los electrodos, evitar interferencias y registrar adecuadamente la prueba. La tensión arterial es otro parámetro básico que informa sobre el estado circulatorio del paciente y puede medirse mediante técnica palpatoria o auscultatoria, siempre utilizando un manguito del tamaño adecuado y relacionando los valores obtenidos con la situación clínica del paciente.
El acceso vascular periférico incluye la punción venosa para la obtención de muestras sanguíneas y la canalización de vías venosas periféricas para la administración de líquidos, fármacos o hemoderivados. Cuando no es posible conseguir un acceso venoso en situaciones de emergencia, la vía intraósea constituye una alternativa rápida y eficaz, especialmente durante la reanimación cardiopulmonar, el shock o el traumatismo grave. La gasometría arterial permite valorar la oxigenación, la ventilación y el equilibrio ácido-base, siendo fundamental en pacientes con insuficiencia respiratoria o alteraciones metabólicas. Además, existen accesos especiales como los reservorios implantables, los catéteres venosos centrales, la vena umbilical en neonatos y la canalización ecoguiada, indicados cuando se requieren tratamientos prolongados, monitorización avanzada o accesos de mayor complejidad.
En las situaciones de parada cardiorrespiratoria, la actuación debe seguir la cadena de supervivencia mediante soporte vital básico y avanzado, con inicio precoz de la RCP y desfibrilación cuando exista fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso. La cardioversión sincronizada se utiliza en pacientes con arritmias inestables que conservan pulso, mientras que la pericardiocentesis está indicada de forma urgente en el taponamiento cardiaco para aliviar la compresión del corazón y restaurar el gasto cardíaco. En todos estos procedimientos, la enfermería desempeña un papel esencial en la preparación del material, la aplicación de técnicas asépticas, la monitorización continua del paciente, la prevención de complicaciones y el registro de todos los cuidados realizados, garantizando una atención rápida, segura y de calidad
