TEMA 2. SEGURIDAD, VALORACIÓN INICIAL Y ACTIVACIÓN DEL SISTEMA DE EMERGENCIAS


2.1 INTRODUCCIÓN

La atención inicial ante una emergencia debe comenzar siempre por una pregunta básica: ¿es seguro intervenir? La voluntad de ayudar no debe hacer olvidar que una escena insegura puede convertir al interviniente en una nueva víctima y dificultar aún más la asistencia. Por ello, la primera competencia en primeros auxilios y soporte vital básico no es una técnica manual, sino la capacidad de observar, anticipar riesgos y organizar una respuesta segura.

Una vez garantizada la seguridad, la prioridad es valorar rápidamente a la persona afectada para identificar si existe una amenaza vital inmediata. En pocos segundos deben reconocerse situaciones como inconsciencia, respiración ausente o anormal, hemorragia masiva, obstrucción de la vía aérea, shock o deterioro neurológico. Esta valoración inicial no pretende establecer un diagnóstico completo, sino responder a una pregunta clínica urgente: ¿qué problema amenaza la vida ahora y qué ayuda debo activar?

En este tema se desarrollan los tres pilares de la actuación inicial: seguridad, valoración y activación del sistema de emergencias. Estos elementos son comunes a todos los escenarios del curso: parada cardiorrespiratoria, atragantamiento, anafilaxia, hemorragia grave, ictus, dolor torácico, hipoglucemia, trauma o emergencias ambientales.

 

2.2 CONDUCTA PAS COMO ESTRUCTURA DE ACTUACIÓN

La conducta PAS resume tres acciones esenciales ante una emergencia: proteger, alertar y socorrer. Este esquema, presentado de forma introductoria en el tema anterior, se desarrolla aquí con mayor profundidad porque constituye la base operativa de la atención inicial.

La secuencia PAS evita que el interviniente actúe de forma impulsiva, recuerda que pedir ayuda es una intervención prioritaria y permite ordenar la asistencia inicial. En la práctica, no debe entenderse como una secuencia rígida y lenta, sino como una forma de organizar prioridades: primero evitar nuevos daños, después activar ayuda adecuada y, en paralelo, iniciar las medidas de socorro que estén indicadas.

 

Proteger:

Proteger significa comprobar la seguridad de la escena, del interviniente, de la víctima y de los testigos. Dentro de esta prioridad, la protección del rescatador va siempre por delante de la asistencia directa a la víctima. Esta idea es esencial: si el interviniente se expone a un riesgo no controlado, puede convertirse en una segunda víctima y comprometer la ayuda a la persona afectada.

No debe iniciarse una intervención directa si existe un riesgo grave no controlado. En estos casos, la actuación correcta no es entrar en la escena, sino mantenerse a salvo, alertar a los recursos adecuados y aportar información precisa sobre el peligro existente.

 

Alertar:

Alertar significa activar la ayuda adecuada lo antes posible. En el entorno extrahospitalario suele implicar llamar al 112 o al número local de emergencias. En el entorno sanitario puede implicar activar el equipo de emergencias, el equipo de respuesta rápida, el carro de parada o el protocolo interno correspondiente.

 

Socorrer:

Socorrer significa iniciar las medidas de ayuda que estén indicadas, sean seguras y se encuentren dentro del nivel de competencia del interviniente. Socorrer no equivale a hacer todo, sino a hacer primero lo que más impacto tiene sobre la supervivencia y la prevención de daño.

 

2.3 SEGURIDAD DE LA ESCENA

La seguridad de la escena debe valorarse antes de tocar a la víctima. Esta valoración debe ser rápida, pero deliberada. En ocasiones basta con una observación inicial; en otras, la escena exige mantener distancia y esperar recursos especializados.

El principio operativo es claro: primero la seguridad del rescatador, después la protección de la víctima y del entorno. Ayudar no implica asumir riesgos desproporcionados. Un rescate inseguro puede aumentar el número de personas afectadas, retrasar la asistencia y dificultar la intervención de los equipos profesionales.

 

2.3.1 Riesgos frecuentes

Los riesgos más habituales en primeros auxilios y SVB incluyen:

  • Tráfico rodado.
  • Electricidad.
  • Fuego, humo o gases.
  • Agua, corrientes o riesgo de ahogamiento.
  • Productos químicos.
  • Derrumbes o estructuras inestables.
  • Armas u objetos cortantes.
  • Agresividad, violencia o intoxicación ambiental.
  • Animales.
  • Material biológico.
  • Superficies resbaladizas.
  • Aglomeraciones.

 

2.3.2 Escena segura

Una escena se considera razonablemente segura cuando el interviniente puede acceder a la persona afectada sin exponerse a un riesgo significativo. Por ejemplo, una persona inconsciente en una sala de espera sin riesgos ambientales aparentes.

En una escena segura se puede iniciar la valoración directa de forma inmediata.

 

2.3.3 Escena insegura

Una escena es insegura cuando existe un peligro activo que puede causar daño al interviniente, a la víctima o a terceros. Por ejemplo, una persona caída en una carretera con tráfico, una víctima en contacto con una fuente eléctrica, un incendio, una agresión activa o una fuga química.

En estos casos, la prioridad es no entrar en la escena hasta que el riesgo esté controlado por los recursos adecuados. La actuación inicial será protegerse, alertar y aportar información precisa sobre el riesgo.

 

2.3.4 Escena parcialmente controlable

En ocasiones, el riesgo puede reducirse con medidas simples: señalizar una zona, pedir a alguien que controle el paso de personas, retirar un objeto peligroso sin exponerse, abrir una ventana si no hay riesgo adicional o apartar mobiliario que dificulta la RCP.

La clave es no confundir control razonable del entorno con exposición innecesaria.

 

2.3.5 Autoprotección del interviniente

La autoprotección no es una actitud egoísta, sino un requisito para poder ayudar. Un interviniente lesionado deja de ser útil y aumenta la carga asistencial.

 

Las medidas básicas incluyen:

  • Usar guantes si están disponibles.
  • Evitar contacto directo con sangre o fluidos biológicos.
  • Usar barrera de ventilación si se realizan ventilaciones y se dispone de ella.
  • Lavado o higiene de manos tras la intervención.
  • No manipular objetos punzantes sin protección.
  • Mantener distancia en escenas violentas o inestables.
  • No entrar en agua, fuego, humo o espacios confinados sin entrenamiento y recursos adecuados.

En el ámbito sanitario, estas medidas deben integrarse con las precauciones estándar y los protocolos del centro.

 

2.4 APROXIMACIÓN INICIAL A LA PERSONA AFECTADA

Una vez que la escena es segura, la aproximación debe ser ordenada. La primera valoración busca identificar si la persona está consciente, si respira con normalidad y si existe una amenaza vital evidente.

 

2.4.1 Aproximación

Antes incluso de tocar a la persona, observe:

  • Posición en la que se encuentra.
  • Coloración de piel y mucosas.
  • Presencia de movimientos respiratorios.
  • Sangrado visible.
  • Signos de trauma.
  • Nivel aparente de consciencia.
  • Ruidos respiratorios anormales.
  • Convulsiones o movimientos anómalos.
  • Entorno y mecanismo del evento.

 

La primera impresión no sustituye a la valoración, pero ayuda a priorizar.

La respuesta debe comprobarse mediante estímulo verbal y táctil no doloroso.

 

Puede utilizarse una frase clara:

“¿Se encuentra bien?”

Si no responde, se puede estimular suavemente por los hombros, evitando sacudidas bruscas, especialmente si existe sospecha de traumatismo.

No deben utilizarse estímulos dolorosos como primera maniobra en primeros auxilios. En el contexto docente y de SVB, la valoración debe ser sencilla, reproducible y segura.

 

Interpretación de la respuesta

La persona puede estar:

  • Alerta: responde de forma adecuada.
  • Confusa o desorientada: responde, pero con alteración cognitiva.
  • Somnolienta: responde solo al estímulo verbal o táctil.
  • No respondedora: no responde a estímulo verbal ni táctil.

 

Una persona que no responde debe considerarse potencialmente grave y requiere activación precoz de ayuda.

 

2.4.2 Valoración de la respiración:

La respiración es uno de los puntos críticos de la valoración inicial. En soporte vital básico, la identificación de una respiración ausente o anormal determina el inicio de la RCP.

  • Respiración normal: una respiración normal es regular, eficaz y suficiente. Se acompaña de movimientos torácicos adecuados y no presenta boqueadas, jadeos ni pausas prolongadas.
  • Respiración anormal, debe considerarse respiración anormal:
    • Respiración ausente.
    • Boqueadas.
    • Jadeo o gasping.
    • Respiración muy lenta y trabajosa.
    • Respiración irregular con pausas prolongadas.
    • Ruidos respiratorios anómalos en una persona inconsciente.

En una persona que no responde, la respiración agónica no debe interpretarse como respiración eficaz. Si no responde y no respira con normalidad, se debe asumir parada cardiaca e iniciar RCP.

 

2.4.3 Tiempo máximo de valoración

La valoración de la respiración no debe prolongarse innecesariamente. En la práctica, debe realizarse en pocos segundos, sin retrasar la llamada ni el inicio de RCP cuando esté indicada.

Una regla docente útil es: si duda, actúe como si fuera una parada cardiaca.

 

2.5 AMENAZAS VITALES EVIDENTES

Además de la inconsciencia y la respiración anormal, existen situaciones que obligan a actuar de forma inmediata.

 

2.5.1 Hemorragia catastrófica

Una hemorragia externa abundante puede provocar shock y muerte en pocos minutos. Si existe sangrado masivo visible, debe controlarse de forma prioritaria mediante presión directa, vendaje compresivo o torniquete si está indicado y el interviniente está entrenado.

 

2.5.2 Obstrucción grave de la vía aérea

Una persona que no puede hablar, toser eficazmente ni respirar debe recibir ayuda inmediata. El manejo del atragantamiento se desarrollará en un tema específico.

 

2.5.3 Deterioro neurológico brusco

La aparición súbita de debilidad facial, alteración del habla, pérdida de fuerza en un brazo, confusión intensa, convulsión prolongada o disminución del nivel de consciencia exige activación urgente de ayuda.

2.5.4 Dificultad respiratoria grave

La dificultad respiratoria intensa, el estridor, las sibilancias graves, la cianosis, el agotamiento respiratorio o la incapacidad para hablar frases completas son signos de gravedad.

 

2.5.5 Dolor torácico sugestivo de origen cardiaco

El dolor torácico opresivo, persistente, asociado a sudoración, náuseas, disnea, palidez o síncope debe considerarse una emergencia tiempo-dependiente.

 

2.6 ACTIVACIÓN DEL SISTEMA DE EMERGENCIAS

Alertar no debe entenderse como una acción secundaria. En muchas emergencias, la llamada precoz es lo que permite que llegue el tratamiento definitivo. En la atención inicial, activar el sistema de emergencias forma parte de la intervención asistencial.

Un concepto clave de las recomendaciones actuales es que, ante una persona que no responde, debe pedirse ayuda de forma inmediata. No es necesario esperar a confirmar con certeza si la respiración es normal o anormal antes de llamar. La valoración de la respiración se realiza mientras se activa la ayuda o mientras se espera la respuesta del operador telefónico, que puede guiar al interviniente para reconocer una respiración anormal e iniciar RCP si procede.

Debe llamarse al 112/SEM, o activarse el sistema interno de respuesta si se está en un centro sanitario, ante cualquier situación en la que exista sospecha de riesgo vital, deterioro clínico relevante o necesidad de asistencia urgente. Algunos ejemplos son la persona que no responde, la respiración ausente o anormal, la sospecha de parada cardiaca, el dolor torácico sugestivo de origen cardiaco, los signos compatibles con ictus, la dificultad respiratoria grave, la anafilaxia, la hemorragia importante, el traumatismo significativo, el ahogamiento, las alteraciones importantes del nivel de consciencia, las convulsiones prolongadas o repetidas, las intoxicaciones con compromiso respiratorio o neurológico, el golpe de calor, la hipotermia grave o una situación de riesgo suicida inminente.

Estos ejemplos no constituyen una lista cerrada. La activación de ayuda debe basarse en el juicio clínico, el contexto, la evolución de la persona afectada y la posibilidad de deterioro. Ante la duda razonable, especialmente si la persona no responde, respira de forma anormal, presenta signos de mala perfusión, dificultad respiratoria intensa o deterioro neurológico brusco, debe priorizarse la llamada precoz.

 

Llamada en modo manos libres:

Si se dispone de teléfono móvil, debe utilizarse el modo manos libres. Esto permite recibir instrucciones del operador mientras se continúa valorando a la persona o iniciando maniobras.

En una persona que no responde, no debe retrasarse la llamada para confirmar con certeza absoluta si respira o no respira. El operador telefónico puede ayudar a identificar una respiración anormal.

 

Si el interviniente está solo:

  • Si el interviniente está solo y tiene teléfono móvil, debe llamar sin abandonar a la víctima, utilizando el altavoz.
  • Si no tiene teléfono o no hay cobertura, debe gritar pidiendo ayuda. Si nadie responde y es imprescindible abandonar momentáneamente a la víctima para activar la ayuda, debe hacerse lo más rápido posible.

 

Si hay varios intervinientes:

Cuando hay más de una persona, las tareas deben repartirse:

  • Una persona valora e inicia la asistencia.
  • Otra llama al 112/SEM.
  • Otra busca el DEA si existe posibilidad.
  • Otra controla el entorno.
  • Otra espera y guía a los equipos de emergencia.
  • La coordinación temprana reduce retrasos y evita duplicidades.

 

 

Información que debe transmitirse al 112/SEM

La comunicación con el centro coordinador debe ser breve, clara y ordenada. El objetivo es que el operador pueda enviar el recurso adecuado y guiar la actuación hasta su llegada.

 

Datos imprescindibles que deben transmitirse serían:

  • Localización exacta.
  • Qué ha ocurrido.
  • Número de personas afectadas.
  • Edad aproximada y sexo si se conocen.
  • Estado de consciencia.
  • Respiración: normal, anormal, ausente o dudosa.
  • Presencia de hemorragia grave u otra amenaza vital.
  • Maniobras iniciadas.
  • Disponibilidad de DEA.
  • Riesgos presentes en la escena.
  • Teléfono de contacto.

 

Ejemplo de llamada estructurada:

Estoy en la entrada principal del polideportivo municipal, calle Mayor número 14. Hay un varón de unos 60 años que se ha desplomado. No responde. Estoy valorando la respiración y parece anormal, con boqueadas. Vamos a iniciar RCP. Hay otra persona buscando el DEA. La zona es segura. Mi teléfono es...”

 

No colgar hasta que lo indique el operador

El operador puede necesitar ampliar información, guiar la RCP, indicar cómo buscar o usar un DEA, o dar instrucciones específicas. No debe finalizarse la llamada salvo que el operador lo indique o sea imprescindible por seguridad.

Papel del operador telefónico

El operador telefónico no es solo quien recibe la llamada. En la parada cardiaca extrahospitalaria, su papel es decisivo para reconocer la situación, iniciar RCP asistida y facilitar el acceso al DEA cuando sea posible.

 

El operador puede:

  • Ayudar a identificar si la persona está consciente.
  • Ayudar a valorar si la respiración es normal o anormal.
  • Indicar el inicio de compresiones torácicas.
  • Guiar la RCP solo con compresiones si el alertante no está entrenado.
  • Orientar la RCP 30:2 si el alertante sabe realizar ventilaciones.
  • Preguntar si hay DEA disponible.
  • Indicar a otro testigo que busque el DEA.
  • Guiar el encendido y uso del DEA.
  • Mantener la asistencia hasta la llegada del recurso sanitario.

 

Para el alumnado de enfermería, esto tiene una implicación práctica importante: aunque se tenga formación sanitaria, debe mantenerse la comunicación con el centro coordinador y seguir sus indicaciones, especialmente en el ámbito extrahospitalario.

 

2.7 VALORACIÓN INICIAL EN PERSONA CONSCIENTE

Cuando la persona está consciente o respira con normalidad, la valoración no termina. Puede existir una situación grave que todavía no ha evolucionado a parada cardiaca. En estos casos, el enfoque XABCDE ayuda a estructurar la evaluación de manera ordenada, priorizando los problemas que comprometen antes la vida.

La X inicial hace referencia a la identificación y control de una hemorragia exanguinante o catastrófica. Se coloca antes de la vía aérea porque una hemorragia masiva puede causar la muerte en pocos minutos y requiere intervención inmediata.

XABCDE no debe convertirse en un ritual lento ni sustituye a la activación precoz de ayuda. Es una herramienta de valoración y reevaluación que permite identificar problemas de hemorragia masiva, vía aérea, respiración, circulación, estado neurológico y exposición/entorno. Si durante la valoración la persona deja de responder o no respira con normalidad, se abandona la valoración XABCDE y se pasa al algoritmo de SVB.

 

 

 

2.8 ABORDAJE INICIAL ANTE PERSONA INCOSCIENTE

Ante una persona con disminución del nivel de consciencia o que no responde, la actuación debe seguir una secuencia breve, segura y orientada a detectar precozmente una posible parada cardiaca. El abordaje comienza siempre con la seguridad, pero una vez que es posible acercarse, el primer punto de decisión es comprobar si la persona responde.

El concepto clave es que, si la persona está inconsciente o no responde, se debe pedir ayuda de inmediato y llamar al 112/SEM o activar el sistema interno de emergencias, preferiblemente con el teléfono en modo manos libres. No se debe esperar a completar toda la valoración respiratoria para activar la ayuda. La respiración se valora después de pedir ayuda, mientras se mantiene la comunicación con el operador si es necesario.

  

La secuencia puede resumirse así:

 

 

Si no respira o la respiración es anormal: debe asumirse parada cardiaca e iniciar RCP de inmediato. No es necesario comprobar el pulso para decidir el inicio de la RCP en el algoritmo básico.

La actuación debe ser:

  • Iniciar compresiones torácicas.
  • Pedir o enviar a alguien a buscar el DEA.
  • Conectar el DEA tan pronto como sea posible.
  • Seguir las instrucciones del DEA.

Continuar la RCP hasta que llegue el SEM o el equipo de emergencias, la persona muestre signos claros de recuperación, el entorno deje de ser seguro o el reanimador no pueda continuar.

En población adulta, si el reanimador no está entrenado en SVB, debe realizar RCP solo con compresiones torácicas. Si está entrenado y puede realizar ventilaciones, debe alternar 30 compresiones con 2 ventilaciones. En población pediátrica, si el reanimador no está entrenado en soporte vital básico pediátrico, se prioriza pedir ayuda y realizar RCP según sus competencias; si está entrenado, la secuencia pediátrica incluye ventilaciones de rescate iniciales y una relación compresiones-ventilaciones adaptada al contexto formativo.

Si la persona inconsciente respira, no cumple criterios de RCP en ese momento. La prioridad pasa a evitar complicaciones, detectar lesiones y mantener una reevaluación continua.

 

La actuación debe ser:

  1. Detener cualquier sangrado que amenace la vida, si lo hay.
  2. Completar una valoración estructurada mediante XABCDE.
  3. Valorar si existen signos de traumatismo.
  4. Decidir la posición más segura según el contexto.
  5. Reevaluar de forma frecuente la respiración y el estado clínico.

 

Si la persona está inconsciente, respira con normalidad y no hay sospecha de traumatismo, puede colocarse en posición de recuperación o posición lateral de seguridad. Esta posición ayuda a mantener la vía aérea permeable y reduce el riesgo de aspiración si aparecen vómitos o secreciones.

Después de colocarla en posición de recuperación, debe mantenerse la vigilancia y reevaluar periódicamente el XABCDE, especialmente la respiración. Si la respiración se vuelve anormal o desaparece, se debe colocar a la persona en decúbito supino e iniciar RCP.

Si la persona inconsciente respira, pero existen signos o sospecha de traumatismo, debe evitarse la movilización innecesaria. En este caso, se debe considerar la estabilización cervical manual, mantener a la persona en decúbito supino si es posible y permanecer a su lado hasta la llegada del SEM o del equipo de emergencias.

La posición lateral de seguridad no debe aplicarse de forma rutinaria en la persona con sospecha de lesión traumática, especialmente si puede existir lesión cervical o vertebral. Solo se moverá si existe una amenaza inmediata que lo justifique, como vómitos con riesgo de aspiración, imposibilidad de mantener la vía aérea o peligro en la escena.

 

Puntos críticos del algoritmo:

  • La seguridad se comprueba durante todo el proceso, no solo al inicio.
  • Si la persona está inconsciente o no responde, se pide ayuda de inmediato.
  • La respiración se comprueba tras abrir la vía aérea y durante un máximo de 10 segundos.
  • Respiración ausente, agónica o anormal equivale a iniciar RCP.
  • Si respira, se controla primero cualquier hemorragia que amenace la vida.
  • La posición de recuperación se reserva para personas inconscientes que respiran con normalidad y sin sospecha de traumatismo.
  • Si hay traumatismo, se evita movilizar y se considera estabilización cervical manual.
  • La reevaluación es obligatoria: una persona que respira puede deteriorarse y entrar en parada cardiaca.

 

Imagen 1. Algoritmo ERC 2025.

 

2.9 REEVALUACIÓN CONTINUA

Una persona inicialmente estable puede deteriorarse. La reevaluación es una parte esencial de los primeros auxilios.

Debe reevaluarse:

  • Nivel de consciencia.
  • Respiración.
  • Coloración.
  • Dolor.
  • Sangrado.
  • Respuesta a las medidas realizadas.
  • Aparición de nuevos signos de gravedad.

 

En una persona inconsciente que respira, la reevaluación de la respiración debe ser frecuente. Si deja de respirar con normalidad, se debe iniciar RCP.

 

2.10 COMUNICACIÓN Y COORDINACIÓN INICIAL

La comunicación eficaz evita retrasos, reduce errores y mejora la coordinación entre los intervinientes. En una situación de emergencia, las indicaciones deben ser claras, breves, firmes y dirigidas a personas concretas.

No es igual decir:

  • “Que alguien llame al 112.”

 

Que indicar de forma directa:

  • “Tú, con la camiseta azul, llama al 112 ahora y vuelve para decirme qué te indican.”

 

La segunda fórmula reduce la difusión de responsabilidad y aumenta la probabilidad de que la tarea se realice de forma rápida y efectiva. Cuando una indicación se dirige a una persona concreta, esa persona identifica claramente que la responsabilidad de actuar recae sobre ella.

En una escena con varios intervinientes, es recomendable:

  • Asignar una tarea concreta a cada persona.
  • Confirmar que la persona ha comprendido la indicación.
  • Pedir retorno de información una vez realizada la tarea.
  • Mantener a los curiosos alejados para facilitar la asistencia.
  • Solicitar que alguien espere a los servicios de emergencia en un punto visible y los guíe hasta la víctima.

La comunicación en emergencias debe ser directa y resolutiva, pero siempre respetuosa. La urgencia de la situación no justifica un trato brusco ni desconsiderado. Un mensaje asertivo, educado y orientado a la acción facilita la cooperación, disminuye la confusión y contribuye a una respuesta más organizada y segura.

 

2.11 TRANSFERENCIA INICIAL AL EQUIPO SANITARIO

Cuando llega el SEM o el equipo interno, debe transmitirse información ordenada:

  • Qué ocurrió.
  • Hora aproximada de inicio.
  • Estado inicial.
  • Evolución.
  • Maniobras realizadas.
  • Uso de DEA, si procede.
  • Cambios observados.
  • Antecedentes o medicación conocida.
  • Riesgos de la escena.

 

2.12 ERRORES FRECUENTES EN LA VALORACIÓN Y ACTIVACIÓN

Los errores más comunes incluyen:

  • Entrar en una escena insegura.
  • No usar medidas básicas de autoprotección.
  • No comprobar respuesta.
  • Confundir gasping con respiración normal.
  • Retrasar la llamada al 112/SEM.
  • No activar el modo manos libres.
  • No seguir las instrucciones del operador.
  • No asignar tareas concretas a testigos.
  • Mover a una persona traumatizada sin necesidad.
  • Dar comida o bebida a una persona con alteración neurológica.
  • No reevaluar a la persona tras una aparente mejoría.

 

2.13 RESUMEN DEL TEMA

La seguridad, la valoración inicial y la activación precoz de ayuda son la base de toda actuación en primeros auxilios y soporte vital básico. Antes de intervenir debe protegerse la escena. Después, se debe valorar si la persona responde, si respira con normalidad y si existe una amenaza vital inmediata. Ante una persona que no responde, la llamada al sistema de emergencias no debe retrasarse.

La conducta PAS permite ordenar la respuesta: proteger, alertar y socorrer. En la práctica clínica, socorrer implica identificar el problema prioritario e iniciar medidas proporcionadas: RCP y DEA si hay parada cardiaca, control de hemorragia si existe sangrado grave, posición segura si la persona está inconsciente, pero respira normalmente, o activación urgente ante signos de ictus, anafilaxia, dolor torácico o dificultad respiratoria grave.

 

2.14 PUNTOS CLAVE PARA RECORDAR

  • La primera acción ante una emergencia es comprobar la seguridad.
  • La autoprotección es imprescindible para poder ayudar.
  • Una persona que no responde requiere activación precoz de ayuda.
  • La respiración agónica o gasping no es respiración normal.
  • Ante una persona que no responde, debe llamarse al 112/SEM de forma inmediata; la valoración de la respiración se realiza mientras se activa la ayuda o con apoyo del operador telefónico.
  • El modo manos libres permite recibir instrucciones mientras se actúa.
  • El operador telefónico ayuda a reconocer la parada cardiaca y puede guiar la RCP.
  • El enfoque ABCDE estructura la valoración cuando la persona no está en parada cardiaca, pero no debe retrasar la llamada ni sustituir el algoritmo de SVB si la persona no responde y no respira con normalidad.
  • La reevaluación continua permite detectar deterioro.
  • Comunicar con claridad salva tiempo y reduce errores.

 

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