2.1 OBJETIVOS
- Identificar las situaciones clínicas que requieren la activación del soporte vital básico o avanzado en población pediátrica.
- Aplicar correctamente la secuencia de RCP básica adaptada a la edad pediátrica según las guías ERC y AHA.
- Conocer las indicaciones y técnicas del tratamiento de la obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño (OVACE).
- Describir las intervenciones prioritarias del soporte vital avanzado pediátrico, incluyendo manejo de la vía aérea, ventilación, circulación, fármacos y desfibrilación.
- Reconocer y actuar ante las arritmias pediátricas más frecuentes durante la RCP.
- Implementar los cuidados postresucitación basados en la estabilización hemodinámica, control neurológico, térmico y metabólico.
2.2 INTRODUCCIÓN
Concepto de parada cardiorrespiratoria
La parada cardiorrespiratoria (PCR) se define como el cese súbito y potencialmente reversible de la función mecánica del corazón y de la respiración espontánea, lo que conduce a la interrupción del transporte de oxígeno a los tejidos vitales. Aunque infrecuente en edad pediátrica en comparación con adultos, representa una emergencia vital extrema que requiere una intervención inmediata y estructurada.
Identificación de la PCR
El niño en situación de PCR, se identifica por la presencia de los siguientes tres signos clínicos fundamentales:
- Inconsciencia
- Apnea o respiración agónica (gasping)
- Ausencia de pulso o de signos vitales (no se mueve, no respira, no tose)
En el lactante, la evaluación del pulso debe centrarse en la arteria braquial o femoral; en el niño mayor, se explora la carótida.
Etiología
A diferencia de los adultos, en los que la mayoría de las PCR se deben a causas cardíacas súbitas (por ejemplo, fibrilación ventricular), en pediatría predominan las causas respiratorias o circulatorias secundarias, en las que la hipoxia progresiva conduce a una parada respiratoria y finalmente cardíaca. Por ello, las PCR en la infancia suelen ser más prevenibles si se detectan y tratan precozmente los signos de deterioro.
Causas de PCR en la edad pediátrica
Las causas más frecuentes de PCR son:
- En niños previamente sanos
- - >1 año: traumatismos (accidentes de tráfico, caídas, quemaduras), ahogamiento, intoxicaciones, cuerpos extraños.
- En niños con enfermedades crónicas o agudas
- Respiratorias: bronquiolitis severa, asma grave, neumonía, displasia broncopulmonar.
- Cardiovasculares: cardiopatías congénitas, arritmias, miocarditis.
- Sistémicas: shock séptico, anafiláctico o hipovolêmico, enfermedades neuromusculares.
La etiología de la parada cardiorrespiratoria varía con la edad del paciente pediátrico. La siguiente tabla resume las causas más frecuentes en cada grupo etario, lo que permite una mejor orientación diagnóstica y terapéutica:

Tabla 9. Causas de Parada Cardiorrespiratoria según el grupo etario
Identificación precoz del riesgo de PCR
La identificación de los signos clínicos propios de la insuficiencia respiratoria y/o cardiovascular permite:
- Detectar precozmente los pacientes con riesgo de presentar PCR
- Instaurar medidas terapéuticas específicas que prevengan su presentación
Son signos clínicos de alarma:
- Insuficiencia respiratoria grave:
- Taquipnea persistente
- Cianosis central
- Empleo musculatura accesoria: tiraje, aleteo, quejido, disociación toraco-abdominal
- Alteración del nivel de conciencia
- Insuficiencia cardiovascular grave:
- Taquicardia o bradicardia inadecuada
- Palidez o piel marmórea
- Frialdad de piel
- Pulso débil, hipotensión
- Relleno capilar > 3 seg
- Disminución de diuresis
- Alteración del nivel de conciencia (letargia, irritabilidad)
La detección y respuesta rápida a estos signos es un objetivo prioritario en cualquier unidad pediátrica o de urgencias.
Consideraciones especiales en la prevención de la PCR pediátrica
La prevención es una piedra angular en la mejora de los resultados de la parada cardiorrespiratoria pediátrica. Algunas intervenciones clave incluyen:
- Promoción del sueño seguro en lactantes para prevenir el SMSL.
- Vacunación sistemática para evitar infecciones respiratorias graves (p. ej., neumococo, VRS).
- Educación a cuidadores sobre obstrucción de vía aérea y primeros auxilios.
- Control riguroso de enfermedades crónicas en niños con afecciones cardíacas o neurológicas.
Cadena de supervivencia pediátrica
La supervivencia tras una PCR depende en gran medida de la rapidez y eficacia en cada eslabón de la llamada Cadena de Supervivencia Pediátrica, adaptada por la American Heart Association (AHA) y el European Resuscitation Council (ERC) para la población infantil:
- Prevención de la PCR: control y tratamiento precoz del deterioro clínico.
- Reconocimiento inmediato y activación del sistema de emergencias
- Inicio rápido de reanimación cardiopulmonar básica (RCP) de calidad y desfibrilación precoz (si está indicada)
- RCP avanzada eficaz y traslado a cuidados intensivos
- Cuidados postresucitación intensivos
Este enfoque sistémico ha demostrado mejorar significativamente los resultados funcionales y la supervivencia en niños tras una PCR.

Implicaciones del entorno sanitario en la respuesta ante PCR
Es fundamental fortalecer el sistema sanitario en los siguientes aspectos:
- Capacitación del personal sanitario en RCP básica y avanzada pediátrica.
- Disponibilidad de equipos adecuados para la edad pediátrica en todos los niveles asistenciales.
- Acceso rápido a servicios de emergencias, incluyendo líneas telefónicas eficaces y transporte sanitario pediátrico.
2.3 SOPORTE VITAL PEDIÁTRICO
El soporte vital pediátrico comprende el conjunto de maniobras destinadas a preservar la vida del niño que presenta una parada cardiorrespiratoria (PCR) o se encuentra en riesgo inminente de desarrollarla.
Las guías internacionales recomiendan una actuación estructurada, escalonada y adaptada a la edad del paciente. Estas incluyen desde el soporte básico inicial hasta cuidados avanzados y postresucitación.
Según las recomendaciones actualizadas del European Resuscitation Council (ERC, 2025) las fases del soporte vital pediátrico incluyen:
- Prevención y reconocimiento precoz de la PCR (énfasis en la detección de la respiración agónica)
- Soporte Vital Básico (SVB)
- Manejo de la vía aérea obstruida por cuerpo extraño (OVACE)
- Soporte Vital Avanzado (SVA)
- Cuidados postresucitación (enfoque en neuroprotección y control térmico)
2.4 SOPORTE VITAL BÁSICO PEDIÁTRICO (SVB)
El soporte vital básico pediátrico (SVB) comprende una serie de maniobras simples, pero cruciales, que pueden realizarse en los primeros minutos de una parada cardiorrespiratoria para mantener el flujo sanguíneo y la oxigenación cerebral hasta la llegada de ayuda especializada.
El SVB es fundamental para mantener la oxigenación y perfusión cerebral en los primeros minutos tras una PCR. Se sigue la secuencia ABC (Airway, Breathing, Circulation) para profesionales sanitarios en Europa.
Los objetivos del SVB son:
- Garantizar la permeabilidad de la vía aérea.
- Asegurar una ventilación efectiva.
- Mantener la circulación mediante compresiones torácicas adecuadas.
Cambios clave y recomendaciones actuales (ERC 2025):
- Alerta inmediata: Si el niño no responde, se debe llamar al número de emergencias (112) de inmediato, incluso antes de evaluar la respiración, para que el operador guíe la reanimación.
- Inicio con 5 ventilaciones de rescate: Sigue siendo la prioridad absoluta en pediatría, donde la causa más frecuente de PCR es respiratoria.
- Duración de cada insuflación: debe durar 1 segundo, asegurando elevación torácica visible, pero sin hiperventilar.
- Evaluación de signos vitales: se recomienda iniciar compresiones torácicas si el niño no responde, no respira con normalidad y no muestra signos vitales. La palpación del pulso no es fiable en personal no entrenado.
- Masaje cardíaco:
- Lactantes: se recomienda la técnica de los dos pulgares abrazando el tórax tanto para uno como para dos reanimadores, por su mayor eficacia en generar presión de perfusión.
- Niños mayores: con el talón de una o ambas manos en el tercio inferior del esternón, según el tamaño del niño.
- Profundidad de compresiones: al menos 1/3 del diámetro anteroposterior del tórax (aproximadamente 4 cm en lactantes y 5 cm en niños).
- Frecuencia: entre 100 y 120 compresiones por minuto.
- Relación compresiones/ventilaciones:
. Personal lego: 30:2
. Sanitarios y cuidadores entrenados: 15:2
- Desfibrilación: Se enfatiza que los DEA pueden usarse en todas las edades. Si no hay parches pediátricos, se deben usar los de adulto sin demora.
- Nota: En situaciones presenciadas de pérdida súbita de conciencia con sospecha de causa cardíaca, debe priorizarse la activación del sistema de emergencias antes de iniciar la reanimación.
Pasos del SVB Pediátrico:
- Comprobar y garantizar seguridad del entorno.
- Evaluar respuesta del niño: estímulo verbal o físico.
- Si no responde:
- Llamar a emergencias inmediatamente y pedir un DEA.
- Abrir vía aérea y valorar respiración (máx. 10 segundos).
- Si no respira o respira anormalmente (boqueo):
- Realizar 5 ventilaciones iniciales.
- Si no hay signos de vida (movimiento, tos): Iniciar compresiones torácicas (15:2 entrenados / 30:2 legos).
- Continuar hasta llegada de ayuda o recuperación del niño.
Colocación y uso del DEA:
Se aplicarán los parches minimizando las interrupciones en la RCP ( si dos reanimadores, una realiza compresiones, otra coloca los parches).
Si esta disponible, en niños que pesen En niños mayores de 25kg (aprox >8 años y adolescentes) usaremos el modo estándar de adultos.
Si el DEA no tiene instrucciones para uso pediátrico, usaremos el modo estándar adultos en todas las edades.
Colocación de parches de adulto en tórax pediátrico:
• Lactantes y niños que pesen
• >25 kg y adolescentes : posición anterolateral o anteroposterior.
No tocaremos el DEA mientras se analiza el ritmo.
Tras la descarga reanudamos compresiones inmediatamente.



Imagen 1. Algoritmo SVB pediátrico ERC 2025
Fuente: Algoritmo de Soporte Vital Básico Pediátrico. Adaptado de "European Resuscitation Council Guidelines 2025", por el Consejo Europeo de Resuscitación (ERC), 2025
2.5 MANEJO DE LA VÍA AÉREA OBSTRUÍDA
La obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño (OVACE) representa una urgencia vital que requiere actuación inmediata y adaptada a la edad del paciente.
La intervención precoz puede evitar la progresión a una parada respiratoria y, posteriormente, cardiorrespiratoria. Las maniobras de desobstrucción deben realizarse siguiendo protocolos basados en la evidencia.
Principios generales de actuación
- Garantizar la seguridad del entorno antes de intervenir.
- Pedir ayuda precozmente, incluso mientras se realizan las maniobras iniciales.
- Evaluar la efectividad de la tos y el nivel de conciencia del niño para seleccionar el abordaje adecuado.
- Si el niño está consciente y tose:
- Tos efectiva: animar a que continúe tosiendo. No intervenir de forma invasiva. Supervisión continua.
- Tos inefectiva o progresión del deterioro: actuar inmediatamente con maniobras de desobstrucción.
Maniobras en el niño consciente con OVACE:
- Lactantes (- Cinco golpes interescapulares con el talón de la mano.
- Si no se resuelve, alternar con cinco compresiones torácicas (técnica de los dos pulgares con las manos rodeando el tórax).
- Niños >1 año:
- Cinco golpes interescapulares con el talón de la mano.
- Si persiste la obstrucción, realizar maniobras de compresión abdominal (maniobra de Heimlich).
- Repetir ciclos hasta resolución o pérdida de conciencia.
Es importante no realizar la maniobra de Heimlich en lactantes menores de un año por riesgo de lesiones viscerales.
Niños inconscientes con sospecha de OVACE:
Ante un niño inconsciente con sospecha de cuerpo extraño:
- Colocar al niño sobre superficie dura y segura
- Activar el sistema de emergencias si no se ha hecho
- Abrir la vía aérea con la maniobra frente-mentón
- Inspeccionar visualmente la boca:
- Si se ve un cuerpo extraño y está accesible, retirarlo cuidadosamente con el dedo
- No introducir los dedos a ciegas (riesgo de impactar más el objeto)
- Realizar cinco ventilaciones de rescate comprobando si hay elevación torácica
- Si no hay respuesta:
- Iniciar compresiones torácicas (15:2 si formación en SVP ; 30:2 si no conocimientos)
- Cada vez que se abra la vía aérea para ventilar, inspeccionar nuevamente la cavidad oral
- Continuar RCP según protocolo hasta que:
- Se expulse el cuerpo extraño
- Se recuperen signos de vida
- Llegue el personal sanitario avanzado
- Si se resuelve la obstrucción y el niño no respira:
- Continuar con ventilaciones de rescate.
- Si respira espontáneamente y recupera la conciencia: colocar en posición lateral de seguridad.
A continuación, se muestra una tabla resumen sobre el manejo de la obstrucción de la vía aérea en pediatría:

Tabla 10. Manejo de la vía aérea obstruída
2.6 SOPORTE VITAL AVANZADO PEDIÁTRICO (SVA)
El soporte vital avanzado pediátrico (SVA) se inicia tras aplicar la secuencia de reanimación básica y comprobar la ausencia de signos de circulación o la presencia de una bradicardia grave con signos de mala perfusión. El objetivo es restablecer la circulación espontánea, asegurar la oxigenación y perfusión cerebral, y corregir las causas reversibles de la parada cardiorrespiratoria.
Indicaciones para iniciar maniobras de SVA:
Tras comprobar el pulso central (carotídeo, femoral o braquial según edad):
- Si el pulso es mayor de 60 y sin signos de mala perfusión: administrar ventilaciones asistidas con bolsa-válvula-mascarilla a una frecuencia de 12–20 rpm según edad.
- Si el pulso es menor de 60 con signos de hipoperfusión o ausencia de respuesta a ventilación: iniciar compresiones torácicas y aplicar la relación 15:2 (dos reanimadores) o 30:2 (uno), administrar oxígeno al 100%, y proceder a la canalización de vía venosa o intraósea para fármacos y fluidos.
Evaluación del ritmo cardíaco:
Tras iniciar la RCP avanzada, se debe monitorizar el ritmo mediante un desfibrilador o monitor:
- Si el ritmo es desfibrilable (fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso) → aplicar descarga inicial de 4 J/kg.
- Si el ritmo es no desfibrilable (bradicardia, asistolia o actividad eléctrica sin pulso) → continuar compresiones, administrar adrenalina en cuanto se tiene acceso vascular (10 µg/kg IV/IO cada 3-5 minutos).
Manejo de la vía aérea:
- La manipulación inicial debe incluir apertura con maniobra frente-mentón o tracción mandibular si hay sospecha de trauma.
- Utilizar cánulas orofaríngeas (Guedel) en pacientes inconscientes sin reflejo nauseoso.
- Aspirar secreciones si es necesario.
Intubación endotraqueal:
- Indicada cuando la ventilación con bolsa-mascarilla es ineficaz, no es posible empleo de dispositivo supraglótico (en caso de usarlo, de elección es el i-gel) o se requiere control avanzado de vía aérea.
- Se prefiere la vía oral frente a la nasal durante RCP.
- Requiere personal entrenado y experimentado. Se establece un límite de 2 intentos de intubación total para evitar hipoxia prolongada. Cada intento debe durar un máximo de 30-60 segundos.
Confirmación de la colocación del tubo:
- Evaluación clínica: elevación torácica simétrica, condensación en el tubo, auscultación.
- Capnografía cuantitativa (ETCO₂): confirmación más fiable de la posición del tubo y de la calidad de la RCP. Valores persistentes >10 mmHg durante RCP se asocian a mayor probabilidad de recuperación del pulso espontáneo (ROSC).
La reintubación debe considerarse si no se logra una buena oxigenación o ventilación, o si el tubo no está correctamente colocado.
Ventilación y oxigenación:
- Durante la RCP, administrar oxígeno al 100%.
- Una vez se recupera la circulación (ROSC), reducir progresivamente la FiO₂ para mantener una saturación de oxígeno entre 94-98%, evitando tanto la hipoxemia como la hiperoxemia.
- En niños intubados:
- Ventilararemos con una frecuencia respiratoria normal par la edad ( de forma aproximada serán: 25rpm en lactantes, 2orpm en mayores de un año, 15 en niños mayores de 8 años y 10 en niños mayores de 12 años )sin sincronización con las compresiones.
- Tras el ROSC, ajustar la frecuencia respiratoria a la edad del paciente y controlar el volumen corriente (Vt ≈ 6-8 ml/kg).
Circulación: acceso vascular, fármacos y fluidos:
- Acceso vascular:
- La vía de elección es la intravenosa periférica.
- Si no se consigue en
- La vía intratraqueal ya no se recomienda debido a su imprevisibilidad en la absorción de fármacos y posibles complicaciones.
- Principales fármacos:
- Adrenalina: 10 µg/kg IV/IO cada 4 minutos tras la primera dosis administrada tanto en ritmos desfibrilables como no desfibrilables.
- Amiodarona: 5 mg/kg IV/IO tras la 3ª (máximo 300 mg) y 5ª (máximo 150 mg) descarga en ritmos desfibrilables.
- Lidocaína (alternativa a amiodarona): 1 mg/kg IV/IO.
- Soluciones isotónicas: Ringer lactato o suero fisiológico para expansión en caso de hipovolemia.
Monitorización hemodinámica durante la RCP:
- Si se dispone de presión arterial invasiva, se deben buscar objetivos de Presión Arterial Diastólica: ≥ 25mmHg en lactantes y ≥ 30mmHg en niños.
Evaluar y corregir rápidamente causas reversibles (las “H y T”). Durante la reanimación avanzada, identificar y tratar rápidamente las causas reversibles de la parada cardiorrespiratoria es esencial para aumentar la probabilidad de recuperación del paciente. Estas causas se agrupan comúnmente como las 'H' y las 'T'. A continuación, se describen brevemente cada una de ellas:

Tabla 11. Causas reversibles ‘H’ y ‘T’
Algoritmo del SVA Pediátrico.
El algoritmo de actuación en el soporte vital avanzado pediátrico constituye una herramienta esencial que guía a los profesionales sanitarios en la secuencia estructurada de intervenciones durante una parada cardiorrespiratoria en niños.
Este algoritmo está basado en las recomendaciones actualizadas del European Resuscitation Council (ERC, 2025) y contempla desde el reconocimiento inicial del paciente hasta el manejo postresucitación, pasando por la evaluación del ritmo, la desfibrilación, la administración de fármacos, y la corrección de causas reversibles.
Los pasos clave que deben seguirse incluyen:
- Valoración de la respuesta y respiración del paciente
- Realización inmediata de ventilaciones de rescate y compresiones torácicas en caso necesario
- Conexión a monitor/desfibrilador y evaluación del ritmo (desfibrilable o no desfibrilable)
- Intervención específica según el ritmo detectado
- Identificación y tratamiento de las causas reversibles (las “H y T”)
- Cuidados postparada estructurados mediante enfoque ABCDE y control hemodinámico, respiratorio, neurológico y de temperatura
Este enfoque sistemático mejora la tasa de recuperación de la circulación espontánea (ROSC), reduce el riesgo de lesiones neurológicas y contribuye a una mejor supervivencia con calidad.
A continuación, se presenta el algoritmo visual adaptado de la ERC 2025:

Imagen 2. SVA Pediátrico
Fuente: Algoritmo de Soporte Vital Avanzado Pediátrico. Adaptado de "European Resuscitation Council Guidelines 2025", por el Consejo Europeo de Resuscitación (ERC), 2025
2.7 DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LAS ARRITMIAS EN RCP PEDIÁTRICA
El reconocimiento del ritmo cardíaco durante una parada cardiorrespiratoria (PCR) en pediatría es un elemento esencial para decidir el tratamiento adecuado. Sin embargo, en el entorno prehospitalario o en la fase inicial de la RCP, si no se dispone de monitor-desfibrilador, la prioridad debe centrarse en realizar maniobras de RCP de alta calidad, acceso vascular y administración precoz de adrenalina.
La monitorización electrocardiográfica debe establecerse tan pronto como sea posible para diferenciar entre ritmos desfibrilables y no desfibrilables, lo que permitirá aplicar de forma adecuada las intervenciones avanzadas.
2.8 RITMOS NO DESFIBRILABLES
Son los más frecuentes en la PCR pediátrica, representando aproximadamente el 80% de los casos, y se asocian a mayor mortalidad. Incluyen:
- Asistolia
- Actividad eléctrica sin pulso (AESP)
- Bradicardia extrema sin signos vitales (progresión habitual antes de la asistolia)
Tratamiento:
- Iniciar compresiones torácicas inmediatamente (frecuencia 100-120/min)
- Ventilación eficaz con oxígeno al 100%
- Administrar adrenalina IV/IO (10 µg/kg) después de la tercera descarga, y repetir cada 4 minutos (su administración coincidiría con las descargas impares).
- Identificar y corregir causas reversibles (las “H y T”)
No está indicada la desfibrilación. El objetivo es mantener perfusión hasta recuperar un ritmo con pulso o identificar causa tratable.
2.9 RITMOS DESFIBRILABLES
Son menos frecuentes en niños, representando alrededor del 10-20% de los casos. Se asocian más a etiologías cardíacas o eléctricas y presentan mejor pronóstico si se desfibrilan precozmente.
Incluyen:
- Fibrilación ventricular (FV)
- Taquicardia ventricular sin pulso (TVSP)
Tratamiento:
- Desfibrilación inmediata: 4 J/kg como descarga inicial. Si no hay respuesta, se puede incrementar progresivamente en las siguientes (hasta 10 J/kg, sin exceder la dosis del adulto).
- Iniciar RCP inmediatamente tras la descarga, sin comprobar el pulso ni revaluar el ritmo.
- Administrar adrenalina IV/IO (10 µg/kg) después de la segunda descarga, y repetir cada 3-5 minutos.
- Amiodarona: tras la tercera y quinta descarga en FV/TVSP refractaria, a dosis de 5 mg/kg IV/IO en bolo lento.
- Si no se dispone de amiodarona, puede utilizarse lidocaína (1 mg/kg IV/IO).
- El masaje cardíaco debe continuar ininterrumpidamente mientras se carga el desfibrilador para minimizar el tiempo sin flujo.

Imagen 3. Algoritmo pediátrico para ritmos desfibrilables y no desfibrilables
2.10 FÁRMACOS EN RCP PEDIÁTRICA
- Adrenalina. Tiene un papel esencial en ritmos desfibrilables y no desfibrilables, usada lo antes posible. Se administra a dosis de 10 µ/kg IV/IO cada 3-5min.
- Amiodarona. Se utilizará en la FV y la TVSP refractarias a la desfibrilación. Se administra tras la 3ª y 5ª descarga a dosis de 5 mg/Kg en bolo rápido (máximo 300 mg tras tercera descagra y 150 mg tras la 5ª).
- Lidocaína. Alternativa si no se dispone de amiodarona. Se usa a dosis: 1 mg/kg IV/IO.
2.11 OBSERVACIONES CLÍNICAS
- La desfibrilación debe realizarse utilizando preferentemente electrodos adhesivos, aunque pueden utilizarse palas manuales si se cuenta con personal entrenado.
- Posición de los parches: la posición anteroposterior para los parches de desfibrilación se recomienda para todos los lactantes y niños que pesen menos de 25 Kg. Se debe usar la posición anteroposterior o anterolateral en niños mayores y adolescentes.
- En lactantes y niños pequeños, utilizar desfibriladores con modo pediátrico o atenuadores de energía si están disponibles.
- La detección precoz y tratamiento de las causas reversibles sigue siendo un pilar del manejo (hipoxia, hipovolemia, neumotórax, taponamiento, trombosis, tóxicos...).
2.12 CUIDADOS POSTRESUCITACIÓN
Tras la recuperación de la circulación espontánea (ROSC, por sus siglas en inglés), es fundamental implementar un conjunto de intervenciones destinadas a optimizar la oxigenación, perfusión, control neurológico y prevención de nuevos eventos adversos. El manejo postparada en el paciente pediátrico requiere un enfoque estructurado, protocolizado e individualizado.
Estos cuidados no solo mejoran la tasa de supervivencia, sino también la calidad de vida neurológica a largo plazo.
2.13 ESTABILIZACIÓN HEMODINÁMICA, RESPIRATORIA Y NEUROLÓGICA
El niño que ha sufrido una PCR es vulnerable a un síndrome postparada, caracterizado por disfunción miocárdica transitoria, alteraciones hemodinámicas, encefalopatía hipóxico-isquémica y una respuesta inflamatoria sistémica.
- Hemodinámico: mantener una presión arterial sistólica y media por encima del percentil 10 de la edad del niño para asegurar perfusión cerebral y renal. Se pueden usar inotrópicos (dopamina, adrenalina, milrinona).
- Respiratorio: mantener una saturación de oxígeno entre 94–98% y una normocapnia (PaCO₂ entre 35-45 mmHg). Evitar hiperventilación e hiperoxemia.
- Neurológico: realizar evaluación neurológica seriada (estado de conciencia, reflejos, pupilas), uso precoz de neuroimagen y monitorización EEG si hay sospecha de convulsiones o status epiléptico. En cuanto al neuropronóstico, no debe realizarse antes de las 72 horas post-parada para asegurar la fiabilidad clínica. Tratar las convulsiones de inmediato si aparecen usando benzodiacepinas como fármacos de primera línea y levetirazetam si persistencia. No se realiza profilaxis anticonvulsivante.
Se recomienda mantener una normovolemia con soluciones cristaloides isotónicas y evaluar perfusión con signos clínicos y parámetros de laboratorio (lactato, diuresis, ecografía funcional).
2.14 CONTROL DE LA TEMPERATURA
La hipertermia tras la PCR se asocia con peores resultados neurológicos, incluso en pacientes previamente sanos. Por tanto, se debe evitar activamente.
Estrategias recomendadas:
- Mantener una temperatura entre 36-37,5 °C (normotermia controlada) , por debajo de 37,7 ºC durante las primeras 72 horas. Evitar la fiebre (Tª > 37,5ºC).
- La hipertermia o la fiebre se tratará con enfiramiento activo.
Se recomienda el uso de dispositivos de control térmico continuo (mantas térmicas, catéteres intravasculares) y monitorización con sensores esofágicos o rectales.
2.15 CONTROL DE LA GLUCEMIA
Las alteraciones de la glucemia son comunes tras una PCR y tienen implicaciones pronósticas relevantes.
Recomendaciones prácticas:
- Monitorización frecuente de glucemia capilar o venosa (cada 1–2 horas en fases iniciales).
- Evitar:
- Hipoglucemia (
- Hiperglucemia (>180–200 mg/dL): puede agravar el estrés oxidativo y aumentar el riesgo de infecciones.
Se recomienda un objetivo de glucemia entre 80 y 180 mg/dL, evitando correcciones agresivas que generen oscilaciones bruscas.
2.16 OTROS CUIDADOS POSTRESUCITACIÓN RECOMENDADOS
- Monitorización continua multimodal: ECG, saturación, capnografía, presión arterial invasiva si es posible.
- Neuroprotección: evitar hipoxia, hipotensión, hipertermia e hipoglucemia.
- Evaluación etiológica: mediante estudios toxicológicos, metabólicos, cardiológicos y de imagen.

Fuente Guías ERC 2025, Soporte vital pediátrico
2.17 ACCESO INTRAÓSEO EN PEDIATRÍA
El acceso intraóseo (IO) constituye una técnica segura, rápida y eficaz para la administración de líquidos, fármacos y productos sanguíneos en situaciones de emergencia cuando no es posible obtener acceso intravenoso periférico de forma rápida, especialmente en niños con colapso circulatorio o parada cardiorrespiratoria.
Indicaciones y contexto clínico
El acceso intraóseo está indicado en cualquier situación en la que se requiera un acceso vascular urgente y no pueda establecerse una vía intravenosa en menos de 5 minutos o 2 intentos fallidos. Es especialmente útil en escenarios como:
- Parada cardiorrespiratoria
- Shock hipovolémico o séptico
- Quemaduras extensas
- Traumatismos graves
- Convulsiones prolongadas
- Situaciones con venas periféricas colapsadas (deshidratación, hipotermia, etc.)
Las últimas guías del European Resuscitation Council (ERC) y de la American Heart Association (AHA) recomiendan el uso temprano del acceso intraóseo tras dos intentos fallidos de canalización intravenosa.
Anatomía y sitios de inserción
Los principales lugares para la inserción intraósea en pediatría incluyen:
- Tibia proximal (zona más común): 1-2 cm por debajo de la tuberosidad tibial, en la cara anteromedial.
- Fémur distal: en neonatos o lactantes pequeños
- Húmero proximal: especialmente en niños mayores y adolescentes.
- Tibia distal: alternativa si no se puede acceder a la tibia proximal.
La selección del lugar depende de la edad, anatomía y condición clínica del paciente. Se recomienda evitar zonas previamente utilizadas, con fracturas o con infecciones locales.
Técnica de inserción
Se pueden utilizar dispositivos de inserción manual o semiautomáticos (por ejemplo, EZ-IO®, BIG®).

El procedimiento básico es:
- Asepsia rigurosa del sitio.
- Inmovilización del miembro.
- Inserción del dispositivo perpendicular a la superficie ósea.
- Confirmación del acceso mediante aspiración de médula ósea o facilidad en la infusión de fluidos.
- Fijación del dispositivo para evitar desplazamientos.
- Tras la inserción, es recomendable irrigar con 2-5 ml de suero fisiológico para mantener la permeabilidad y reducir la presión de infusión.
Fármacos y fluidos administrables
Por vía intraósea pueden administrarse todos los fármacos utilizados por vía intravenosa en reanimación:
- Adrenalina, amiodarona, atropina.
- Cristaloides, coloides, sangre.
- Antibióticos, analgésicos, sedantes.
- Las concentraciones y velocidades de infusión son equivalentes a las de la vía IV. La absorción es rápida y eficaz.
Complicaciones
Aunque el acceso intraóseo es generalmente seguro, pueden aparecer complicaciones como:
- Extravasación de fluidos
- Necrosis de tejidos blandos
- Osteomielitis (rara, <1%)
- Fracturas óseas
- Síndrome compartimental
- Lesión del cartílago de crecimiento (si se inserta incorrectamente en niños pequeños)
Se recomienda monitorizar de forma continua la zona de inserción y suspender el uso tras 24 horas si ya se ha logrado acceso venoso periférico o central.
Ventajas y limitaciones

Conclusión
El acceso intraóseo representa una herramienta esencial en el arsenal terapéutico de urgencias pediátricas, permitiendo una intervención rápida y eficaz ante situaciones críticas.
El conocimiento profundo de su técnica, indicaciones y complicaciones resulta imprescindible para los profesionales de enfermería que trabajan en contextos de emergencia.
2.18 PUNTOS CLAVE
- La causa más frecuente de parada cardiorrespiratoria (PCR) en niños es la insuficiencia respiratoria, a diferencia del adulto donde predomina la causa cardíaca.
- Alerta inmediata: Si el niño no responde, se debe llamar al número de emergencias (112) de inmediato, incluso antes de evaluar la respiración, para que el operador guíe la reanimación.
- En SVB pediátrico, la secuencia ABC y las 5 ventilaciones iniciales cobran especial importancia.
- La maniobra de Heimlich está contraindicada en lactantes menores de 1 año; en ellos se deben usar golpes interescapulares y compresiones torácicas.
- El acceso intraóseo es la vía de elección si no se logra canalización venosa en menos de 5 minutos o 2 intentos fallidos.
- En ritmos desfibrilables, se recomienda administrar una descarga de 4 J/kg sin retrasos, seguida de RCP inmediata.
- La adrenalina sigue siendo el fármaco de primera línea en PCR pediátrica, a dosis de 10 mcg/kg cada 3-5 minutos.
- Tras la recuperación de la circulación espontánea (ROSC), es crucial prevenir la hipertermia, hipoglucemia, hipoxia e hipotensión.
- La monitorización continua, la evaluación neurológica y la individualización del soporte son pilares del manejo postresucitación.
2.19 CASO CLÍNICO COMENTADO
- Niña de 18 meses traída al Servicio de Urgencias tras atragantamiento con manzana. Llega inconsciente, sin respuesta. Se activa protocolo de emergencia.
1. TEP inicial (triángulo de evaluación pediátrica)

Los tres lados del TEP están alterados: FALLO CARDIOPULMONAR. Clasificación inmediata: paciente crítica. Activación de código PCR pediátrico.
1. Valoración ABCDE comentada
- A – Vía aérea: se realiza maniobra frente-mentón, se visualiza y retira cuerpo extraño. Actuación prioritaria en sospecha de OVACE.
- B – Respiración: se detecta apnea/gasping. 5 ventilaciones iniciales inefectivas. Se revalora vía aérea, segunda serie efectiva. SatO₂ mejora de 84% a 92%.
- C – Circulación: pulso ausente. Se inicia RCP (15:2), acceso intraóseo y se administra adrenalina. Se recupera pulso a los 2 minutos.
- D – Estado neurológico: pupilas isocóricas, respuesta al dolor. Se monitoriza.
- E – Exposición: sin signos traumáticos. Glucemia: 110 mg/dL. Temperatura: 36,8 ºC.
2. Diagnóstico inicial
- Parada cardiorrespiratoria secundaria a OVACE
3.Tratamiento recibido
- Extracción de cuerpo extraño, ventilación con bolsa-mascarilla, RCP de alta calidad, acceso intraóseo, adrenalina, monitorización continua.
4. Comentario clínico
Caso representativo de OVACE en menores de 2 años. La RCP inmediata y el manejo sistemático ABCDE son claves para la recuperación. Fundamental la formación del personal en técnicas de soporte vital.
2.20 REANIMACIÓN NEONATAL
2.20.1 Introducción
El soporte vital neonatal (SVN) constituye un marco asistencial específico, diferenciado del soporte vital pediátrico (SVP), porque responde a una fisiopatología única: la transición cardiorrespiratoria del feto a la vida extrauterina. En el recién nacido, el evento crítico no suele ser un paro cardíaco primario, sino el fracaso en establecer una ventilación eficaz tras el nacimiento.
En el entorno intrauterino, el intercambio gaseoso depende de la placenta y la circulación fetal mantiene cortocircuitos fisiológicos (ductus arterioso, foramen oval). Tras el nacimiento, la primera respiración debe generar presión transpulmonar suficiente para desplazar el líquido alveolar, reducir la resistencia vascular pulmonar y permitir el aumento del flujo sanguíneo pulmonar. Si esta transición falla, se produce hipoxemia, acidosis y bradicardia secundaria. Por ello:
- En el SVN la prioridad absoluta es la ventilación efectiva.
- En el SVP, en cambio, aunque la causa habitual también es hipóxica, el algoritmo está diseñado para niños ya adaptados a la vida extrauterina, donde la fisiología circulatoria es establecida y el manejo se integra en el marco general de reanimación pediátrica.
Otra diferencia fundamental radica en los objetivos de oxigenación y ventilación. En el recién nacido sano, la saturación de oxígeno aumenta progresivamente durante los primeros 10 minutos de vida; por ello, el SVN utiliza objetivos de saturación específicos por minuto de vida y recomienda iniciar con concentraciones bajas de oxígeno (según edad gestacional), evitando hiperoxia. En el SVP no se aplican estos rangos transicionales.
Asimismo, el SVN incorpora medidas propias del periodo neonatal inmediato que no forman parte del algoritmo pediátrico estándar, como:
- Estrategias estrictas de control térmico (prevención activa de hipotermia desde el primer minuto).
- Consideraciones sobre pinzamiento del cordón umbilical.
- Manejo específico de situaciones como líquido amniótico meconial.
- Uso preferente de dispositivos y parámetros ventilatorios adaptados a la fisiología neonatal.
2.20.2 ¿Cuándo lo usamos?
El SVN se aplica desde el momento del nacimiento hasta que el recién nacido completa la transición inicial, habitualmente durante los primeros minutos de vida. Las guías del ERC establecen su uso en:
- Todos los recién nacidos en el momento del parto, como marco de evaluación y actuación inicial.
- Neonatos que presentan:
o Ausencia o irregularidad respiratoria.
o Frecuencia cardíaca < 100 lpm.
o Tono disminuido o signos de mala adaptación.
- Recién nacidos prematuros o con factores de riesgo perinatal que requieran estabilización respiratoria.
- Situaciones de resucitación inmediata en sala de partos, quirófano obstétrico o entorno extrahospitalario tras un nacimiento.
Una vez que el neonato ha completado la transición fisiológica y presenta estabilidad cardiorrespiratoria, el manejo posterior se integra en el ámbito neonatal o pediátrico general. Si un lactante ya estabilizado presenta posteriormente una parada cardiorrespiratoria, se aplicará el soporte vital pediátrico, no el neonatal.
2.20.3 Algoritmo de soporte vital neonatal
El algoritmo de soporte vital neonatal en el que nos vamos a centrar en este curso (ERC 2025 ) estructura la actuación en una secuencia lógica y sencilla de recordar : preparación → evaluación inicial → soporte ventilatorio → compresiones → fármacos/volumen → cuidados posresucitación, con reevaluación frecuente.
1-Preparación inmediata y primeros segundos: la clave es “calor–secar–estimular–valorar”
Objetivo clínico: minimizar hipotermia e identificar precozmente necesidad de soporte.
- Control térmico (estándar de calidad): mantener 36,5–37,5 °C; monitorización frecuente/continua si hay resucitación o prematuridad; registrar temperatura al ingreso como indicador pronóstico y de calidad.
- Ambiente recomendado: sala 23–25 °C si >28 semanas; >25 °C si ≤28 semanas.
- Evaluación inicial (idealmente durante el pinzamiento tardío si procede): respiración, frecuencia cardiaca (FC) y tono.
El color no debe usarse para valorar oxigenación (subjetivo).
Puntos de decisión: Si no respira regularmente o FC <100/min → iniciar soporte ventilatorio.
Tabla resumen de control térmico en sala de partos.

2-Vía aérea y ventilación: la intervención fundamental.
Principio básico de actuación : primero abrir vía aérea y conseguir movimiento torácico con ventilación efectiva.
Respiración y objetivo en la saturación de oxígeno:
- Apertura de vía aérea
Posición supina, cabeza en posición neutra, y elevación mandibular. Se recomienda técnica de dos personas si hay recursos, por ser más eficaz (menos fuga, mejor ventilación).
- Secreciones / aspiración (enfermería: decisión crítica)
No aspirar de rutina orofaringe/nasofaringe ni por meconio ni por líquido claro: retrasa ventilación y se asocia a efectos adversos.
Si se sospecha obstrucción (no hay expansión torácica pese a maniobras): aspiración bajo visión directa (laringoscopio + sonda gruesa/Yankauer). Si no hay vacío, pla aspiración con pera puede ser útil. En aspiración traqueal con meconio espeso, no exceder 150 mmHg (20 kPa).

Posiciones de la cabeza. Fuente ERC 2025.Soportevital neonatal
Elevación mandibular amplía el espacio faríngeo. Fuente : ERC 2025.
Ventilación con presión positiva (VPP) e insuflaciones iniciales:
Si apnea, respiración agónica o no respira de manera efectiva, inicaremos la ventilación con presión positiva lo antes posible para insuflar los pulmones, idealmente en los primeros 60 segundos.
Puntos clave:
Interfaz nasal o mascarilla adecuada, 5 insuflaciones con un tiempo de insulflación de gasta 2-3 seg.
La técnica de ventilación con dos personas es de elección al reducir la fuga de la mascarilla y es más efectiva.
- Presión inicial de insuflación (PIM) orientativa:
- 25 cmH₂O
- ≥32 semanas: 30 cmH₂O
- Si no hay movimiento torácico tras optimizar apertura/sellado → aumentar gradualmente la presión hasta lograr insuflación, y después reducir a la mínima eficaz.
- Una vez aireados los pulmones, VPP a 30–40/min (rango recomendado).
Oxígeno y objetivos de SpO₂:
- Monitorizar con pulsioximetría (y ECG si disponible) sin interrumpir la reanimación para colocarlos.
soportevitalneonatal
- FiO₂ inicial simplificada por edad gestacional:
- ≥32 semanas: iniciar 21%
- iniciar ≥30%
- Objetivos orientativos de SpO₂:
- 3 min: 70–75%
- 5 min: 80–85%
- 10 min: 85–95% (reducir O₂ si >95%).
Escalada de vía aérea (si VPP con mascarilla falla):
- Considerar dispositivo supraglótico (DSG) cuando la ventilación con mascarilla es ineficaz, como alternativa a mascarilla o a intubación, o durante compresiones.
Tabla resumen de insuflaciones, preisón de insuflaciones, presión positiva al final de la espiración (PEEP) y oxígeno inicial:
La CPAP puede considerarse en neonatos de > 32 semanas de EG con dificultad respiratoria si requieren O2 suplementario.
3-Compresiones torácicas:
Indicación: FC persistente <60/min tras ≥30 s de ventilación efectiva.
Técnica:
- Aumentar O₂ a 100% al iniciar compresiones.
- Relación 3:1 (90 compresiones + 30 ventilaciones = 120 eventos/min).
- Técnica de dos pulgares rodeando el tórax; profundidad ~1/3 del diámetro anteroposterior.
- Reevaluar FC cada 30 s; detener compresiones si FC >60/min y verificar signos vitales.
- Si compresiones, considerar vía aérea avanzada con DSG o tubo traqueal con interrupciones mínimas.
4-Acceso vascular, fármacos y volumen:
En el neonato, los fármacos rara vez están indicados; la bradicardia suele reflejar hipoxia profunda y se corrige ventilando. Aun así, si la FC sigue <60/min pese a ventilación eficaz y compresiones, se consideran fármacos.
Acceso vascular de elección
- Vena umbilical: acceso rápido de emergencia; colocación segura con condiciones higiénicas (no necesariamente estériles) en contexto de reanimación.
- Intraóseo (IO): alternativa razonable si no es factible umbilical o en entornos sin esa posibilidad; vigilar extravasación; no usar aspiración de médula para confirmar (puede no obtenerse aunque esté bien).
Fármacos:
Adrenalina
- Preferiblemente por vía umbilical o IO: 10–30 µg/kg (0,1–0,3 mL/kg de 1:10.000 [0,1 mg/mL]), repetir cada 4 min si FC <60/min.
- Si intubado y sin acceso IV/IO: vía intratraqueal 100 µg/kg (1 mL/kg de 1:10.000), pero sin retrasar el acceso vascular; cuando se logre IV/IO, administrar por esa vía independientemente del momento de la dosis traqueal.
Glucosa
- Medir glucemia durante resucitación prolongada y tratar solo si está baja: 0,2 g/kg = 2 mL/kg de glucosa al 10% (IV o IO). Evitar tanto hipo- como hiperglucemia.
Volumen
- Si sospecha de pérdida de sangre o mala respuesta pese a medidas: 10 mL/kg de sangre O Rh– o cristaloide isotónico.
2.20.4 Recomendaciones de manejo del cordón umbilical:
El manejo del cordón umbilical es clínicamente relevante porque constituye el último determinante hemodinámico de la transición feto-neonatal. Desde el punto de vista fisiológico, el pinzamiento condiciona el volumen de sangre que pasa de la placenta al recién nacido, influyendo directamente en la precarga ventricular, el gasto cardíaco y la perfusión sistémica en un momento en que la circulación pulmonar está aumentando su flujo de forma brusca.
Desde la perspectiva fisiopatológica, un pinzamiento inadecuadamente precoz puede limitar la volemia y comprometer la estabilidad cardiovascular, especialmente en el prematuro, mientras que estrategias como el pinzamiento tardío favorecen una mejor adaptación circulatoria, mayor volumen eritrocitario y mejor oxigenación tisular inicial. Por ello, la gestión del cordón no es un gesto obstétrico accesorio, sino una intervención hemodinámica activa con impacto inmediato en la estabilidad neonatal.
Pinzamiento de cordón recomendaciones prácticas :
A) Recién nacido a término o casi término (≥34 semanas):
- Si NO necesita soporte/resucitación:
- Pinzamiento tardío o diferido ( PTC) ≥ 60 s (objetivo mínimo).
- Si necesita resucitación (requiere intervenciones inmediatas):
- Pinzar antes de 30 s para minimizar retrasos en ventilación/maniobras necesarias.
B) Recién nacido prematuro (especial énfasis en
- Si NO necesita soporte/resucitación:
- PTC ≥ 60 s (igual que en término).
- Si necesita resucitación/estabilización:
- Regla operativa: pinzar antes de 30 s si las maniobras no pueden hacerse con cordón intacto, para no demorar el inicio de la intervención.
En ambos grupos, si puede hacerse estabilización con cordón intacto de forma segura, se prefiere un PTC más prolongado especialmente en prematuros.
Ordeño de cordón , recomendaciones :
- En todos los recién nacidos, debe priorizarse el PTC frente al ordeño.
- Puede considerarse el ordeño del cordón intacto como alternativa, solo si NO se puede realizar PTC, en recién nacidos ≥28 semanas.
- Evitar ordeñar el cordón en de edad gestacional.
2.20.5 Material y técnica para el pinzamiento del cordón :
Material básico:
- 2 pinzas umbilicales estériles (plásticas desechables) o pinzas tipo Kocher estériles.
- Tijera estéril.
- Campo estéril.
- Guantes estériles.
- Gasas estériles.
Material complementario según escenario:
- Sistema de cronometraje visible (reloj/cronómetro para control de tiempo).
- Fuente de calor radiante si el RN va a ser trasladado.
- Material para estabilización con cordón intacto (si está protocolizado): mesa de reanimación móvil próxima al periné.
- Bolsa de polietileno (prematuros).
- Identificación neonatal.
Técnica de pinzamiento :
A) Verificación previa
- Confirmar indicación (pinzamiento tardío ≥60 s si no precisa reanimación; precoz
- Comprobar estabilidad neonatal si se realiza diferido.
- Coordinar verbalmente con obstetricia y neonatología.
B) Colocación de las pinzas
- Colocar la primera pinza a aproximadamente 2–3 cm del abdomen del recién nacido.
- Colocar la segunda pinza a unos 3–5 cm distal a la primera (lado placentario).
- Verificar correcta oclusión (no debe haber sangrado entre pinzas).
C) Sección del cordón
- Cortar el cordón entre ambas pinzas con tijera estéril.
- Comprobar:
- Ausencia de sangrado activo en el muñón.
- Correcta fijación de la pinza proximal.
Consideraciones técnicas relevantes
- No comprimir excesivamente el muñón para evitar lesión tisular.
- Mantener campo limpio y seco.
- En prematuros, minimizar pérdidas térmicas durante el procedimiento.
- Documentar:
- Tiempo de pinzamiento.
- Motivo si fue precoz.
- Condición neonatal al momento del pinzamiento.
Seguridad y vigilancia posterior
- Revisar el muñón en los primeros minutos por si aparece sangrado.
- Confirmar estabilidad hemodinámica neonatal.
- Registrar en historia clínica
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