La atención urgente en España se organiza en dos grandes ámbitos: las urgencias extrahospitalarias y los servicios de urgencias hospitalarios (SUH), que deben trabajar de forma coordinada para garantizar una atención segura. Los SUH funcionan 24 horas al día y atienden pacientes con diferentes niveles de gravedad, por lo que el triaje, la priorización y los circuitos asistenciales son fundamentales para atender primero a quienes presentan mayor riesgo y facilitar el flujo desde la llegada hasta el alta, ingreso o traslado.
El funcionamiento de urgencias depende de un equipo multidisciplinar formado por enfermería, medicina, TCAE, celadores, técnicos y otros servicios de apoyo. La enfermería participa en el triaje, la valoración, la administración de medicación, la monitorización, los cuidados y la reevaluación del paciente. Además, los recursos materiales y el equipamiento como monitores, desfibriladores, carros de parada y material de vía aérea deben estar siempre accesibles, revisados y operativos, ya que su correcta preparación forma parte de la seguridad del paciente.
La organización del SUH se basa en protocolos, circuitos y códigos tiempo-dependientes que permiten actuar rápidamente ante situaciones como ictus, infarto, sepsis, trauma o parada cardiorrespiratoria. La coordinación con otros servicios y niveles asistenciales garantiza la continuidad asistencial, mientras que la saturación de urgencias aumenta el riesgo de errores y deterioro no detectado, haciendo necesaria la reevaluación y priorización continua. La enfermería también participa en la gestión del flujo, las transferencias, la observación, la educación al alta y la humanización de la atención.
