HEMORRAGIA PUERPERAL (HPP)
La hemorragia posparto es la complicación más importante del tercer y cuarto periodo del parto, precisando de diagnóstico y tratamiento rápidos en su atención.
La hemorragia posparto se produce en el 5% de los partos y son una de las causas más importantes de morbi-mortalidad maternas.
La prevención es el pilar básico de la atención. Debe realizarse en todos los casos, especialmente en aquellos que existe antecedente de hemorragia posparto o en aquellas gestantes que hayan precisado relajantes uterinos y/o presencia de alguno de los factores de riesgo mencionados. El tratamiento preventivo recomendado actualmente consiste en:
- Alumbramiento dirigido: 10 UI de oxitocina IV tras la salida del hombro anterior.
- Clampaje precoz del cordon umbilical.
- Revisión placenta y canal blando del parto, siempre, en todos los partos, ya sean instrumentados o no.
INFECCIÓN PUERPERAL
La fiebre en el puerperio es un signo clínico que nos sugiere una posible infección. Esta infección puede tener distintos focos, por lo que es necesario hacer una buena anamnesis y exploración de la puérpera. Tener un esquema exploratorio para ello, es aconsejable, para no dejar ningún posible foco de infección sin valorar. Un posible orden de análisis, sería empezar desde cabeza a pies, valorando, estado de las mamas, estado involución uterina, observación de loquios, valoración del estado de herida ya sea episiotomía o herida quirúrgica postcesárea y por último miembros inferiores.
URGENCIAS MENTALES EN EL PUERPERIO
El puerperio es un periodo de alto riesgo para las alteraciones del estado del ánimo, que pueden ir, desde un estado de “tristeza puerperal” no patológico, a la presentación de patología, como una depresión posparto o una psicosis puerperal. Estos últimos, requieren una derivación y tratamiento por un médico especialista.
Este estado se ve favorecido por unos factores de riesgo, pero también de una serie de cambios hormonales que se producen tras el parto y que influyen directamente sobre el estado del ánimo. Durante el embarazo, el aumento tanto de Estrógenos, como de Progesterona, tienen un efecto antidepresivo, ligero efecto euforizante durante el embarazo (Estrógenos) y ansiolítico (Progesterona). Tras el parto, se produce una caída de ambas hormonas, favoreciendo un clima de labilidad emocional.
