La investigación en los servicios de urgencias y emergencias, tanto hospitalarios como prehospitalarios, es esencial para mejorar la calidad asistencial, reducir la morbimortalidad y optimizar el uso de los recursos disponibles. A pesar de las dificultades derivadas de la inmediatez, la diversidad de escenarios y los dilemas éticos del entorno, el avance científico en este campo tiene un impacto directo en la seguridad del paciente, la eficacia de los procedimientos y la sostenibilidad de los sistemas de salud. Los objetivos de la investigación incluyen el desarrollo de protocolos basados en la evidencia, la validación de nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas, y la evaluación del impacto de las tecnologías emergentes como la telemedicina, la inteligencia artificial (IA) o el Internet de las Cosas (IoT).
Los ámbitos de investigación abarcan desde los estudios clínicos sobre patologías tiempo-dependientes —como el infarto agudo de miocardio, el ictus o la sepsis— hasta la investigación operativa orientada a mejorar la organización y coordinación de los recursos de emergencia. También se incluyen la investigación epidemiológica, la evaluación de la seguridad y la calidad asistencial, y la investigación en salud laboral para prevenir riesgos y reducir el estrés y el burnout del personal sanitario. En cuanto a la metodología, se priorizan diseños observacionales, ensayos clínicos pragmáticos y estudios multicéntricos que reflejen las condiciones reales del entorno asistencial.
En España y Europa, sociedades científicas como SEMES, EuSEM y el European Resuscitation Council (ERC) marcan las líneas prioritarias de investigación: patologías tiempo-dependientes, medicina de catástrofes, urgencias pediátricas y geriátricas, y la integración de tecnologías digitales. Todo ello debe desarrollarse bajo un estricto cumplimiento de los principios éticos y legales, según la Ley 14/2007 de Investigación Biomédica y el Reglamento Europeo 536/2014. Entre los proyectos más destacados figuran PARAMEDIC2, Iberictus, EuReCa y PREDICT, que reflejan el esfuerzo conjunto por generar conocimiento aplicable y transferible a la práctica clínica para avanzar hacia una atención de urgencias más segura, eficaz y basada en la evidencia.
