TEMA 4. PREPARACIÓN FARMACÉUTICA


La preparación farmacéutica consiste en formular y fabricar medicamentos en la forma más adecuada para su administración, garantizando su eficacia, seguridad, estabilidad y facilidad de uso. Esto implica combinar el principio activo con excipientes y seleccionar la forma farmacéutica más apropiada según la vía de administración, el tipo de tratamiento y las características del paciente. Las formas farmacéuticas se clasifican según su estado físico (sólidas, líquidas, semisólidas, gaseosas), siendo ejemplos comunes las tabletas, cápsulas, soluciones, pomadas o aerosoles. Además, existen formas parenterales (inyecciones, infusiones, implantes) y tópicas (parches transdérmicos, colirios o sprays nasales).

Las formulaciones también pueden clasificarse según su forma de liberación: inmediata (como el paracetamol oral), prolongada (como el fentanilo transdérmico), retardada (omeprazol con recubrimiento entérico) o controlada (como ciertos anticonceptivos transdérmicos). Estas formas permiten ajustar la velocidad, duración y localización del efecto terapéutico, mejorando la eficacia y la adherencia del tratamiento. También se emplean formulaciones especiales para vías rectales, vaginales u oftálmicas, diseñadas para liberar el fármaco de manera sostenida.

Otros factores que influyen en la preparación farmacéutica incluyen la solubilidad (que afecta la absorción del fármaco), el tamaño de partícula (las partículas más pequeñas se absorben más rápido) y los excipientes, que aunque inactivos, cumplen funciones fundamentales como facilitar la conservación, la estabilidad, la absorción o la palatabilidad del medicamento.