La atención al paciente politraumatizado debe ser rápida, sistemática y priorizada, ya que las lesiones potencialmente mortales no siempre son evidentes en la valoración inicial. La actuación se basa en el enfoque XABCDE, priorizando el control de la hemorragia externa exanguinante antes de valorar la vía aérea, respiración, circulación, estado neurológico y exposición. La enfermería desempeña un papel esencial en la identificación precoz de amenazas vitales, el control de hemorragias, la monitorización, la canalización de accesos, la administración de tratamientos y la prevención de la hipotermia.
El control de la hemorragia grave constituye la primera prioridad, utilizando presión directa, torniquetes, material hemostático y ácido tranexámico cuando esté indicado. Durante la valoración de la vía aérea y la respiración es fundamental proteger la columna cervical, detectar lesiones torácicas potencialmente mortales como el neumotórax a tensión y administrar oxígeno y soporte ventilatorio según la situación. La valoración de la circulación debe asumir inicialmente un shock hemorrágico, prestando especial atención a la posible fractura pélvica, que puede producir un sangrado masivo y requerir la colocación de un cinturón pélvico.
Tras controlar las amenazas vitales se realiza la valoración secundaria, incluyendo la anamnesis SAMPLE, la exploración sistemática y la búsqueda de lesiones ocultas, sin olvidar que cualquier deterioro obliga a repetir el XABCDE. La inmovilización debe ser proporcional al riesgo, reevaluando siempre la perfusión, sensibilidad y movilidad tras colocar cualquier dispositivo. Finalmente, una transferencia estructurada y un registro enfermero completo de los tiempos, intervenciones y evolución clínica son fundamentales para garantizar la continuidad asistencial y la seguridad del paciente.
