La inmovilización cervical y espinal tiene como objetivo limitar los movimientos de la columna y prevenir el agravamiento de posibles lesiones medulares o vertebrales durante la valoración y el traslado. Ante sospecha de lesión cervical se debe mantener el control manual, la alineación neutra y evitar flexiones, extensiones o rotaciones innecesarias, priorizando siempre la vía aérea, ventilación y circulación (ABC). La inmovilización debe ser selectiva, valorando factores de alto riesgo, mecanismos peligrosos, síntomas neurológicos, dolor o deformidades. Para la movilización e inmovilización pueden utilizarse collarín cervical, camilla cuchara, tablero espinal, férula de Kendrick y colchón de vacío, realizando una reevaluación continua.
La inmovilización de extremidades busca reducir el dolor, limitar el movimiento y prevenir lesiones adicionales de tejidos blandos, estructuras vasculonerviosas o fracturas. Puede realizarse mediante férulas de vacío, semirrígidas o hinchables, seleccionando el dispositivo adecuado y comprobando posteriormente la perfusión, sensibilidad y movilidad. El cabestrillo es especialmente útil para lesiones de hombro y codo, manteniendo el brazo apoyado y la mano por encima del codo. En la pronación dolorosa, típica de niños pequeños, aparece dolor inmediato e incapacidad para utilizar el brazo, generalmente sin edema ni deformidad, y puede realizarse la reducción mediante supinación-flexión o hiperpronación.
La reducción cerrada de las luxaciones permite recolocar una articulación sin cirugía. En la luxación anterior de hombro se realiza una reducción progresiva mediante tracción y rotación externa, seguida de aducción y rotación interna, teniendo especial precaución para evitar fracturas. En la luxación rotuliana, habitualmente lateral, se administra analgesia, se realiza extensión progresiva y se desplaza la rótula medialmente, valorando posteriormente posibles lesiones asociadas e inestabilidad. Finalmente, la artrocentesis consiste en extraer líquido sinovial mediante punción estéril con finalidad diagnóstica o terapéutica, principalmente ante monoartritis, hemartros o dolor articular; requiere asepsia rigurosa y presenta contraindicaciones relativas como alteraciones de la coagulación, infección en la zona de punción o fractura próxima.
