TEMA 2: VALORACIÓN CLÍNICA DEL PACIENTE CON PATOLOGÍA RESPIRATORIA


La valoración clínica del paciente respiratorio en urgencias debe realizarse de forma sistemática mediante una anamnesis dirigida y una exploración física completa, permitiendo identificar precozmente signos de gravedad. Entre los aspectos más relevantes se encuentran la disnea, la tos, el dolor torácico, las alteraciones de la frecuencia respiratoria (taquipnea, bradipnea o apnea) y la presencia de patrones respiratorios patológicos como Kussmaul, Cheyne-Stokes o Biot. Además, la inspección, palpación, percusión y auscultación aportan información esencial para detectar situaciones críticas como neumotórax, derrame pleural, neumonía o insuficiencia respiratoria.

La identificación temprana de signos de alarma, como el uso de musculatura accesoria, la cianosis, el estridor, la alteración del nivel de conciencia o la disminución de la saturación de oxígeno, es fundamental para priorizar la atención. El enfoque ABCDE proporciona una metodología estructurada para evaluar y tratar las amenazas vitales, garantizando la permeabilidad de la vía aérea, una ventilación eficaz, una adecuada circulación, la valoración neurológica y la detección de hallazgos relevantes mediante la exposición completa del paciente. Este método permite actuar de forma rápida y coordinada ante situaciones de compromiso respiratorio agudo.

El personal de enfermería desempeña un papel clave en la detección precoz del deterioro clínico, la monitorización continua y la aplicación de escalas de valoración que ayudan a objetivar la gravedad y orientar las decisiones terapéuticas. Herramientas como CURB-65, PSI/FINE, BAP-65, mMRC y NEWS2 permiten estratificar el riesgo, valorar el esfuerzo respiratorio y detectar de forma temprana posibles complicaciones. Su correcta utilización facilita la priorización de intervenciones, mejora la comunicación con el equipo multidisciplinar y contribuye a optimizar el manejo del paciente con patología respiratoria en urgencias.