Las emergencias impactan de manera desigual a distintas poblaciones, dependiendo de factores como género, edad, discapacidad, etnia, estatus migratorio y orientación sexual, entre otros. Por ello, es fundamental incorporar una perspectiva ética, política y legal que considere estos aspectos, apoyándose en marcos internacionales como el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).
19.1 ENFOQUE DIFERENCIAL EN EMERGENCIAS
Este enfoque busca identificar y atender las necesidades específicas de grupos vulnerables. Las mujeres enfrentan un mayor riesgo de violencia y tienen barreras para acceder a servicios de salud. Los niños requieren protección especial y continuidad educativa durante y después de las emergencias. Las personas mayores suelen presentar dificultades de movilidad y riesgo de aislamiento. Las personas con discapacidad enfrentan barreras tanto físicas como sociales que limitan su acceso a la ayuda. Los migrantes pueden sufrir discriminación y desconfianza que complican su acceso a servicios. Por último, las comunidades LGTBIQ+ suelen ser particularmente vulnerables por la criminalización y exclusión social que enfrentan.
19.2 DISEÑO INCLUSIVO DE REFUGIOS, CAMPAMENTOS Y SERVICIOS DE EMERGENCIA
Se promueve que los espacios de atención sean seguros, accesibles e inclusivos. Esto incluye la creación de zonas diferenciadas y seguras dentro de los refugios para atender a los grupos más vulnerables. Se recomienda el alojamiento adaptado para familias y mujeres jefas de hogar, garantizando privacidad y rutas seguras dentro de los campamentos. Además, se debe asegurar la accesibilidad universal en baños, vías y señalética multilingüe para facilitar la orientación. La distribución de recursos debe ser equitativa y sensible a género, salud y cultura. Se fomenta la participación diversa de la comunidad y procesos participativos que integren las voces de los diferentes grupos. Finalmente, se destaca la importancia de la asistencia psicosocial con apoyo intercultural y mediadores culturales para abordar las diversas necesidades emocionales y sociales.
19.3 INCLUSIÓN EN LA PLANIFICACIÓN Y EVALUACIÓN DE LA RESPUESTA
Se recomienda realizar un análisis interseccional que considere riesgos y capacidades de cada grupo, utilizando datos desagregados por género, edad, discapacidad y etnia para monitorear la equidad en la respuesta a emergencias. Se prioriza la participación activa de las comunidades vulnerables en las evaluaciones posteriores a los eventos para ajustar y mejorar los planes futuros de respuesta y prevención.
Prevención y Respuesta ante Violencia Basada en Género (VBG):
Un punto central es la prevención y atención de la violencia sexual, el abuso y la trata de personas que suelen incrementarse durante las emergencias. Para ello, se promueven servicios especializados, espacios seguros, capacitación específica del personal que atiende emergencias y mecanismos de protección comunitaria, con un liderazgo importante de mujeres y jóvenes en estas iniciativas.
En conclusión, incorporar un enfoque diferencial, interseccional y de género en la gestión de emergencias es crucial para garantizar que las acciones respondan a las necesidades reales y específicas de los grupos más vulnerables. Esto implica un diseño inclusivo de los espacios, la recolección y análisis de datos desagregados, la participación activa de las comunidades afectadas y la implementación de medidas efectivas para prevenir la violencia y garantizar la protección de todas las personas durante y después de las emergencias.
