TEMA 1. INTRODUCCIÓN AL ENTORNO URGENTE Y ROL ENFERMERO


El trabajo en urgencias requiere actuar con rapidez, método y vigilancia clínica, ya que los pacientes pueden presentar información incompleta y sufrir un deterioro rápido. La prioridad no consiste siempre en establecer un diagnóstico inmediato, sino en reconocer la gravedad, identificar el riesgo vital y decidir si el paciente puede esperar con seguridad. La enfermera debe valorar, priorizar y reevaluar, teniendo en cuenta las constantes, el nivel de conciencia, la respiración, la perfusión y los signos de alarma.

El rol enfermero en urgencias incluye la valoración clínica, la priorización, la anticipación de complicaciones, la administración segura de tratamientos y la comunicación precoz de cualquier cambio. Es fundamental actuar de forma estructurada, evitar cierres diagnósticos prematuros y reevaluar al paciente después de cada intervención. La seguridad del paciente depende también de comprobar la medicación y las alergias, interpretar las constantes en su contexto y mantener una comunicación breve, clara y basada en datos objetivos.

La atención urgente exige una actuación continua basada en valorar, priorizar, actuar, comunicar, reevaluar y registrar. La conducta PAS: proteger, avisar y socorrer permite organizar la respuesta inicial de forma segura, mientras que las transferencias asistenciales deben garantizar la continuidad de la información clínica. Además, no deben descuidarse los cuidados básicos, como el control del dolor, la prevención de caídas, la temperatura, la hidratación, la movilización y la intimidad, ya que también son esenciales para prevenir complicaciones y ofrecer una atención segura y de calidad.