TEMA 11. INFECCIONES DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL


Las infecciones del sistema nervioso central son urgencias neurológicas de alta prioridad que pueden evolucionar rápidamente hacia deterioro neurológico, sepsis, crisis epilépticas, hipertensión intracraneal o secuelas permanentes. Las principales son la meningitis, que afecta a las meninges y al líquido cefalorraquídeo; la encefalitis, que afecta al tejido cerebral; la meningoencefalitis y el absceso cerebral, que puede producir efecto masa. Los principales signos de alarma son fiebre, cefalea intensa, rigidez de nuca, alteración del nivel de conciencia, confusión, convulsiones, focalidad neurológica y petequias o púrpura. La tríada de fiebre, cefalea y rigidez de nuca no siempre aparece completa, por lo que la presencia de fiebre y alteración aguda del estado mental debe hacer sospechar una infección del sistema nervioso central.

La valoración inicial debe seguir el enfoque ABCDE y centrarse en el control de constantes vitales, temperatura, glucemia y nivel de conciencia, junto con una exploración neurológica que incluya Glasgow, pupilas, lenguaje, fuerza, sensibilidad y presencia de crisis epilépticas. La punción lumbar es la prueba fundamental para analizar el líquido cefalorraquídeo (LCR) y estudiar microbiología, proteínas, glucosa y células. Sin embargo, ante focalidad neurológica, disminución importante del nivel de conciencia, crisis recientes, inmunosupresión o sospecha de hipertensión intracraneal, puede ser necesaria una neuroimagen antes de la punción lumbar. La punción se realiza habitualmente entre L3-L4 o L4-L5, mediante técnica aséptica, recogiendo el LCR en tubos estériles numerados y garantizando su correcta identificación y envío.

El tratamiento empírico precoz no debe retrasarse cuando existe una sospecha clínica razonable. En la meningitis bacteriana deben administrarse antibióticos intravenosos urgentes y dexametasona, idealmente antes o junto con la primera dosis antibiótica, mientras que ante sospecha de encefalitis herpética debe iniciarse precozmente aciclovir intravenoso. El rol de enfermería es fundamental para la priorización, monitorización neurológica seriada, canalización de accesos venosos, extracción de analítica y hemocultivos, preparación de la punción lumbar o neuroimagen y administración urgente del tratamiento. Los principales errores son esperar al diagnóstico definitivo antes de tratar, retrasar la antibioterapia o el aciclovir y no reconocer presentaciones atípicas. La detección precoz del deterioro neurológico y el inicio rápido del tratamiento son claves para mejorar el pronóstico.