TEMA 11. TÉCNICAS DE AISLAMIENTO EN URGENCIAS


El aislamiento en urgencias es una medida esencial para prevenir la transmisión de infecciones y debe iniciarse desde la sospecha clínica, sin esperar siempre a la confirmación microbiológica. La base de la prevención son las precauciones estándar, aplicables a todos los pacientes, destacando la higiene de manos, el uso adecuado de guantes, mascarilla, bata y protección ocular, así como la correcta limpieza del material y del entorno. La enfermería desempeña un papel fundamental en la detección precoz del riesgo, la aplicación de las medidas de aislamiento y la educación del paciente.

Las precauciones basadas en la transmisión se clasifican en aislamiento por contacto, por gotas y por aire, a las que se añade el aislamiento protector para pacientes inmunodeprimidos. La elección depende del mecanismo de transmisión de la enfermedad sospechada, siendo fundamental ubicar al paciente correctamente, utilizar el equipo de protección individual (EPI) adecuado, limitar los traslados y mantener una correcta higiene de manos y desinfección del entorno para reducir el riesgo de contagio.

La actuación enfermera comienza desde el triaje, identificando pacientes con síntomas respiratorios, digestivos, exantemas o inmunosupresión, colocando mascarilla quirúrgica cuando sea necesario, separando al paciente del resto y aplicando el aislamiento correspondiente. Además, debe señalizar las medidas de aislamiento, comunicar la situación al resto del equipo y registrar todas las actuaciones realizadas, garantizando una atención segura tanto para el paciente como para los profesionales y el resto de usuarios del servicio.