TEMA 7. ACTUACIÓN ENFERMERA ANTE EL PACIENTE MAYOR EN URGENCIAS


La atención al paciente mayor en urgencias requiere una valoración integral que vaya más allá del motivo de consulta, ya que las enfermedades suelen presentarse de forma atípica y coexistir con fragilidad, comorbilidad, polifarmacia y deterioro funcional. La prioridad inicial es identificar situaciones de riesgo vital mediante el ABCDE, pero también valorar la situación basal, funcionalidad, cognición, medicación, nutrición, riesgo de caídas y apoyo social, evitando el edadismo y adaptando la atención a las características de cada persona.

Los síndromes geriátricos más frecuentes en urgencias son el delirium, las caídas, el deterioro funcional agudo, la polifarmacia, la desnutrición, la deshidratación, la disfagia y el dolor infratratado, todos ellos asociados a un mayor riesgo de complicaciones. La enfermería debe detectar precozmente estos problemas, identificar sus posibles causas, prevenir el deterioro funcional, minimizar el riesgo de caídas y úlceras por presión, controlar el dolor y reevaluar continuamente la evolución del paciente.

La decisión de alta, observación o ingreso no debe basarse únicamente en el diagnóstico, sino también en la seguridad funcional, cognitiva, farmacológica y social del paciente. Es esencial una comunicación clara con el paciente y sus cuidadores, valorar posibles situaciones de maltrato o negligencia y garantizar la continuidad de los cuidados. En pacientes con enfermedad avanzada o al final de la vida, la atención debe centrarse en el alivio del sufrimiento, el respeto a la dignidad y la calidad de vida, priorizando siempre una asistencia segura, individualizada y humanizada.