TEMA 2. SVA. ALGORITMOS DE ACTUACIÓN


El Soporte Vital Avanzado (SVA) en adultos se centra en la actuación rápida y estructurada ante una parada cardiaca, comenzando siempre con el reconocimiento precoz, activación del sistema de emergencias e inicio inmediato de RCP de alta calidad. Una vez monitorizado el paciente, el tratamiento se adapta según el tipo de ritmo cardiaco: ritmos desfibrilables (fibrilación ventricular y taquicardia ventricular sin pulso) o ritmos no desfibrilables (asistolia y actividad eléctrica sin pulso). En los primeros, la prioridad es la desfibrilación precoz, junto con RCP continua y administración de fármacos como adrenalina y amiodarona; en los segundos, el enfoque principal es mantener la perfusión mediante RCP, administrar adrenalina precozmente e identificar las causas reversibles.

En el ámbito pediátrico, el abordaje del SVA presenta diferencias importantes, ya que la parada cardiorrespiratoria suele deberse a hipoxia o shock progresivo, no a causas cardiacas primarias. Por ello, la ventilación eficaz es un elemento central del tratamiento. La reanimación puede iniciarse incluso ante bradicardia grave con mala perfusión, considerándose una parada inminente. Aunque existen ritmos desfibrilables, son menos frecuentes que en adultos, y la actuación se adapta al peso del niño con dosis específicas de energía y fármacos. La calidad de las compresiones torácicas, el manejo adecuado de la vía aérea y la prevención de la hiperventilación son factores decisivos para mejorar el pronóstico neurológico.

Un aspecto fundamental del SVA es la identificación de las causas reversibles de la parada cardiaca, resumidas en las 4H y 4T: hipoxia, hipovolemia, alteraciones metabólicas, hipotermia, neumotórax a tensión, taponamiento cardiaco, trombosis y tóxicos. Su detección y tratamiento precoz pueden revertir la situación y aumentar la supervivencia. Además, la desfibrilación es una intervención clave, pudiendo realizarse mediante DEA, desfibriladores semiautomáticos o manuales según el contexto asistencial. En conjunto, el éxito del SVA depende de una actuación coordinada, una RCP de calidad, el tratamiento específico según el ritmo y la corrección rápida de los factores desencadenantes.