La valoración en urgencias dermatológicas comienza con una historia clínica detallada y un examen físico completo. Es importante conocer el inicio, evolución y síntomas asociados de las lesiones (prurito, dolor o fiebre), así como antecedentes de enfermedades, medicamentos o alergias. En la exploración se evalúan la morfología, distribución y extensión de las lesiones cutáneas, además de posibles signos de afectación sistémica como adenopatías o hepatoesplenomegalia. Cuando es necesario, se realizan pruebas complementarias como biopsia cutánea para confirmar diagnósticos (por ejemplo, enfermedades ampollosas o vasculitis), cultivos microbiológicos para infecciones bacterianas o fúngicas y pruebas de imagen como ecografía o tomografía para valorar abscesos o infecciones profundas.
El tratamiento en urgencias dermatológicas puede ser tópico o sistémico, dependiendo de la gravedad del cuadro. Entre los tratamientos tópicos destacan los corticoides para dermatitis o eccemas, antibióticos tópicos para infecciones superficiales como el impétigo y antifúngicos para dermatofitosis o candidiasis. También se utilizan inhibidores de calcineurina en algunas dermatosis inflamatorias. En casos más graves se requieren tratamientos sistémicos, como corticoides para enfermedades inflamatorias o reacciones medicamentosas graves, antibióticos para infecciones cutáneas profundas, antivirales para infecciones herpéticas e inmunosupresores o terapias biológicas en enfermedades autoinmunes o inflamatorias graves.
La decisión de derivación o hospitalización depende de la gravedad del cuadro clínico y del riesgo de complicaciones. Se recomienda derivar a dermatología cuando existen lesiones atípicas, sospecha de neoplasias, enfermedades ampollosas o falta de respuesta al tratamiento inicial. La hospitalización está indicada cuando hay afectación sistémica, lesiones extensas o enfermedades potencialmente graves, como la Necrólisis Epidérmica Tóxica o la Fascitis Necrotizante, que pueden poner en peligro la vida del paciente. Un manejo rápido y adecuado en urgencias es fundamental para prevenir complicaciones y mejorar el pronóstico del paciente.
