TEMA 2. SEGURIDAD, VALORACIÓN INICIAL Y ACTIVACIÓN DEL SISTEMA DE EMERGENCIAS


La seguridad de la escena es la primera prioridad ante cualquier emergencia y debe garantizarse antes de acercarse a la persona afectada. La conducta PAS: proteger, alertar y socorrer organiza la actuación inicial, priorizando la autoprotección del interviniente y evitando intervenir directamente cuando existen riesgos no controlados. Una vez que la escena es segura, se debe realizar una valoración inicial rápida para comprobar el nivel de consciencia, la respiración y la presencia de amenazas vitales, como hemorragia masiva, obstrucción de la vía aérea, dificultad respiratoria grave o deterioro neurológico. La respiración agónica, el gasping o las boqueadas no son respiración normal y, ante una persona que no responde y no respira con normalidad, debe sospecharse una parada cardiaca.

La actuación ante una amenaza vital requiere la activación precoz del 112/SEM, utilizando preferiblemente el teléfono en modo manos libres para recibir instrucciones mientras se continúa la asistencia. En una persona consciente o que respira normalmente, la valoración se estructura mediante el enfoque XABCDE: hemorragia exanguinante, vía aérea, respiración, circulación, déficit neurológico y exposición. Si la persona está inconsciente y no respira con normalidad, se debe iniciar inmediatamente la RCP, solicitar un DEA y utilizarlo lo antes posible. Si está inconsciente pero respira normalmente y no existe sospecha de traumatismo, puede colocarse en posición lateral de seguridad. Ante un posible traumatismo, deben evitarse las movilizaciones innecesarias y considerar la estabilización cervical.

La reevaluación continua y la coordinación asistencial permiten detectar precozmente cualquier deterioro y garantizar la continuidad de los cuidados. Deben vigilarse el nivel de consciencia, la respiración, la coloración, el sangrado y la respuesta a las medidas realizadas. Cuando existen varios intervinientes, es fundamental asignar tareas claras, directas y concretas y mantener una comunicación organizada. La transferencia al equipo sanitario debe incluir qué ocurrió, la hora de inicio, el estado inicial, la evolución y las maniobras realizadas. Entre los principales errores destacan entrar en una escena insegura, confundir el gasping con respiración normal, retrasar la llamada al 112, mover innecesariamente a una persona traumatizada y no reevaluar tras una aparente mejoría. La actuación correcta se basa en proteger, valorar, pedir ayuda, intervenir según prioridades y reevaluar continuamente.