TEMA 4. CLASIFICACIÓN DE PACIENTES EN URGENCIAS


El triaje es un proceso de valoración, clasificación y priorización de los pacientes según su riesgo clínico y gravedad, cuyo objetivo es determinar quién necesita atención inmediata y quién puede esperar con seguridad. Se aplica en el ámbito hospitalario, extrahospitalario y en incidentes con múltiples víctimas (IMV). En urgencias hospitalarias suelen utilizarse sistemas estructurados de cinco niveles de prioridad, como el Sistema Español de Triaje (SET) y el Manchester Triage System (MTS), que permiten detectar situaciones de riesgo, asignar circuitos y mejorar la seguridad asistencial.

El triaje enfermero es una actividad clínica de gran responsabilidad que debe ser rápida, estructurada, dinámica y orientada al riesgo. La enfermera valora el motivo de consulta, constantes vitales, dolor, nivel de conciencia, respiración, perfusión, sangrado, síntomas neurológicos, antecedentes y medicación de riesgo, identificando signos de alarma y activando los circuitos necesarios. La entrevista clínica debe ser breve y dirigida, y tanto el registro como la reevaluación son fundamentales, ya que la prioridad del paciente puede cambiar si aparece deterioro o nuevos síntomas.

El triaje extrahospitalario combina la valoración clínica con la seguridad de la escena, elección del recurso, traslado y hospital útil. En los incidentes con múltiples víctimas, el objetivo es conseguir el mayor beneficio global con recursos limitados, priorizando la atención y evacuación mediante categorías de colores: rojo, amarillo, verde y negro. Pueden utilizarse métodos como START, JumpSTART, SALT, SHORT y META, según el protocolo y el contexto. El triaje debe ser rápido, sencillo y repetido, ya que el retriaje y la reevaluación continua permiten modificar la prioridad cuando cambia el estado clínico del paciente.