TEMA 3. PATOLOGÍA INFECCIOSA E INFLAMATORIA AGUDA


La enfermedad inflamatoria pélvica (EPI) es una infección del tracto genital superior que afecta principalmente a las trompas de Falopio, aunque también puede comprometer el endometrio, ovarios y otras estructuras pélvicas. Suele estar relacionada con infecciones de transmisión sexual causadas por Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae. Se manifiesta con dolor pélvico bilateral, fiebre, leucorrea, metrorragia y dolor a la movilización cervical. Su diagnóstico es fundamentalmente clínico y requiere tratamiento antibiótico precoz para evitar complicaciones como infertilidad, embarazo ectópico, dolor pélvico crónico o incluso sepsis por absceso tubo-ovárico.

Las infecciones del aparato genital femenino incluyen patologías de origen bacteriano, fúngico, parasitario y vírico. Entre las más frecuentes destacan la vaginosis bacteriana, la infección por Chlamydia trachomatis, la gonorrea, la candidiasis, la tricomoniasis y el virus del papiloma humano (VPH). Muchas de estas infecciones pueden cursar de forma asintomática, favoreciendo su transmisión y el desarrollo de complicaciones. El diagnóstico precoz, el tratamiento adecuado y el abordaje de las parejas sexuales son fundamentales para prevenir secuelas como enfermedad inflamatoria pélvica, esterilidad, complicaciones obstétricas o transmisión neonatal.

Otras urgencias ginecológicas relevantes son la bartolinitis, el absceso de la glándula de Bartolino y el síndrome del shock tóxico (SST). La bartolinitis se produce por la obstrucción o infección de las glándulas de Bartolino, causando dolor intenso, inflamación y, en ocasiones, formación de abscesos que requieren drenaje. Por su parte, el SST es una complicación grave asociada a toxinas bacterianas, especialmente relacionadas con el uso prolongado de tampones, que puede provocar fiebre alta, hipotensión, exantema, vómitos y shock. Ambas situaciones requieren una valoración rápida y un tratamiento precoz para evitar complicaciones potencialmente graves y preservar la salud de la paciente.