TEMA 2. PATOLOGÍAS DERMATOLÓGICAS POTENCIALMENTE MORTALES


Las urgencias dermatológicas graves incluyen diversas patologías que pueden comprometer la vida del paciente. Entre ellas, la Necrólisis Epidérmica Tóxica (NET) y el Síndrome de Stevens-Johnson (SSJ) se caracterizan por apoptosis masiva de queratinocitos y desprendimiento de la epidermis. La diferencia principal es la extensión cutánea afectada: <10% en SSJ, >30% en NET, y 10-30% en el síndrome de superposición. Su causa más frecuente son fármacos, aunque infecciones también pueden desencadenarlas. El diagnóstico es clínico, apoyado por biopsia y la escala SCORTEN para pronóstico. El manejo incluye suspensión del fármaco causal, soporte intensivo, cuidados de la piel y tratamientos específicos como inmunoglobulinas, ciclosporina o terapias biológicas. Las intervenciones de enfermería se centran en higiene, hidratación, manejo del dolor, cuidado ocular, soporte nutricional y apoyo emocional.

La eritrodermia afecta más del 90% de la superficie cutánea y puede deberse a psoriasis, dermatitis, fármacos o linfomas cutáneos. Se manifiesta con eritema generalizado, descamación, prurito intenso y síntomas sistémicos. Su manejo requiere hospitalización, tratamiento de la causa subyacente, cuidados cutáneos y terapias sistémicas como corticoides, inmunosupresores o biológicos. Las intervenciones de enfermería se enfocan en control del dolor, hidratación, prevención de infecciones, apoyo emocional y educación del paciente, con seguimiento de la eficacia de las medidas aplicadas.

Otras patologías críticas incluyen la púrpura fulminans, caracterizada por trombosis y necrosis cutánea con alta mortalidad; la fascitis necrotizante, infección bacteriana rápidamente progresiva con riesgo de sepsis; el angioedema hereditario y adquirido, que puede comprometer la vía aérea superior; y la mucormicosis, infección fúngica oportunista en pacientes inmunocomprometidos. Todas requieren manejo multidisciplinario, soporte vital, control de infecciones, cuidado de heridas, monitoreo constante y educación al paciente y familia. El rol de enfermería es esencial para garantizar estabilidad hemodinámica, soporte respiratorio, control del dolor, hidratación, prevención de complicaciones y acompañamiento emocional.