La otalgia es el dolor localizado o referido en el oído y puede clasificarse en otalgia primaria, cuando el origen está en el propio oído, y otalgia secundaria o referida, causada por patologías de estructuras cercanas como la articulación temporomandibular (ATM), la faringe, la dentición o tumores de cabeza y cuello. Entre las causas más frecuentes destacan la otitis externa, la otitis media aguda, las perforaciones timpánicas, los cuerpos extraños y las infecciones. La valoración clínica debe incluir una anamnesis detallada, exploración física y otoscopia, prestando atención a signos de alarma como fiebre elevada, vértigo, parálisis facial o pérdida auditiva persistente. El tratamiento depende de la causa e incluye analgesia, antibióticos y derivación urgente a ORL cuando existen complicaciones.
La otitis es una inflamación del oído que puede afectar al oído externo, medio o interno, siendo una de las causas más frecuentes de consulta en urgencias y atención primaria. La otitis externa suele relacionarse con infecciones bacterianas o fúngicas, mientras que la otitis media aguda se asocia a infecciones respiratorias y disfunción de la trompa de Eustaquio. También existen formas más graves como la otitis externa necrotizante y el colesteatoma, que pueden provocar complicaciones severas como mastoiditis, meningitis o parálisis facial. Los síntomas más habituales son dolor intenso, hipoacusia, secreción ótica, fiebre y vértigo. El manejo incluye analgesia, antibióticos tópicos o sistémicos y vigilancia estrecha para detectar signos de alarma o deterioro neurológico.
La hipoacusia súbita neurosensorial, los traumatismos del oído y los cuerpos extraños óticos constituyen urgencias otorrinolaringológicas relevantes por el riesgo de pérdida auditiva permanente. La hipoacusia súbita requiere diagnóstico y tratamiento precoz con corticoides, ya que puede estar relacionada con causas virales, vasculares o autoinmunes. Por otro lado, los traumatismos como el barotrauma, la perforación timpánica, el hematoma auricular o el trauma acústico pueden producir dolor, vértigo y alteraciones auditivas importantes. Los cuerpos extraños en el oído, especialmente las pilas de botón, representan una urgencia absoluta por el riesgo de necrosis y perforación timpánica. En todos estos procesos, la actuación rápida, la prevención de infecciones y el seguimiento especializado son fundamentales para evitar secuelas permanentes.
