TEMA 9. URGENCIAS TIEMPO-DEPENDIENTES EN EL ADULTO


9.1 INTRODUCCIÓN

Las urgencias tiempo-dependientes son procesos clínicos en los que la rapidez de identificación y actuación condiciona de forma directa el pronóstico. En estas situaciones, los retrasos pueden aumentar la mortalidad, la discapacidad, el daño orgánico o las complicaciones.

La enfermera de urgencias tiene un papel esencial en estos procesos. Con frecuencia es quien detecta los primeros signos de alarma, realiza la valoración inicial, toma constantes, monitoriza, canaliza vías, obtiene muestras, administra tratamientos prescritos o protocolizados, prepara material y comunica la evolución al equipo.

En este capítulo se revisan las principales urgencias tiempo-dependientes en adultos desde una perspectiva práctica enfermera:

  • Parada cardiorrespiratoria y situación peri-parada.
  • Síndrome coronario agudo.
  • Ictus.
  • Sepsis y shock séptico.
  • Insuficiencia respiratoria aguda.
  • Anafilaxia.
  • Convulsiones y estatus epiléptico.
  • Alteración del nivel de conciencia.
  • Intoxicaciones.
  • Hemorragia grave.
  • Dolor abdominal potencialmente grave.

 

El objetivo no es desarrollar en profundidad cada patología, sino facilitar un abordaje claro, visual y aplicable en urgencias.

 

9.2 PRINCIPIOS GENERALES ANTE UNA URGENCIA TIEMPO-DEPENDIENTE

Ante cualquier paciente con sospecha de proceso tiempo-dependiente, la actuación enfermera debe seguir una secuencia ordenada:

  1. Valorar impresión inicial.
  2. Aplicar ABCDE si existe inestabilidad o posibilidad de deterioro.
  3. Monitorizar al paciente cuando proceda.
  4. Tomar constantes completas.
  5. Identificar signos de alarma.
  6. Activar ayuda o código específico según protocolo.
  7. Canalizar vía venosa si está indicado.
  8. Realizar pruebas iniciales prioritarias.
  9. Administrar tratamientos prescritos o protocolizados.
  10. Reevaluar la respuesta.
  11. Registrar tiempos clave.

 

En estos procesos, el tiempo forma parte del cuidado. Deben documentarse con precisión la hora de inicio de síntomas, llegada, triaje, activación de código, pruebas relevantes, administración de tratamientos y cambios clínicos.

 

9.3 PARADA CARDIORRESPIRATORIA Y SITUACIÓN PERI-PARADA

La parada cardiorrespiratoria es la urgencia tiempo-dependiente por excelencia. La supervivencia depende de la identificación inmediata, la activación de ayuda, el inicio precoz de compresiones torácicas de calidad y la desfibrilación rápida cuando el ritmo es desfibrilable.

La situación peri-parada es aquella en la que el paciente aún mantiene circulación, pero presenta signos de deterioro extremo: hipoxia grave, hipotensión severa, arritmia mal tolerada, shock, disminución del nivel de conciencia o agotamiento respiratorio. Reconocer esta fase puede evitar la parada.

 

 

 

Imagen 32. Algoritmo de SVA. Guías ERC 2025

 

Ante una parada cardiorrespiratoria o una situación peri-parada, por tanto, la actuación enfermera debe integrarse en un equipo organizado, siguiendo el algoritmo de soporte vital avanzado vigente, con el objetivo de iniciar RCP de calidad, desfibrilar precozmente cuando esté indicado, preparar medicación y material, y registrar los tiempos clave.

 

9.4 SÍNDROME CORONARIO AGUDO

El síndrome coronario agudo comprende un conjunto de cuadros producidos por isquemia miocárdica aguda. Puede presentarse como dolor torácico típico, pero también con síntomas menos específicos, especialmente en personas mayores, mujeres, pacientes diabéticos o con enfermedad renal.

La actuación enfermera se centra en reducir tiempos: identificar síntomas, realizar ECG precoz, monitorizar, canalizar vía, administrar tratamientos prescritos y activar el circuito correspondiente si se sospecha infarto con elevación del ST u otra situación de alto riesgo.

 

 

9.5 ICTUS

El ictus es una urgencia neurológica en la que el tiempo condiciona la posibilidad de tratamiento y el pronóstico funcional. La enfermera debe identificar signos neurológicos bruscos, activar el circuito establecido y evitar retrasos en la valoración inicial, la glucemia capilar y el traslado a neuroimagen.

El dato temporal más importante es la hora de inicio de los síntomas o, si no se conoce con exactitud, la última vez que el paciente fue visto en su situación basal. Esta información debe recogerse desde el primer contacto, junto con antecedentes relevantes, medicación anticoagulante o antiagregante y situación funcional previa.

Durante la atención inicial, debe mantenerse al paciente en una posición segura. Si conserva un nivel de conciencia adecuado, respira eficazmente y no presenta hipotensión, puede colocarse con la cabecera elevada aproximadamente 30°, lo que favorece la comodidad, la ventilación y ayuda a reducir el riesgo de aspiración. Si existe disminución del nivel de conciencia, vómitos, disfagia evidente o riesgo de broncoaspiración, debe priorizarse la protección de la vía aérea y adoptar la posición más segura según la valoración clínica y el protocolo del centro.

 

 

 

9.6 SEPSIA Y SHOCK SÉPTICO

La sepsis es una disfunción orgánica potencialmente mortal causada por una respuesta alterada a la infección. El shock séptico implica hipoperfusión e inestabilidad hemodinámica con alto riesgo de muerte.

En urgencias, la sepsis puede presentarse de forma evidente, pero también como deterioro inespecífico, especialmente en personas mayores, inmunodeprimidas o frágiles. La enfermera debe sospecharla ante infección posible asociada a taquipnea, hipotensión, alteración mental, mala perfusión, oliguria o deterioro general.

 

 

9.7 INSUFICIENCIA RESPIRATORIA AGUDA

La insuficiencia respiratoria aguda aparece cuando el sistema respiratorio no puede mantener una oxigenación o ventilación adecuadas. Puede deberse a EPOC, asma, neumonía, edema agudo de pulmón, tromboembolismo pulmonar, neumotórax, anafilaxia, intoxicaciones, alteraciones neuromusculares o trauma.

La enfermera debe valorar no solo la saturación, sino también el trabajo respiratorio, la frecuencia respiratoria, la capacidad para hablar, el nivel de conciencia y la respuesta a las intervenciones.

 

 

9.8 ANAFILAXIA

La anafilaxia es una reacción sistémica grave, de inicio rápido y potencialmente mortal. Puede afectar piel, vía aérea, respiración, circulación y aparato digestivo. No siempre aparecen síntomas cutáneos, por lo que la ausencia de urticaria no descarta anafilaxia.

El tratamiento principal es la adrenalina intramuscular. Los antihistamínicos y corticoides pueden tener un papel complementario, pero no deben retrasar la administración de adrenalina cuando está indicada.

 

 

 

9.9 CONVULSIONES Y ESTATUS EPILÉPTICO

Las convulsiones requieren actuación rápida y ordenada. La prioridad inicial es proteger al paciente, evitar lesiones, controlar la vía aérea, valorar glucemia, medir la duración real de la crisis y administrar medicación según protocolo si la crisis se prolonga.

El estatus epiléptico es una emergencia neurológica. Debe sospecharse ante crisis prolongada o crisis repetidas sin recuperación completa entre episodios.

  

 

9.10 ALTERACIÓN DEL NIVEL DE CONCIENCIA

La alteración del nivel de conciencia es una manifestación clínica, no un diagnóstico. Puede deberse a hipoglucemia, hipoxia, ictus, sepsis, intoxicaciones, traumatismo craneal, crisis epiléptica, alteraciones metabólicas, insuficiencia renal o hepática, shock, hipertermia o hipotermia.

La prioridad enfermera es proteger la vía aérea, descartar causas rápidamente reversibles y comunicar el deterioro.

  

 

9.11 INTOXICACIONES

Las intoxicaciones pueden producir cuadros muy variables: alteración del nivel de conciencia, agitación, vómitos, convulsiones, arritmias, hipotensión, hipoglucemia, insuficiencia respiratoria o shock. La prioridad inicial es el soporte vital y la evaluación del riesgo.

La identificación del tóxico es importante, pero no debe retrasar la valoración ABCDE ni las medidas de soporte.

  

 

9.12 HEMORRAGIA GRAVE

La hemorragia grave puede ser externa o interna. Puede aparecer en trauma, hemorragia digestiva, sangrado ginecológico, complicaciones quirúrgicas, rotura vascular o pacientes anticoagulados.

La prioridad es reconocer la hipovolemia, controlar el sangrado si es externo, preparar acceso vascular y anticipar la necesidad de hemoderivados.

En trauma con hemorragia externa masiva se utiliza el enfoque XABCDE, priorizando el control de la hemorragia exanguinante.

 

 

9.13 DOLOR ABDOMINAL POTENCIALMENTE GRAVE

El dolor abdominal es un motivo frecuente de consulta en urgencias. Puede corresponder a cuadros leves, pero también a patologías graves como aneurisma de aorta abdominal, isquemia mesentérica, perforación, obstrucción intestinal, sepsis abdominal, pancreatitis grave, embarazo ectópico, torsión testicular o hemorragia digestiva.

La función enfermera es identificar signos de alarma, valorar estabilidad, controlar dolor, preparar pruebas y vigilar la evolución.

 

 

 

9.14 RESUMEN DE TIEMPOS Y DATOS CRÍTICOS

 

  

9.15 IDEAS CLAVE

Las urgencias tiempo-dependientes requieren identificación precoz, priorización y actuación coordinada.

La enfermera tiene un papel esencial en detectar signos de alarma, activar ayuda, realizar pruebas iniciales, preparar material, administrar tratamientos, vigilar respuesta y registrar tiempos.

El abordaje debe ser sistemático: identificar, actuar, preparar, vigilar y registrar.

En estos procesos, la reevaluación es tan importante como la primera intervención. Un paciente inicialmente estable puede deteriorarse durante la espera, el traslado, una prueba o tras recibir tratamiento.

El registro horario es una herramienta clínica y de seguridad, especialmente en parada cardiorrespiratoria, síndrome coronario agudo, ictus, sepsis, anafilaxia, convulsiones, hemorragia grave e intoxicaciones.

 

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