La ventilación eficaz es un componente esencial del soporte vital avanzado, ya que garantiza la oxigenación tisular, la eliminación de dióxido de carbono y mejora las probabilidades de retorno de la circulación espontánea (RCE). El manejo de la vía aérea debe realizarse de forma escalonada, comenzando con técnicas básicas como la maniobra frente-mentón o la tracción mandibular, junto con el uso de dispositivos como la cánula de Guedel y la ventilación con bolsa-válvula-mascarilla. El objetivo es conseguir una ventilación eficaz minimizando tanto la hipoventilación como la hiperventilación, sin comprometer la calidad de las compresiones torácicas.
Cuando el manejo básico no es suficiente, se recurre a dispositivos avanzados como los dispositivos supraglóticos (DSG), especialmente la i-gel, o a la intubación orotraqueal (IOT), considerada el aislamiento definitivo de la vía aérea. La IOT debe ser realizada únicamente por personal experto, limitando la interrupción de las compresiones a menos de 5 segundos y confirmando siempre su correcta colocación mediante capnografía con onda continua. Tras asegurar una vía aérea avanzada, se abandona la secuencia 30:2 y se realizan compresiones continuas con ventilación independiente. Además, en situaciones extremas donde no se consigue ventilar ni intubar, puede ser necesaria una vía aérea de rescate mediante acceso frontal al cuello.
La capnografía es una herramienta fundamental durante la reanimación, ya que permite confirmar la correcta colocación del tubo o DSG, evaluar la calidad de la RCP y detectar signos precoces de recuperación circulatoria mediante cambios en el ETCO₂. En todo este proceso, el personal de enfermería desempeña un papel esencial, participando en la preparación del material, ventilación, monitorización, asistencia en la intubación, detección de complicaciones y coordinación del equipo. En conjunto, el manejo de la vía aérea durante la reanimación requiere una actuación estructurada, rápida y segura, donde la prioridad siempre es mantener una oxigenación eficaz con la mínima interrupción posible de las maniobras de reanimación.
