Tema 2. Urgencias en el embarazo.


Aborto

El aborto es la causa más frecuente de hemorragia en la primera mitad de gestación. Se considera aborto cuando se expulsa el feto con menos de 22 semanas de gestación o el peso al nacer del feto es inferior a 500 gramos. Su manifestación clínica más evidente es el sangrado vaginal, que puede ir acompañado o no de dolor hipogástrico. Su valoración se realiza a través de ecografía y el tratamiento de elección va a depender del tipo de Aborto.

Embarazo ectópico

El diagnóstico de embarazo ectópico es muy difícil establecerlo a través de los síntomas. Es necesario un examen ginecológico y una ecografía transvaginal. Una concentración de β-HCG positivo, con elevación de los valores más lentamente de lo habitual, y la ausencia de embrión en el útero son pilares importantes en la investigación del cuadro. Cuando el embarazo es muy precoz, no siempre es fácil identificar la ubicación del embrión ectópico. A veces es necesario esperar unos días para establecer el diagnóstico con certeza.

Placenta previa

El síntoma principal de la placenta previa es un sangrado vaginal insidioso e indoloro que suele ocurrir al final del segundo trimestre o empezando el tercer trimestre. Este sangrado, en ocasiones puede aparecer de forma severa. Aunque el sangrado puede detenerse por sí solo, suele empezar de nuevo días o semanas después.

Desprendimiento de placenta

El sangrado vaginal en el DPPNI puede variar desde leve y clínicamente insignificante, a grave y amenazar la vida de la paciente. Hay que tener presente que es fácil subestimar la perdida sanguínea pues el sangrado puede quedar retenido detrás de la placenta, por lo que no debe considerarse como un buen parámetro para diagnosticar el grado de desprendimiento placentario. Son buenos marcadores de gravedad, la hipotensión materna y las anomalías en la FCF.

Cuando la separación de la placenta es superior al 50% aumentan las probabilidades de coagulación intravascular diseminada y muerte fetal.

Cabe resaltar que en un 10-20% de los desprendimientos placentarios las pacientes presentan una clínica de trabajo de parto prematuro con escaso o nulo sangrado vaginal. En estos casos, denominados 'desprendimiento oculto', toda o la mayor parte de la sangre queda atrapada entre las membranas fetales y la decidua, en lugar de escapar a través del cuello uterino y la vagina.

ROTURA PREMATURA MEMBRANAS (RPM)

La rotura prematura de membranas, sucede antes del inicio espontaneo de trabajo de parto. Si sucede antes de las 37 semanas se conoce como RPM pretérmino y en los casos que ocurre antes de las 24 semanas de gestación, se cataloga como RPM antes de la viabilidad fetal.

Se estima que el 95% de las pacientes con RPM a término, el parto sucederá en menos de 3 días, con una frecuencia del 8% de las gestaciones.


AMENAZA DE PARTO PRETÉRMINO

Cuanto menor es la edad gestacional al nacer, mayor es el riesgo de morbimortalidad perinatal y de morbilidad materna. Es importante diagnosticar a tiempo una amenaza de parto prematuro (APP) para comenzar con el tratamiento tocolítico y conseguir una maduración pulmonar fetal eficaz.

Hiperémesis gravídica

Casi el 80 % de las gestantes presentan náuseas y vómitos durante el embarazo. La mayor parte de estas gestantes no son tributarias de exploraciones complementarias. Son pacientes que presentan 1 o 2 vómitos al día con tolerancia correcta a la ingesta, que inician sus síntomas entre la semana 6 y la 9 de gestación. Simplemente se van a beneficiar de tratamiento sintomático

Los casos leves se tratan con cambios en la dieta, el descanso y los antieméticos. Los casos más graves a menudo requieren una estancia en el hospital para que la madre puede recibir líquidos y nutrición a través de una vía intravenosa.

Hipertensión arterial y gestación

La hipertensión arterial es el problema médico más común durante el embarazo. A pesar de los avances en su detección y tratamiento, los trastornos hipertensivos del embarazo siguen siendo una de las principales fuentes de mortalidad materna

Diabetes y gestación

La diabetes es una de las complicaciones metabólicas más frecuentes de la gestación y se asocia a un incremento del riesgo de morbimortalidad maternal y fetal, que pueden evitarse y/o reducirse con un adecuado control. En la diabetes pregestacional, la preparación específica previa a la gestación es indispensable para intentar conseguir un control glucémico lo más próximo a la normalidad, evaluar complicaciones y revisar las pautas de tratamientos farmacológicos. En el caso de la diabetes gestacional, el tratamiento de esta entidad ha demostrado disminuir la tasa de complicaciones maternas y perinatales.