2.1 INTRODUCCIÓN
La valoración neurológica urgente constituye una de las competencias clínicas más importantes en enfermería de urgencias. No se trata de realizar una exploración neurológica exhaustiva como en una consulta especializada, sino de llevar a cabo una valoración sistemática, reproducible y orientada a detectar gravedad, localizar de forma aproximada el problema y reconocer cambios evolutivos. En el entorno urgente, la utilidad principal de la exploración no reside solo en “poner nombre” al cuadro, sino en responder con rapidez a tres preguntas: si existe compromiso neurológico real, si se trata de una situación tiempo-dependiente y si el paciente está empeorando.
En la práctica asistencial, una buena valoración neurológica permite detectar desde déficits focales bruscos compatibles con ictus hasta alteraciones más sutiles, como confusión aguda, cambios pupilares, empeoramiento del lenguaje, debilidad asimétrica o signos meníngeos. Del mismo modo, resulta fundamental para vigilar a pacientes ya diagnosticados o en observación, porque muchas complicaciones neurológicas se manifiestan primero como pequeños cambios en la respuesta verbal, la capacidad de obedecer órdenes, la movilidad espontánea o la reactividad pupilar. La exploración neurológica estándar incluye la evaluación del estado mental, los pares craneales, la función motora, la función sensitiva, los reflejos, la coordinación, el equilibrio y la marcha, aunque en urgencias la profundidad de cada componente depende de la situación clínica y de la estabilidad del paciente.
Desde el punto de vista enfermero, la clave no es solo saber explorar, sino hacerlo con orden, registrar de forma útil y repetir la valoración con una metodología similar para detectar cambios reales. Una exploración muy detallada pero desestructurada aporta menos que una valoración breve, bien hecha y repetible.
2.2 CONCEPTOS CLAVE Y BASE TEÓRICA
La valoración neurológica urgente debe entenderse como una exploración funcional del sistema nervioso. Su objetivo es comprobar si las principales áreas neurológicas conservan su actividad normal o presentan alteraciones que orienten hacia una lesión focal, una afectación difusa, un trastorno metabólico, una intoxicación o una situación de compromiso cerebral secundario.
En urgencias conviene diferenciar dos tipos de valoración. La primera es la valoración neurológica inicial breve, destinada a reconocer gravedad y priorizar. La segunda es la valoración ampliada o seriada, útil para completar la información clínica o para vigilar evolución. En un paciente inestable, la exploración debe ser corta y dirigida; en uno estable, puede ampliarse progresivamente.
Además, la exploración neurológica nunca debe interpretarse aislada del resto de la valoración clínica. Los signos vitales, la glucemia, la oxigenación, la temperatura, el contexto temporal, la medicación, la anticoagulación, el consumo de tóxicos y los antecedentes previos condicionan enormemente el significado de los hallazgos.
2.3 PRINCIPIOS GENERALES DE LA VALORACIÓN NEUROLÓGICA EN URGENCIAS
Antes de entrar en cada componente de la exploración, conviene fijar varios principios prácticos.
El primero es que la valoración neurológica urgente siempre debe integrarse en una evaluación general del paciente. Si existe compromiso de vía aérea, respiración o circulación, esas alteraciones tienen prioridad sobre una exploración detallada. En un paciente con crisis convulsiva, coma, sepsis o trauma, la exploración neurológica útil comienza tras asegurar oxigenación, perfusión y glucemia. Los protocolos de soporte neurológico urgente insisten en que la evaluación neurológica debe realizarse junto a la valoración inmediata de funciones vitales y causas reversibles.
El segundo principio es que la exploración debe ser ordenada y comparable. Es mejor valorar siempre en la misma secuencia —conciencia, lenguaje, pupilas, pares craneales básicos, fuerza, sensibilidad, reflejos si procede y coordinación— que cambiar de método en cada paciente.
El tercero es que, en urgencias, la exploración debe ser útil para la toma de decisiones. No todos los pacientes necesitan una exploración de todos los reflejos osteotendinosos o de todas las modalidades sensitivas discriminativas, pero sí es importante saber cuándo ampliar la exploración porque el cuadro lo exige.
El cuarto principio es que la reevaluación seriada forma parte de la exploración. En muchos procesos neurológicos, el hallazgo más relevante no es una anomalía aislada, sino el cambio respecto a una exploración previa.
2.4 VALORACIÓN DEL ESTADO MENTAL
La valoración del estado mental permite explorar de forma global el funcionamiento cerebral y detectar alteraciones cognitivas, conductuales y del lenguaje que pueden tener gran relevancia en el contexto urgente. En la práctica clínica, resulta especialmente útil valorar aspectos como el lenguaje, la orientación, la memoria, la atención y la capacidad de cálculo, ya que su alteración puede ser la primera manifestación de una disfunción neurológica aguda o de un trastorno sistémico con repercusión cerebral.
La exploración del estado mental debe adaptarse siempre a la situación clínica del paciente. En urgencias no suele ser necesario realizar una evaluación neuropsicológica extensa, pero sí comprobar de forma dirigida la capacidad para comprender y expresarse, mantenerse atento, responder con coherencia, orientarse en persona, lugar y tiempo, y conservar una memoria inmediata suficiente. Cuando la situación lo permita, también puede valorarse de forma más amplia el razonamiento y el pensamiento abstracto.
Además, en muchos pacientes de edad avanzada o con demencia, trastorno psiquiátrico, discapacidad previa o deterioro cognitivo basal, no siempre es fácil saber si la situación mental observada en urgencias representa realmente un cambio agudo. En estos casos, la información aportada por familiares, cuidadores o acompañantes es especialmente valiosa para conocer cuál era el estado previo y determinar si el paciente está “como siempre” o ha sufrido un deterioro reciente. Este enfoque permite identificar con mayor precisión cuadros como el síndrome confusional agudo, la afectación cortical focal, las encefalopatías metabólicas o el deterioro neurológico evolutivo.
2.4.1 Aspectos que deben valorarse
En el entorno urgente, el estado mental puede explorarse de forma breve a través de:
- Nivel de alerta y capacidad de mantener atención.
- Orientación en persona, lugar y tiempo.
- Lenguaje espontáneo y capacidad de comprensión.
- Memoria inmediata y reciente en la medida en que la situación lo permita.
- Conducta, cooperación y adecuación de las respuestas.
La alteración del estado mental puede presentarse como desorientación, lenguaje incoherente, lentitud, confusión, agitación, disminución de atención o incapacidad para seguir órdenes. En términos clínicos, este apartado es especialmente importante para diferenciar entre una disfunción cortical, un síndrome confusional agudo, una encefalopatía metabólica o una alteración del nivel de conciencia.
2.4.2 Utilidad práctica en urgencias
Para enfermería de urgencias, valorar el estado mental no significa aplicar una batería cognitiva completa, sino responder a preguntas muy concretas:
- ¿El paciente está atento o se distrae con facilidad?
- ¿responde con lógica?
- ¿comprende preguntas simples?
- ¿se expresa con normalidad o hay afasia/disartria?
- ¿hay un cambio respecto a su estado basal?
En pacientes ancianos, la confusión aguda puede ser la primera manifestación de infección, alteración metabólica, fármaco, ictus o deterioro neurológico difuso. En un paciente joven, la conducta extraña o el discurso incoherente también pueden corresponder a una crisis parcial compleja, intoxicación, encefalitis o lesión focal.
2.5 VALORACIÓN DEL NIVEL DE CONCIENCIA
El nivel de conciencia constituye uno de los elementos más relevantes de la exploración neurológica urgente, ya que aporta información inmediata sobre la gravedad del cuadro, influye directamente en la protección de la vía aérea y determina la necesidad de vigilancia y monitorización estrechas. Su valoración permite detectar desde alteraciones leves del estado de alerta hasta situaciones de deterioro neurológico grave que requieren actuación inmediata.
Desde el punto de vista clínico, puede describirse de forma progresiva en distintos grados, como somnolencia, obnubilación, estupor y coma. Esta clasificación resulta útil para expresar de manera cualitativa el estado del paciente y orientar la primera impresión clínica. No obstante, en el ámbito de urgencias es conveniente complementar esta descripción con una escala estructurada, especialmente la Escala de Coma de Glasgow, que permite objetivar el nivel de conciencia, registrar sus distintos componentes y comparar la evolución de forma seriada.
La valoración repetida del nivel de conciencia es especialmente importante en procesos como el ictus, el traumatismo craneoencefálico, las infecciones del sistema nervioso central, las intoxicaciones y las crisis convulsivas, ya que en estas situaciones los cambios, aunque inicialmente sean sutiles, pueden indicar empeoramiento clínico y necesidad de una respuesta asistencial inmediata.
2.5.1 Observación clínica
Antes incluso de aplicar una escala, conviene observar:
- Si el paciente está despierto espontáneamente.
- Si abre los ojos al hablarle o al dolor.
- Si responde con palabras adecuadas o emite sonidos incomprensibles.
- Si obedece órdenes, localiza el dolor o presenta respuestas motoras anómalas.
2.5.2 Escala de Glasgow (ECG)
La Glasgow evalúa tres componentes:
- Apertura ocular.
- Respuesta verbal.
- Respuesta motora.
Su utilidad no está solo en obtener un número, sino en desglosar cada componente y registrar cambios. Una disminución progresiva en la respuesta verbal o motora puede ser más relevante clínicamente que una sola puntuación aislada. En el paciente neurológico agudo, la Glasgow debe repetirse cuando exista riesgo de deterioro.
Imagen 3. Escala Glasgow
2.5.3 Aspectos prácticos para enfermería
La enfermera debe registrar:
- Puntuación total de la ECG y componentes por separado.
- Estímulo necesario para obtener respuesta.
- Cambios respecto a valoraciones previas.
- Coexistencia de factores que dificultan la interpretación, como intubación, afasia, sedación o hipoacusia.
2.6 VALORACIÓN DEL LENGUAJE Y DEL HABLA
Aunque forma parte del estado mental y de las funciones corticales superiores, merece atención específica porque en urgencias es una fuente frecuente de errores diagnósticos. Un paciente con dificultad para hablar puede presentar:
- Afasia, si el problema es del lenguaje.
- Disartria, si el problema es motor-articulatorio.
- Disminución del nivel de conciencia.
- O incluso barrera auditiva, ansiedad o agotamiento.
La exploración básica debe valorar:
- Fluidez del habla.
- Comprensión de órdenes simples.
- Denominación de objetos sencillos.
- Repetición de frases cortas.
- Articulación.
En el contexto agudo, la aparición brusca de afasia o disartria obliga a sospechar ictus hasta demostrar lo contrario.
2.7 VALORACIÓN PUPILAR Y PARES CRANEALES
La exploración de los pares craneales forma parte esencial de la valoración neurológica, ya que aporta información muy útil sobre la integridad funcional del tronco encefálico, la existencia de focalidad neurológica y el grado de afectación del paciente. Su conocimiento básico resulta indispensable en urgencias, aunque la profundidad de la exploración debe adaptarse siempre a la situación clínica y a la estabilidad del enfermo.
En el contexto urgente no siempre es necesario valorar de forma exhaustiva los doce pares craneales, pero sí identificar aquellos hallazgos que ofrecen información inmediata y clínicamente relevante. Entre ellos destacan las alteraciones pupilares, los trastornos de la motilidad ocular, la asimetría facial, la disfagia, las alteraciones de la voz o la desviación lingual, ya que pueden orientar hacia lesiones del tronco encefálico, afectación focal, compromiso de la deglución o deterioro neurológico grave.
2.7.1 Pupilas
La valoración pupilar es prioritaria. Debe describirse:
- Tamaño.
- Simetría.
- Forma.
- Reactividad a la luz.
La anisocoria nueva, la midriasis arreactiva o la pérdida de reactividad pupilar son hallazgos de alta gravedad y pueden indicar compresión del III par, herniación, lesión mesencefálica o afectación tóxico-metabólica específica. En muchos cuadros agudos, el patrón pupilar orienta más a lesión estructural que a alteración metabólica difusa.
2.7.2 Pares craneales más relevantes en urgencias
En un examen neurológico práctico, suelen priorizarse:
- Movimientos oculares y mirada conjugada.
- Simetría facial.
- Reflejo corneal si está indicado.
- Disartria y voz.
- Deglución.
- Movilidad lingual.
La desviación de la mirada, la diplopía, la parálisis facial, la disfagia o la voz bitonal pueden orientar hacia ictus de tronco, lesión de pares craneales, miastenia o deterioro neurológico grave.
Imagen 4. Nervios craneales
2.8 VALORACIÓN DE LA RESPUESTA MOTORA
La función motora constituye uno de los pilares de la exploración neurológica urgente, ya que permite identificar de forma rápida alteraciones con gran valor diagnóstico y pronóstico. Su valoración debe incluir la observación de la fuerza muscular, el tono, la postura, la coordinación, los reflejos y la presencia de movimientos anormales, ya que todos estos elementos aportan información relevante sobre la integridad del sistema nervioso.
En el ámbito de urgencias, la exploración motora debe orientarse sobre todo a detectar déficit motor, asimetrías, pérdida de fuerza, cambios en el tono muscular y respuestas anómalas. Estos hallazgos pueden ser clave para reconocer una focalidad neurológica aguda, valorar la gravedad del cuadro y detectar un posible deterioro evolutivo. Por ello, además de comprobar si el paciente se mueve, es fundamental observar cómo se mueve, con qué calidad lo hace y si existen diferencias significativas entre ambos lados del cuerpo.
2.8.1 Fuerza muscular
La exploración motora debe comenzar con la observación:
- Movilidad espontánea de extremidades.
- Simetría.
- Postura de reposo.
- Caída de un miembro.
- Presencia de movimientos anormales o ausencia de movimiento.
Después puede completarse con maniobras sencillas:
- Elevación de ambos brazos.
- Prensión bilateral.
- Elevación de piernas.
- Flexión y extensión contra resistencia si el estado del paciente lo permite.
La debilidad focal de instauración brusca es un hallazgo mayor en ictus y otras lesiones focales. La debilidad generalizada puede verse en alteraciones metabólicas, neuromusculares o tóxicas. La evaluación de la debilidad debe integrar distribución, simetría y progresión.
2.8.2 Tono muscular y postura
El tono puede ser normal, disminuido o aumentado. En urgencias, la hipotonía puede aparecer en lesiones agudas graves, neuropatías, miopatías o postictal; la hipertonía puede observarse en lesiones centrales, posturas de descorticación o descerebración y algunos cuadros tóxicos.
La postura anómala tiene especial relevancia en pacientes con disminución del nivel de conciencia. Las respuestas de decorticación o descerebración deben interpretarse como signos de daño neurológico grave y comunicarse sin demora.
2.8.3 Coordinación y movimientos anormales
Cuando el paciente está consciente y colabora, la coordinación puede valorarse con pruebas simples como dedo-nariz o talón-rodilla. La ataxia aguda, especialmente si se acompaña de nistagmo, disartria o incapacidad para mantenerse en pie, obliga a sospechar afectación cerebelosa o de circulación posterior.
Los movimientos anormales también forman parte de la exploración motora: fasciculaciones, mioclonías, temblor, corea o sacudidas convulsivas pueden aportar pistas diagnósticas relevantes.
2.9 VALORACIÓN DE LA FUNCIÓN SENSORIAL
La valoración de la función sensorial forma parte de la exploración neurológica y permite detectar alteraciones que orientan sobre la localización y la extensión del daño neurológico. Desde un punto de vista clínico, puede distinguirse entre sensibilidad superficial, sensibilidad profunda, sensibilidad discriminatoria y funciones corticales sensitivas más complejas, como la estereognosia y la grafestesia.
En el contexto de urgencias, sin embargo, lo más importante es realizar una exploración sensitiva práctica y útil, centrada en comprobar la integridad de la sensibilidad básica y en identificar asimetrías o la existencia de un nivel sensitivo. La detección de hipoestesia, anestesia, parestesias o diferencias claras entre ambos lados del cuerpo puede aportar información de gran valor para reconocer una focalidad neurológica aguda, una afectación medular o un deterioro evolutivo.
2.9.1 Sensibilidad superficial
Debe explorarse, al menos de forma orientativa:
- Tacto.
- Dolor.
- Temperatura, si es clínicamente relevante.
Lo más útil es comparar ambos lados del cuerpo y detectar si el paciente nota menos, no nota o percibe de forma anómala el estímulo. En lesiones focales, la asimetría sensitiva tiene gran valor localizador.
2.9.2 Sensibilidad profunda
Puede valorarse si el cuadro lo requiere, especialmente vibración y sentido de posición, aunque no siempre es posible ni prioritario en urgencias generales. Su utilidad aumenta en sospecha de afectación medular, neuropatía sensitiva o síndrome posterior.
2.9.3 Sensibilidad discriminatoria
Pruebas como estereognosia o grafestesia son más propias de exploraciones ampliadas y pueden reservarse para pacientes estables cuando interese detectar disfunción cortical sensitiva. No suelen ser prioritarias en la primera valoración urgente, pero conviene conocerlas porque forman parte del examen neurológico clásico y pueden ser útiles en contextos seleccionados.
2.10 VALORACIÓN DE LOS REFLEJOS
La valoración de los reflejos forma parte de la exploración neurológica y puede aportar información útil sobre la integridad de las vías nerviosas centrales y periféricas. Su exploración incluye tanto los reflejos osteotendinosos como algunos reflejos superficiales, y habitualmente se describe mediante una escala de intensidad que permite objetivar si la respuesta está ausente, disminuida, conservada o exaltada.
En el contexto de urgencias, la exploración de los reflejos debe orientarse con un enfoque clínico y práctico, priorizando aquellos hallazgos que puedan ayudar a diferenciar entre afectación central y periférica, detectar signos de lesión medular o apoyar la sospecha de síndromes neuromusculares. Más que realizar una revisión exhaustiva de todos los reflejos posibles, lo importante es saber cuándo su valoración puede aportar información relevante para la toma de decisiones asistenciales.
2.10.1 Cuando tiene sentido explorar reflejos en urgencias
No en todos los pacientes es imprescindible. En el contexto urgente, los reflejos son más útiles cuando se sospecha:
- Lesión medular.
- Síndrome piramidal.
- Neuropatía periférica.
- Afectación neuromuscular.
- Alteraciones del nivel de conciencia en las que interesa ampliar el examen.
2.10.2 Reflejos osteotendinosos
Los más útiles en práctica clínica son:
- Bicipital
- Tricipital
- Rotuliano
- Aquíleo
Se describen como ausentes, disminuidos, normales, vivos o exaltados. En general:
- La hiperreflexia orienta a afectación de neurona motora superior.
- La hiporreflexia o arreflexia orienta a afectación periférica, neuromuscular o fase inicial de algunas lesiones agudas.
2.10.3 Reflejo plantar
La exploración del reflejo cutáneo plantar permite valorar la respuesta motora que se desencadena al estimular la planta del pie y tiene interés clínico en la exploración neurológica urgente. En condiciones normales, la estimulación de la región lateral de la planta produce una flexión plantar de los dedos. Sin embargo, cuando aparece una extensión dorsal del dedo gordo, a menudo acompañada de apertura en abanico de los demás dedos, se considera una respuesta plantar extensora o signo de Babinski.
El signo de Babinski es sugestivo de afectación de la vía corticoespinal o piramidal y, en el contexto adecuado, puede apoyar la sospecha de lesión del sistema nervioso central. Aunque no siempre resulta sencillo explorarlo correctamente en pacientes con dolor, agitación, retirada refleja marcada o escasa colaboración, sigue siendo una maniobra de valor clínico cuando se realiza con una técnica adecuada y se interpreta dentro del conjunto de la exploración neurológica.
La enfermera de urgencias no siempre tendrá que explorar todo el repertorio reflejo, pero sí debe conocer:
- Qué significado general tienen hiperreflexia e hiporreflexia.
- Que la arreflexia puede ser clave en Guillain-Barré.
- Que algunos hallazgos reflejos ayudan a diferenciar lesión central y periférica.
2.11 VALORACIÓN DE LA MARCHA, EQUILIBRIO Y COORDINACIÓN
Cuando el paciente está estable y puede ponerse de pie con seguridad, la observación de la marcha es enormemente rentable desde el punto de vista clínico. La exploración neurológica estándar incluye coordinación, equilibrio y marcha como componentes esenciales.
En urgencias interesa observar:
- Si el paciente puede mantenerse en sedestación y bipedestación.
- Si existe lateropulsión.
- Si la marcha es insegura, atáxica, espástica o magnética.
- Si hay imposibilidad para caminar.
La incapacidad brusca para la marcha, especialmente si se asocia a nistagmo, disartria, diplopía o cefalea, puede ser una red flag neurológica relevante.
2.12 SIGNOS MENÍNGEOS
En pacientes con fiebre, cefalea, alteración del estado mental o sospecha de infección del sistema nervioso central, debe valorarse la presencia de rigidez de nuca y otros signos meníngeos.
En la práctica, la ausencia de rigidez de nuca no excluye meningitis, especialmente en ancianos, inmunodeprimidos o pacientes con alteración del nivel de conciencia. Por eso, estos signos deben interpretarse dentro del contexto clínico global y no como criterio aislado.
2.13 VALORACIÓN INICIAL EN URGENCIAS: SECUENCIA PRÁCTICA
Para enfermería de urgencias, una secuencia útil de exploración puede ser esta:
Primero: comprobar estabilidad general: respiración, saturación, circulación, glucemia y temperatura si procede.
- Segundo: valorar nivel de conciencia y capacidad de respuesta.
- Tercero: observar lenguaje, atención y conducta.
- Cuarto: explorar pupilas y pares craneales básicos.
- Quinto: valorar fuerza y simetría motora.
- Sexto: explorar sensibilidad si el paciente colabora.
- Séptimo: completar con reflejos, coordinación, marcha o signos meníngeos según el caso.
- Octavo: registrar de forma clara y repetir exploración si existe riesgo evolutivo.
Esta estructura permite una exploración breve pero clínica, fácilmente repetible y muy útil en la práctica.
2.14 ROL ENFERMERO
La aportación enfermera en este campo no se limita a ejecutar exploraciones puntuales. Incluye varias funciones de alto valor clínico.
La primera es detectar precozmente cambios. Muchas veces la primera profesional que advierte empeoramiento es la enfermera, porque está más cerca del paciente y repite observaciones.
La segunda es objetivar. Registrar “más somnoliento” o “empeora” es menos útil que documentar: Glasgow 14 previa y 12 actual, respuesta verbal más lenta, aparición de anisocoria de 1 mm, caída del brazo izquierdo, disartria nueva o incapacidad para mantenerse en pie.
La tercera es contextualizar. Un hallazgo neurológico tiene más valor si se acompaña de información sobre glucemia, fiebre, oxigenación, antecedentes de anticoagulantes o hora de inicio.
La cuarta es asegurar condiciones seguras de exploración, especialmente en pacientes con riesgo de caída, agitación, crisis, dolor intenso o vía aérea comprometida.
2.15 COMPLICACIONES Y PUNTOS CRÍTICOS
Hay varios errores frecuentes en la valoración neurológica urgente.
Uno es atribuir la alteración neurológica al cansancio, la edad o la ansiedad sin medir glucemia ni hacer una exploración mínima estructurada.
Otro es no distinguir entre disartria y afasia, o entre debilidad real y falta de colaboración.
También es frecuente explorar una sola vez y no repetir la valoración, perdiendo deterioros progresivos.
Otro punto crítico es realizar una exploración muy extensa pero poco útil, olvidando registrar lo realmente importante: conciencia, lenguaje, pupilas, fuerza, sensibilidad, constantes y evolución temporal.
Por último, en urgencias siempre debe evitarse que la exploración retrase medidas prioritarias de soporte o activación de circuitos tiempo-dependientes.
2.16 IDEAS CLAVE
La valoración neurológica urgente debe ser estructurada, breve y repetible, orientada a reconocer gravedad, localizar de forma aproximada y detectar evolución.
Los componentes clásicos del examen —estado mental, nivel de conciencia, pares craneales, función motora, función sensorial y reflejos— siguen siendo válidos y útiles si se adaptan al contexto asistencial de urgencias.
La escala de Glasgow complementa la valoración clínica del nivel de conciencia y permite seguimiento evolutivo objetivo.
La exploración motora y del lenguaje tiene un valor muy alto para detectar focalidad neurológica aguda.
La sensibilidad debe explorarse comparando ambos lados y buscando asimetrías o niveles sensitivos.
Los reflejos no siempre son imprescindibles en la primera valoración, pero pueden ser muy útiles en lesiones medulares, neuropatías y síndromes neuromusculares.
La reevaluación seriada es esencial, porque muchos deterioros neurológicos se detectan por cambios respecto a exploraciones previas.
2.17 EJEMPLO PRÁCTICO
Varón de 59 años que acude por cefalea, sensación de inestabilidad y torpeza en la mano izquierda desde hace una hora. Está consciente, orientado en persona pero responde con lentitud. La enfermera realiza valoración inicial: constantes, glucemia capilar normal, Glasgow 15, lenguaje discretamente enlentecido, pupilas isocóricas y reactivas, ligera caída del brazo izquierdo al mantenerlo extendido y disminución de sensibilidad en hemicuerpo izquierdo. La marcha no se explora por inestabilidad. Se registra focalidad neurológica, hora aproximada de inicio y se prioriza atención médica urgente.
Este ejemplo refleja cómo una exploración breve, ordenada y bien registrada puede identificar una posible urgencia neurológica relevante sin necesidad de una exploración especializada exhaustiva.
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