TEMA 4. TECNICAS Y PROCEDIMIENTOS EN ORL


La otoscopia es el examen visual directo del conducto auditivo externo (CAE) y de la membrana timpánica, con el objetivo de identificar alteraciones normales o patológicas del oído externo y medio. El instrumento más utilizado es el otoscopio de luz, que permite una buena visualización mediante aumento, mientras que el otomicroscopio proporciona una visión binocular de mayor precisión. La exploración comienza por el oído sano, observando el pabellón y el CAE; para introducir el otoscopio se tracciona el pabellón hacia atrás y arriba en adultos y hacia atrás y abajo en niños pequeños.

La epistaxis es una hemorragia originada en las fosas nasales y puede ser anterior, generalmente procedente del área de Kiesselbach, o posterior, cuando afecta a ramas de la arteria esfenopalatina y etmoidales. Las epistaxis anteriores se tratan habitualmente mediante taponamiento nasal anterior, utilizando materiales como gasa orillada, Merocel®, Rapid-Rhino® o materiales reabsorbibles. Cuando el sangrado no se controla o es posterior, puede ser necesario un taponamiento nasal posterior, generalmente realizado en medio hospitalario y con anestesia o sedación.

Los cuerpos extraños nasales, óticos y faríngeos requieren una valoración y extracción adaptadas a su localización y naturaleza. Los cuerpos extraños nasales son frecuentes en niños y pueden producir obstrucción, rinorrea mucopurulenta unilateral y mal olor; se diagnostican mediante rinoscopia y pueden extraerse con pinzas adecuadas. En el oído, la otoscopia permite localizar el objeto y seleccionar la técnica, teniendo especial precaución con las pilas de botón, que no deben irrigarse y requieren derivación al especialista. Los cuerpos extraños faríngeos pueden causar dolor, sialorrea, disfagia u odinofagia y se extraen mediante pinzas o técnicas endoscópicas según su localización; si se encuentran en el esófago, puede ser necesaria una endoscopia.