La logística táctica es fundamental para garantizar una respuesta sanitaria y operativa eficiente ante un Incidente con Múltiples Víctimas (IMV). No es un elemento secundario, sino que actúa como el sistema nervioso del dispositivo, asegurando la continuidad asistencial, la protección del personal interviniente, la movilidad operativa y el suministro en tiempo real de todos los recursos necesarios. Para ello, debe estar integrada en los Planes de Emergencia y Continuidad Operativa (PECO) y coordinada por un Responsable Logístico que trabaja estrechamente con el Puesto de Mando Avanzado (PUMA), Protección Civil y mandos operativos de las distintas disciplinas implicadas (sanitaria, policial, NBQ, entre otras).
Transporte y evacuación sanitaria
El traslado de víctimas debe ser escalonado y regulado según la gravedad clínica, la capacidad hospitalaria disponible y los recursos móviles disponibles (ambulancias básicas, avanzadas o UVI móviles). Un sistema clave es el de “norias asistenciales”, que consiste en un circuito continuo y ordenado para la entrada y salida de ambulancias, priorizando inicialmente los pacientes más graves (rojos), seguidos por los pacientes amarillos y finalmente los verdes. Este proceso se guía por criterios definidos en el PMA y validados por el mando sanitario. Es fundamental mantener un registro detallado y trazabilidad de cada paciente evacuado, incluyendo datos personales, gravedad, centro receptor, hora de salida y tratamientos previos. Los vehículos deben estar claramente identificados para facilitar la coordinación y pueden incluir ambulancias adaptadas para casos pediátricos, bariátricos o para transporte colectivo de heridos leves o familiares.
Comunicaciones operativas
La comunicación es vital para coordinar a las múltiples instituciones que intervienen en un IMV. Se emplean sistemas variados, tales como radios digitales TETRA o DMR con canales protegidos y grupos por especialidad, enlaces satelitales portátiles para zonas sin cobertura móvil, redes móviles profesionales con aplicaciones de mensajería cifrada, y líneas telefónicas de respaldo o teléfonos satelitales. Los protocolos incluyen comunicaciones verticales (de campo a PUMA y centros de coordinación), horizontales (entre disciplinas) y la emisión de informes horarios sobre situación, necesidades y decisiones de evacuación.
Suministros operativos y materiales críticos
La logística debe prever tanto los recursos médicos esenciales como las necesidades estructurales y técnicas. Entre los suministros indispensables están fármacos de urgencia (analgésicos, sedantes, adrenalina), material clínico (gasas, férulas, desfibriladores), Equipos de Protección Individual (EPI) específicos para riesgos biológicos, químicos o radiológicos, sistemas de señalización, iluminación portátil, fuentes de energía autónoma (generadores, baterías), hidratación y alimentación para intervinientes, vestimenta de reserva, y herramientas para mantenimiento y reparaciones.
Apoyo psicosocial y asistencia humanitaria
El impacto emocional en víctimas, familiares y personal es muy significativo y debe abordarse con rigor. La intervención psicosocial incluye primeros auxilios psicológicos, evaluación emocional y canalización a redes de atención postcrisis, información empática a familiares, acompañamiento en situaciones de duelo o desaparición, y espacios de contención. Además, se presta atención al personal para manejar el estrés agudo y fatiga, mediante evaluación, rotación de turnos y apoyo grupal. También se considera la gestión espiritual, cultural o comunitaria, con coordinación con referentes religiosos o líderes comunitarios, así como servicios de traducción para víctimas extranjeras. Participan equipos especializados en emergencias, Cruz Roja, ONGs humanitarias y unidades espirituales de Protección Civil.
