TEMA 11. CUERPO EXTRAÑO EN VAGINA


La presencia de cuerpos extraños en vagina y canal genital es una urgencia ginecológica que puede afectar a cualquier edad, con mayor frecuencia en infancia y adolescencia. Los objetos pueden introducirse de forma accidental, lúdico-sexual o iatrogénica (p. ej., tampones/pesarios olvidados). El diagnóstico precoz y la extracción adecuada evitan complicaciones infecciosas y traumáticas. Los signos más comunes son secreción maloliente (rosada o marrón), dolor pélvico, sangrado intermenstrual, prurito y edema vulvovaginal, infecciones urinarias de repetición y dificultad para orinar o defecar; en niñas, la vulvovaginitis recurrente o sangrado inexplicado obliga a sospecharlo.

El diagnóstico se basa en la exploración: el espéculo es la técnica de elección en mujeres adultas y adolescentes sexualmente activas; en niñas o con himen íntegro se prefiere la vaginoscopia, que minimiza daño físico y emocional. Las pruebas de imagen complementan casos no visibles: ecografía transperineal/transabdominal (útil pero menos sensible para objetos pequeños), radiografía para cuerpos radiopacos, y TAC/RMN en situaciones complejas o de difícil localización.

La extracción puede realizarse en consulta con pinzas bajo visión directa, a veces ayudada por irrigación con suero tibio; en pediatría y adolescencia la vaginoscopia es el gold standard (con anestesia y preservación del himen cuando sea necesario). Objetos enclavados, fragmentados o con perforación/fístulas pueden requerir cirugía. Debe evitarse lesionar mucosa, himen y estructuras vecinas, y tras la retirada conviene enviar muestras para cultivo.

Las complicaciones incluyen infecciones (vulvovaginitis aguda/crónica con flujo purulento, infección ascendente —endometritis, salpingitis, abscesos—, IVU de repetición, ulceración mucosa) y traumatismos (ulceración/necrosis, fístulas vesico-, recto- o uretro-vaginales, estenosis adquirida, sangrado persistente, e incluso migración del objeto). El seguimiento clínico verifica la resolución y detecta secuelas; si hay infección, se pauta antibiótico dirigido. La prevención pasa por educación sanitaria sobre el uso de tampones y otros objetos vaginales y por la vigilancia en la infancia para evitar la introducción de cuerpos extraños.