La actuación legal y ética en urgencias exige que la enfermería actúe conforme a la buena práctica clínica, respetando la responsabilidad profesional, la confidencialidad y el consentimiento informado, incluso en situaciones de presión asistencial o riesgo vital. Es fundamental identificar correctamente al paciente, comprobar alergias, administrar la medicación con seguridad, comunicar los cambios clínicos y mantener un registro enfermero claro y cronológico, ya que constituye una herramienta asistencial y legal.
La confidencialidad protege la información sanitaria del paciente y solo puede limitarse por obligación legal, riesgo grave o autorización del propio paciente. El consentimiento informado suele ser verbal, aunque debe ser escrito en procedimientos invasivos o de riesgo, y en situaciones de urgencia vital puede actuarse sin consentimiento para proteger la vida. En la atención a menores, las decisiones dependen de la edad, madurez y gravedad del caso, respetando siempre la normativa vigente y activando los protocolos correspondientes ante sospecha de maltrato o abuso.
La enfermería también desempeña un papel esencial ante agresiones a profesionales y en la atención a víctimas de violencia de género, priorizando la seguridad, la asistencia clínica, la escucha respetuosa y la activación de los protocolos del centro. Es imprescindible documentar de forma objetiva las lesiones, incidencias y actuaciones realizadas, comunicar los hechos al equipo y garantizar la protección del paciente y de los profesionales, favoreciendo una atención segura, ética y de calidad.
