En este tema se desarrolla el síndrome febril en pediatría. Se entiende por fiebre aquella temperatura central por encima de 38ºC. La edad es un factor importante en la estimación del riesgo de presentar una infección bacteriana grave por lo que se desarrolla en función de la edad.
1. MENORES DE UN MES
Los lactantes menores de un mes, en Pediatría, presentan la exploración física menos sensible y con riesgo de infección bacteriana oculta (12%) y de meningitis sin clínica neurológica.
2. ENTRE 1 Y 3 MESES
Se considera fiebre una temperatura central superior a 38ºC. La fiebre en este grupo de edad se debe a infecciones víricas y benignas autolimitadas. También tienen poca expresividad clínica. El riesgo de infección bacteriana disminuye al 5-10%.
3. ENTRE 3 Y 36 MESES
El riesgo de infección bacteriana grave se incrementa proporcionalmente con el grado de fiebre y leucocitosis. Los gérmenes más frecuentes son el Neumococo, H. influenza, Salmonella y Meningococo. Se debe recoger información sobre la existencia de enfermedades crónicas, inmunosupresión, estado de vacunación, contacto con pacientes infectados, escolarización, ingresos previos. Valorar sintomatología, grados y evolución de la fiebre. Se debe realizar una exploración general exhaustiva. Se debe realizar un hemograma, bioquímica con reactantes en fase aguda y valorar hemocultivos.
4. MAYOR DE 3 AÑOS
Suele evidenciarse foco febril y se debe descartar la posibilidad de sepsis y/o meningitis.
5. MENINGITIS
Es importante identificar aquellos síndromes febriles que pueden ser secundarios a una meningitis vírica o bacteriana.
Meningitis bacteriana:
- Lactantes: manifestaciones inespecíficas como afectación del estado general, irritabilidad, adormecimiento, fiebre, vómitos proyectivos, fontanela a tensión.
- Niños mayores: clínica más sugestiva como cefalea, rigidez de nuca, fotofobia, dolor de espalda, confusión, fiebre, vómitos y signos de irritación meníngea.
