TEMA 4. ABDOMEN AGUDO


El abdomen agudo es un síndrome clínico caracterizado por dolor abdominal de inicio súbito o progresivo, con potencial riesgo vital y necesidad frecuente de intervención médica o quirúrgica urgente. El dolor suele acompañarse de otros síntomas como náuseas, vómitos, alteraciones del tránsito intestinal o genitourinario, distensión abdominal y contractura muscular. Su diagnóstico se basa principalmente en la anamnesis y la exploración física, apoyándose en pruebas complementarias.

Según su etiología, el abdomen agudo puede ser inflamatorio (apendicitis, colecistitis, pancreatitis), obstructivo (íleo paralítico, vólvulo, hernia estrangulada), perforativo (úlcera o perforación intestinal), vascular (isquemia mesentérica, aneurisma de aorta roto), hemorrágico (rotura de bazo, embarazo ectópico), metabólico (cetoacidosis diabética, porfiria), o ginecológico/urológico (torsión ovárica, pielonefritis). El diagnóstico diferencial es amplio, incluyendo causas digestivas, ginecológicas, urológicas y vasculares.

La detección de signos de alarma es fundamental: dolor súbito e intenso, signos de peritonitis, inestabilidad hemodinámica, fiebre alta con dolor abdominal, hemorragia digestiva, alteración del estado mental o dolor desproporcionado con acidosis. Estos indicadores exigen evaluación inmediata e incluso cirugía urgente, sobre todo en pacientes de alto riesgo como ancianos o inmunodeprimidos.

El manejo inicial se centra en la estabilización mediante monitorización continua, oxigenoterapia si es necesario, acceso venoso amplio, reposición de líquidos y control del dolor con opioides. Se mantiene ayuno estricto y puede requerirse sondaje nasogástrico. También se prepara al paciente para pruebas diagnósticas o cirugía urgente. El acompañamiento emocional y la educación del paciente y su familia son parte integral del cuidado.

Las intervenciones de enfermería incluyen monitorización de signos vitales, terapia intravenosa, administración de hemoderivados y medicación, manejo de la hipovolemia y del dolor, cuidados de la sonda gastrointestinal, apoyo emocional y coordinación con el equipo interdisciplinario. Estas medidas buscan garantizar una atención segura, eficaz y centrada en las necesidades del paciente.