TEMA 9. URGENCIAS TIEMPO-DEPENDIENTES EN EL ADULTO


Las urgencias tiempo-dependientes son situaciones en las que la rapidez de actuación determina el pronóstico, por lo que la enfermería debe realizar una valoración sistemática basada en ABCDE, identificar signos de alarma, monitorizar al paciente, activar los códigos asistenciales, iniciar las intervenciones prioritarias y registrar con precisión los tiempos clave. Entre los procesos más relevantes se encuentran la parada cardiorrespiratoria, el síndrome coronario agudo, el ictus, la sepsis, la insuficiencia respiratoria aguda, la anafilaxia, las convulsiones, las intoxicaciones, la hemorragia grave y el dolor abdominal potencialmente grave.

La actuación enfermera debe orientarse a detectar precozmente el deterioro clínico, mantener la vía aérea, garantizar una adecuada oxigenación y perfusión, canalizar accesos venosos, obtener muestras, administrar los tratamientos protocolizados y preparar el material específico según la situación. En procesos como el infarto, el ictus, la sepsis o la anafilaxia, es fundamental reducir al máximo los tiempos hasta la realización del ECG, la neuroimagen, la administración de antibióticos o adrenalina intramuscular, ya que cualquier retraso aumenta el riesgo de complicaciones y mortalidad.

La reevaluación continua y el registro son elementos esenciales de la atención, ya que un paciente inicialmente estable puede deteriorarse rápidamente. La enfermería debe vigilar la respuesta al tratamiento, detectar cambios en las constantes vitales, el nivel de conciencia, la perfusión o la respiración, y comunicar de forma inmediata cualquier empeoramiento. Además, documentar con precisión la hora de inicio de los síntomas, las intervenciones realizadas y la evolución clínica garantiza la seguridad del paciente y facilita una atención coordinada y eficaz.