Las metrorragias durante la gestación constituyen una de las principales causas de consulta urgente en obstetricia y requieren una valoración rápida para determinar su origen y gravedad. En la primera mitad del embarazo, las causas más frecuentes son el aborto y el embarazo ectópico. La evaluación inicial debe incluir anamnesis detallada, exploración física, especuloscopia, determinación de β-hCG y ecografía transvaginal. El aborto puede presentarse como amenaza de aborto, aborto en curso, incompleto, completo, retenido o séptico, mientras que el embarazo ectópico se caracteriza por la implantación extrauterina del embrión y supone una emergencia potencialmente mortal por riesgo de rotura tubárica y shock hemorrágico. El tratamiento puede ser conservador, médico o quirúrgico según la situación clínica y la estabilidad materna.
En la segunda mitad de la gestación, las principales causas de sangrado son la placenta previa y el desprendimiento prematuro de placenta (DPPNI). La placenta previa suele manifestarse con hemorragia vaginal roja, brillante e indolora, mientras que el desprendimiento placentario se caracteriza por la tríada de sangrado oscuro, dolor abdominal e hipertonía uterina, asociándose con frecuencia a sufrimiento fetal. Ambas situaciones pueden comprometer gravemente la vida materna y fetal, por lo que requieren monitorización continua, valoración ecográfica y, en muchos casos, finalización urgente de la gestación mediante cesárea. Otras emergencias obstétricas relevantes son la rotura uterina, la rotura prematura de membranas (RPM) y la corioamnionitis, todas ellas relacionadas con un elevado riesgo de morbimortalidad materno-fetal y que precisan actuación inmediata.
Las urgencias médicas durante la gestación incluyen patologías como la amenaza de parto pretérmino, la hiperémesis gravídica, los trastornos hipertensivos del embarazo y la diabetes gestacional. La amenaza de parto pretérmino requiere medidas para retrasar el nacimiento y favorecer la maduración fetal, mientras que la hiperémesis gravídica puede provocar deshidratación y alteraciones metabólicas importantes. Entre los trastornos hipertensivos destacan la preeclampsia, la eclampsia y el síndrome HELLP, cuadros potencialmente graves que pueden evolucionar hacia complicaciones neurológicas, hepáticas, renales o fetales. Por su parte, la diabetes gestacional aumenta el riesgo de complicaciones obstétricas y neonatales, siendo fundamental el control glucémico mediante dieta, ejercicio, monitorización y, cuando sea necesario, tratamiento con insulina. La vigilancia estrecha de la madre y del feto permite detectar precozmente complicaciones y mejorar los resultados perinatales.
