TEMA 14. URGENCIAS PUERPERALES


La hemorragia posparto (HPP) constituye una de las complicaciones obstétricas más graves y la principal causa de mortalidad materna a nivel mundial. Su origen se resume en las conocidas 4T: atonía uterina, traumatismos, retención de tejido placentario y trastornos de la coagulación. La prevención se basa en el manejo activo del alumbramiento mediante la administración de uterotónicos, especialmente oxitocina, y la identificación precoz de factores de riesgo. Ante una HPP, el tratamiento debe ser inmediato e incluir masaje uterino, soporte hemodinámico, fluidoterapia, monitorización intensiva, corrección de la causa desencadenante y, en los casos más graves, transfusión sanguínea o procedimientos invasivos para controlar el sangrado.

Las principales complicaciones infecciosas del puerperio incluyen la fiebre puerperal, la endometritis, las infecciones de heridas quirúrgicas y la mastitis. Estas patologías suelen manifestarse con fiebre, dolor, malestar general y signos locales de infección, requiriendo una valoración exhaustiva para identificar el foco infeccioso y establecer un tratamiento adecuado. La mastitis, especialmente frecuente durante la lactancia, puede evolucionar desde una simple obstrucción de conductos hasta una infección bacteriana o incluso un absceso mamario. El manejo combina medidas conservadoras, control del dolor, mantenimiento del vaciado mamario y antibioterapia cuando está indicada. Asimismo, otras complicaciones como la inversión uterina o la dehiscencia de suturas representan urgencias que requieren actuación rápida para evitar hemorragias, infecciones y alteraciones en la cicatrización.

El puerperio también puede verse afectado por trastornos de la salud mental, destacando la depresión posparto y la psicosis puerperal. La depresión posparto se caracteriza por tristeza persistente, sentimientos de incapacidad, alteraciones del sueño y dificultades en el vínculo materno-filial, requiriendo detección precoz, apoyo emocional y seguimiento especializado. Por su parte, la psicosis puerperal es una emergencia psiquiátrica poco frecuente pero potencialmente grave, asociada a delirios, alucinaciones y riesgo de autolesión o daño al recién nacido. En ambos casos, la intervención temprana, la valoración multidisciplinar y el apoyo continuo son fundamentales para proteger la salud física y emocional de la madre y favorecer una adecuada adaptación al periodo posparto.