4.1 INTRODUCCIÓN
El reconocimiento precoz de la parada cardiorrespiratoria y el inicio inmediato del soporte vital básico son acciones inseparables. No basta con identificar que una persona está en parada: hay que activar ayuda, iniciar RCP, solicitar un DEA y mantener la respuesta hasta la llegada del equipo de emergencias o hasta que la persona muestre signos claros de recuperación.
En soporte vital básico, el abordaje debe ser sencillo, rápido y orientado a la acción. No se espera a disponer de un monitor, no se exige confirmar la ausencia de pulso y no se retrasa la llamada de ayuda.
La sospecha inicial se basa en dos hallazgos fundamentales: la persona no responde y no respira con normalidad.
4.2 CONCEPTO OPERATIVO DE PARADA CARDIORRESPIRATORIA
La parada cardiorrespiratoria implica el cese brusco de una circulación eficaz, con pérdida de consciencia y ausencia de respiración normal. Como consecuencia, el aporte de oxígeno al cerebro y al corazón se vuelve insuficiente o se interrumpe por completo.
En SVB, la definición debe ser operativa: una persona debe tratarse como si estuviera en parada cardiaca cuando no responde y no respira con normalidad. Esta formulación evita retrasos y permite iniciar la respuesta, aunque todavía no se conozca la causa.
La parada puede aparecer de forma súbita, como en algunos eventos cardiacos, o ser el resultado final de un deterioro progresivo, como en una insuficiencia respiratoria, una anafilaxia, una hemorragia grave, una intoxicación o un ahogamiento.
4.3 ALGORITMO GENERAL DE SOPORTE VITAL BÁSICO EN EL ADULTO
El algoritmo de SVB organiza la actuación en una secuencia de decisiones simples. Su finalidad es reducir retrasos y asegurar que las acciones críticas se realizan pronto: pedir ayuda, iniciar RCP y usar el DEA.
Imagen 3. Algoritmo ERC 2025 SVB
4.3.1 Seguridad y comprobación de respuesta
La actuación comienza siempre con la seguridad. El interviniente debe comprobar que puede acercarse sin exponerse a un riesgo no controlado. Si la escena no es segura, no debe entrar; debe protegerse, alertar y esperar a los recursos adecuados.
Una vez que la escena es segura, se comprueba si la persona responde:
- Acercarse a la persona.
- Hablar en voz alta: “¿Se encuentra bien?”.
- Estimular suavemente, por ejemplo, tocando los hombros.
- Evitar sacudidas bruscas si existe sospecha de traumatismo.
Si la persona responde, no se continúa el algoritmo de parada cardiaca. Se mantiene la valoración clínica, se pide ayuda si procede y se reevalúa.
Si la persona no responde, se debe pedir ayuda de inmediato y activar el 112/SEM o el sistema interno de emergencias. La valoración de la respiración se realiza a continuación, mientras se activa la ayuda o con apoyo del operador telefónico si es necesario.
4.3.1.1 Situaciones que pueden dificultar el reconocimiento de la parada cardiaca
El reconocimiento de la parada cardiaca no siempre es evidente. Aunque el criterio operativo en SVB es sencillo —persona que no responde y no respira con normalidad—, existen situaciones que pueden confundir al interviniente y retrasar el inicio de la RCP. Estos elementos actúan como distractores clínicos: parecen orientar hacia otra causa o generan dudas sobre si la persona realmente está en parada.
Uno de los distractores más frecuentes es la respiración agónica o gasping. Puede aparecer en los primeros minutos tras el colapso y manifestarse como boqueadas, jadeos irregulares, respiraciones aisladas o movimientos respiratorios ineficaces. Aunque puede dar la impresión de que la persona “respira algo”, no proporciona una ventilación eficaz. Por tanto, si la persona no responde y presenta gasping, debe considerarse una posible parada cardiaca e iniciarse RCP.
Otro elemento que puede confundir es la presencia de actividad motora similar a una convulsión al inicio de la parada cardiaca. Algunas personas presentan sacudidas breves, movimientos tónico-clónicos o rigidez tras el colapso. Esto puede hacer pensar en una crisis epiléptica primaria y retrasar la activación de la cadena de supervivencia. La clave es valorar la situación inmediatamente después: si la persona no responde y no respira con normalidad, debe sospecharse parada cardiaca, aunque haya presentado movimientos anómalos iniciales.
El colapso durante o inmediatamente después del ejercicio también debe considerarse de alto riesgo. En el contexto deportivo, la parada cardiaca puede confundirse con agotamiento, síncope, crisis convulsiva o recuperación tras esfuerzo intenso. Además, la respiración inicial puede parecer jadeo por esfuerzo. Ante un colapso súbito en actividad física, si la persona no responde y no respira con normalidad, se debe activar ayuda, iniciar RCP y utilizar el DEA tan pronto como esté disponible.
En todos estos escenarios, el mensaje práctico es el mismo: no debe esperarse a tener certeza absoluta. Si la persona no responde y la respiración está ausente, es anormal o genera dudas, se debe actuar como ante una parada cardiaca. El retraso en iniciar RCP y usar el DEA tiene más riesgo que iniciar maniobras ante una sospecha razonable.
4.3.2 Apertura de la vía aérea
En una persona inconsciente, la lengua y los tejidos blandos pueden obstruir la vía aérea. Antes de valorar la respiración, debe facilitarse la apertura de la vía aérea. Las dos maniobras básicas son la maniobra frente-mentón y la tracción mandibular.
Maniobra frente-mentón:
Es la maniobra de apertura de vía aérea habitual cuando no hay sospecha de traumatismo cervical.
Técnica:
- Coloque a la persona en decúbito supino si no lo está y puede hacerse con seguridad.
- Coloque una mano sobre la frente.
- Incline suavemente la cabeza hacia atrás.
- Con los dedos de la otra mano, eleve el mentón desde la parte ósea de la mandíbula.
- Evite presionar los tejidos blandos bajo el mentón, porque podría obstruir la vía aérea.
- Mantenga la vía aérea abierta mientras valora la respiración.
Esta maniobra desplaza la lengua hacia delante y puede liberar una obstrucción de la vía aérea superior causada por la relajación muscular en la inconsciencia.
Tracción mandibular
La tracción mandibular se utiliza cuando existe sospecha de lesión cervical o cuando se desea abrir la vía aérea minimizando la extensión del cuello. Debe realizarla personal entrenado, ya que puede ser técnicamente más difícil que la maniobra frente-mentón.
Técnica básica:
- Sitúese detrás de la cabeza de la persona, si el espacio lo permite.
- Mantenga la cabeza en posición neutra, evitando flexión, extensión o rotación del cuello.
- Coloque los dedos índice y medio por detrás del ángulo de la mandíbula, a ambos lados.
- Eleve la mandíbula hacia delante y arriba.
- Puede ayudar a abrir la boca desplazando suavemente el labio inferior con los pulgares, si es necesario.
- Mantenga la maniobra mientras se valora la respiración o se ventila.
Si la tracción mandibular no consigue abrir la vía aérea y la persona no respira con normalidad, la prioridad sigue siendo ventilar y realizar RCP. En una emergencia vital, la necesidad de oxigenación puede obligar a ajustar la maniobra de apertura de vía aérea.

Imagen 4. Maniobra frente mentón y tracción mandibular para apertura de vía aérea.
Fuente de imagen Zonatáctica.es
Cuerpos extraños visibles
Si se observa un cuerpo extraño claramente visible y accesible en la boca, puede retirarse con cuidado. No se deben realizar barridos digitales a ciegas, porque pueden empujar el objeto hacia el interior o producir lesiones.
Valoración de la respiración
Tras abrir la vía aérea, se comprueba si la persona respira con normalidad durante un máximo de 10 segundos. La valoración debe ser rápida y no debe retrasar la RCP si existen dudas.
Puede utilizarse la secuencia:
- Ver si el tórax se eleva.
- Oír si hay sonidos respiratorios.
- Sentir el aire espirado.
Una respiración normal es regular, eficaz y suficiente. Se acompaña de movimientos torácicos adecuados y no presenta boqueadas, jadeos aislados ni pausas prolongadas.
Debe considerarse respiración anormal:
- Ausencia de respiración.
- Respiración agónica.
- Gasping o boqueadas.
- Jadeos aislados.
- Respiración muy lenta, irregular o con pausas prolongadas.
- Respiración ruidosa, trabajosa o ineficaz en una persona inconsciente.
Si la persona no responde y la respiración es ausente, dudosa o anormal, se debe iniciar RCP.

Imagen 5. Apertura de vía aérea con maniobra fuente mentón y comprobación de respiración. Fuente Guías ERC 2025 Soporte vital básico.
4.3.3 Inicio de RCP: compresiones torácicas
Si la persona no responde y no respira con normalidad, se inicia RCP. Las compresiones torácicas son la base de la RCP porque generan un flujo sanguíneo mínimo hacia el cerebro y el corazón.
Técnica de compresiones en adulto:
- Coloque a la persona en decúbito supino sobre una superficie firme si está disponible de inmediato.
- Arrodíllese junto al tórax de la persona.
- Coloque el talón de una mano en la mitad inferior del esternón, en el centro del pecho.
- Coloque el talón de la otra mano sobre la primera.
- Entrelace los dedos para evitar presión sobre las costillas.
- Mantenga los brazos rectos.
- Coloque los hombros en vertical sobre el tórax de la víctima.
- Comprima el tórax a una profundidad de al menos 5 cm, pero no más de 6 cm.
- Comprima a una frecuencia de 100-120 compresiones por minuto.
- Permita la reexpansión completa del tórax tras cada compresión.
- Evite apoyarse sobre el pecho entre compresiones.
- Minimice las interrupciones.
La RCP es más eficaz sobre una superficie firme. Sin embargo, si la persona está en una cama o superficie blanda, no se debe perder tiempo trasladándola al suelo. Se inicia la RCP donde está y, si es necesario, se ajusta la profundidad para compensar la superficie blanda.
La elección entre RCP solo con compresiones y RCP con ventilaciones depende de la formación, seguridad y capacidad del reanimador.
Si el reanimador no está entrenado, no puede realizar ventilaciones o no quiere hacerlas, debe realizar compresiones torácicas continuas sin interrupciones.
La prioridad es iniciar compresiones cuanto antes y mantenerlas hasta la llegada del DEA, del SEM o de alguien con más entrenamiento que pueda ayudar.

Imagen 6
Si el reanimador está entrenado y puede realizar ventilaciones con seguridad, debe alternar:
- 30 compresiones torácicas.
- 2 ventilaciones de rescate efectivas.
La realización de las ventilaciones no debe provocar pausas prolongadas. Si las ventilaciones no son efectivas tras dos intentos, se debe reanudar la RCP y considerar que puede existir una obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño.
Las ventilaciones deben ser eficaces, pero no excesivas. El objetivo es aportar solo el volumen necesario para que el tórax comience a elevarse.
Técnica boca a boca en adulto, si el reanimador está entrenado y decide realizarla:
- Mantenga abierta la vía aérea con la maniobra seleccionada.
- Pinze la nariz con los dedos de la mano situada en la frente.
- Abra ligeramente la boca de la persona manteniendo el mentón elevado.
- Selle con su boca la boca de la víctima.
- Insufle aire de forma constante durante aproximadamente 1 segundo.
- Observe que el tórax se eleva.
- Separe su boca y permita que el tórax descienda.
- Administre una segunda ventilación.
- Reanude inmediatamente las compresiones.
Si el tórax no se eleva:
- Reabra la vía aérea.
- Compruebe si hay un cuerpo extraño visible y retírelo solo si es accesible.
- No realice barridos digitales a ciegas.
- Intente de nuevo la ventilación.
- Si tras dos intentos no se consigue ventilar, reanude compresiones y considere obstrucción de vía aérea.
Debe evitarse la hiperventilación ya que ventilar demasiado rápido o con demasiado volumen puede aumentar la presión intratorácica, favorecer la insuflación gástrica y dificultar la perfusión generada por las compresiones.
Cuando se realizan ventilaciones con aire espirado, es recomendable utilizar un dispositivo de barrera si está disponible. Estos dispositivos reducen el contacto directo con la boca o la nariz de la víctima y pueden disminuir la exposición a saliva, secreciones, sangre o vómito. Su disponibilidad puede aumentar la seguridad percibida del reanimador y facilitar que personas entrenadas se animen a realizar ventilaciones.
Los dispositivos de barrera más habituales son:
- Mascarilla facial de bolsillo: permite sellar boca y nariz de la víctima e insuflar aire a través de una válvula unidireccional. Es el dispositivo de barrera preferible cuando está disponible y el reanimador sabe utilizarlo.
- Lámina facial o face shield: es una barrera fina que se coloca sobre la boca y la nariz de la víctima. Suele incorporar una válvula o filtro simple. Ofrece menos sellado que una mascarilla de bolsillo, pero puede ser útil en primeros auxilios.
- Mascarilla con válvula unidireccional: evita que el aire espirado o secreciones de la víctima entren en contacto directo con el reanimador.
El uso de un dispositivo de barrera no debe retrasar el inicio de la RCP. Si el reanimador no dispone de barrera, no está entrenado en ventilaciones o no desea realizarlas, debe iniciar y mantener RCP solo con compresiones hasta que llegue ayuda, un DEA o una persona entrenada que pueda relevarle.
4.3.4 Uso del DEA dentro del algoritmo
El DEA forma parte del manejo inicial de la parada cardiaca. Debe utilizarse tan pronto como esté disponible. No debe considerarse una intervención posterior ni retrasarse por continuar RCP durante más tiempo.
Mientras llega el DEA, se realizan compresiones. Cuando llega el DEA, se enciende y se colocan los parches con la menor interrupción posible. Si hay más de un reanimador, uno continúa la RCP mientras otro prepara el DEA y coloca los parches.
Secuencia básica:
- Encender el DEA. Algunos dispositivos se encienden al abrir el estuche.
- Exponer el tórax de la persona de forma rápida y respetuosa.
- Colocar los parches autoadhesivos sobre el pecho desnudo, siguiendo los dibujos del DEA o de los propios parches.
- Asegurar que los parches quedan bien adheridos a la piel.
- No tocar a la persona mientras el DEA analiza el ritmo.
- Si se indica descarga, comprobar en voz alta que nadie toca a la persona.
- Administrar la descarga si el DEA es semiautomático, o permitir que la administre si es automático.
- Tras la descarga, reiniciar inmediatamente las compresiones, excepto si existen signos claros de vida.
- Si no se indica descarga, reiniciar inmediatamente las compresiones.
- Continuar siguiendo las instrucciones del DEA.
Colocación de los parches del DEA
Debe seguirse la posición indicada por el fabricante. En la mayoría de los DEA para adultos se utiliza la posición anterolateral:
- Un parche se coloca debajo de la clavícula derecha, justo a la derecha del borde superior del esternón.
- El otro parche se coloca en el lado izquierdo del tórax, centrado en la línea media axilar, por debajo de la axila.
Debe evitarse colocar el parche sobre tejido mamario si es posible. La exposición del tórax debe hacerse con respeto, pero sin retrasar la desfibrilación. Si la ropa o el sujetador impiden una colocación correcta, deben retirarse o cortarse.
Los parches deben quedar firmemente adheridos. Para ello:
- Colóquelos sobre piel desnuda.
- Seque rápidamente la piel si está mojada o muy sudorosa.
- Evite colocar el parche sobre pliegues, ropa o dispositivos externos.
- Si hay un parche transdérmico en la zona donde debe ir el electrodo, retírelo con precaución y limpie/seque la zona si es posible.
- Si el vello impide que el parche se adhiera, puede ser necesario rasurar rápidamente la zona o usar un parche para arrancar el vello y colocar otro nuevo, siempre minimizando retrasos.
La posición anteroposterior puede considerarse como alternativa si la posición anterolateral no es factible y el reanimador está entrenado. En esta posición, un parche se coloca en la parte anterior del tórax y el otro en la espalda, en el lado izquierdo, por debajo de la escápula o entre las escápulas según el dispositivo y el contexto.
En pacientes con marcapasos o desfibrilador implantable visible, no coloque el parche directamente sobre el generador. Si es posible, sitúe el parche a más de 8 cm del dispositivo o use una posición alternativa siguiendo las indicaciones del DEA y la formación disponible.
Reinicio de compresiones tras análisis o descarga
Tras el análisis del DEA, la prioridad es reanudar la RCP sin demora:
- Si el DEA recomienda descarga, se administra la descarga y se reinician inmediatamente las compresiones.
- Si el DEA no recomienda descarga, se reinician inmediatamente las compresiones.
- Solo se detiene la RCP si aparecen signos claros de vida, como respiración normal, movimientos intencionados o respuesta.
No se debe perder tiempo comprobando pulso tras cada descarga en el contexto del SVB. El DEA indicará cuándo detenerse para nuevos análisis.
4.4 SOPORTE VITAL BÁSICO INSTRUMENTALIZADO
El soporte vital básico instrumentalizado consiste en utilizar dispositivos básicos para mejorar la apertura de la vía aérea y la ventilación durante la RCP. Debe realizarlo personal entrenado y no debe retrasar las compresiones ni el uso del DEA.
Los dispositivos más habituales en este nivel son:
- Cánula orofaríngea o cánula de Guedel.
- Bolsa-válvula-mascarilla, también conocida como balón resucitador o Ambú.
- Oxígeno suplementario si está disponible y el personal está entrenado para su uso.
Cánula orofaríngea o cánula de Guedel
La cánula orofaríngea ayuda a mantener la vía aérea abierta al evitar que la lengua obstruya la vía aérea superior. Solo debe utilizarse en personas inconscientes sin reflejo nauseoso. Si la persona tose, hace arcadas o rechaza el dispositivo, debe retirarse.
Selección del tamaño:
- Mida desde la comisura bucal hasta el ángulo de la mandíbula, o desde los incisivos hasta el ángulo mandibular.
- Una cánula demasiado pequeña puede empujar la lengua hacia atrás.
- Una cánula demasiado grande puede producir traumatismo o estimular reflejos.
Técnica en adulto:
- Abra la boca de la persona.
- Compruebe si hay secreciones o cuerpos extraños visibles; retírelos solo si son accesibles.
- Introduzca la cánula con la concavidad inicialmente orientada hacia el paladar.
- Avance suavemente hasta que la punta alcance el paladar blando.
- Gire la cánula 180 grados para que la concavidad quede orientada hacia la lengua.
- Avance hasta que el reborde quede apoyado en los labios.
- Compruebe que mejora la permeabilidad de la vía aérea y que permite ventilar.
Como alternativa, especialmente si se desea evitar rotación o hay riesgo de traumatismo, puede introducirse siguiendo la curvatura de la lengua con ayuda de un depresor lingual, si se dispone de él y se está entrenado.
La cánula no sustituye la apertura de la vía aérea ni garantiza por sí sola ventilación eficaz. Debe reevaluarse continuamente.
Imagen 7
Bolsa-válvula-mascarilla
La bolsa-válvula-mascarilla permite administrar ventilaciones con aire ambiente o con oxígeno suplementario si está conectado. Su uso eficaz requiere entrenamiento, porque el principal problema suele ser el mal sellado de la mascarilla o una apertura insuficiente de la vía aérea.
Cuando sea posible, la ventilación con bolsa-válvula-mascarilla debe realizarse con dos reanimadores:
- Un reanimador mantiene la apertura de vía aérea y el sellado de la mascarilla con ambas manos.
- El segundo reanimador comprime la bolsa.
Técnica básica con dos reanimadores:
- Coloque a la persona en decúbito supino.
- Abra la vía aérea con frente-mentón o tracción mandibular según el contexto.
- Seleccione una mascarilla que cubra nariz y boca sin comprimir los ojos.
- Coloque la parte estrecha de la mascarilla sobre el puente nasal y la parte ancha sobre el mentón.
- Selle la mascarilla contra la cara.
- Mantenga la mandíbula elevada para evitar obstrucción.
- Comprima la bolsa durante aproximadamente 1 segundo.
- Observe que el tórax se eleva.
- Permita que el tórax descienda antes de la siguiente ventilación.
- Evite ventilaciones rápidas, bruscas o excesivas.
Si solo hay un reanimador entrenado, puede usarse la técnica en “C-E”: el pulgar y el índice forman una C sobre la mascarilla para sellarla, mientras los otros dedos elevan la mandíbula. Esta técnica es más difícil y suele generar más fugas, por lo que debe priorizarse la técnica de dos personas cuando sea posible.
Durante RCP sin vía aérea avanzada, la ventilación con bolsa-mascarilla debe coordinarse con la relación 30:2: se detienen brevemente las compresiones para administrar dos ventilaciones efectivas y se reanudan inmediatamente.

Imagen 8. Técnica combinada compresiones /ventilaciones 30:2
Señales de ventilación eficaz e ineficaz
Ventilación eficaz:
- Elevación visible del tórax.
- Descenso pasivo del tórax tras la insuflación.
- Ausencia de fugas importantes alrededor de la mascarilla.
- Ventilaciones coordinadas con mínimas interrupciones.
Ventilación ineficaz:
- No se eleva el tórax.
- Fuga audible alrededor de la mascarilla.
- Resistencia excesiva al comprimir la bolsa.
- Distensión gástrica progresiva.
- Pausas prolongadas en las compresiones.
Si la ventilación no es eficaz, debe corregirse la técnica: reabrir la vía aérea, mejorar el sellado, recolocar la mascarilla, aspirar secreciones si se dispone de aspirador y formación, considerar cánula orofaríngea si está indicada, y pedir ayuda.
Imagen 9. Fuente : Osakidetza/GIDEP
TÉCNICA DOBLE C‐E, con 2 REANIMADORES. Es la técnica más efectiva, cuando sea posible. Un reanimador coloca la mascarilla sobre la cara y la sella con ambas manos: pulgares sobre zona nasal de la mascarilla. Índices sobre la zona de la barbilla (C). 3er dedo levanta la barbilla, 4º dedo levanta mandíbula y 5º dedo en el ángulo mandibular(E) El otro reanimador apretará la bolsa, generando presión.
4.5 CUANDO CONTINUAR Y CUÁNDO DETENER LA RCP
Una vez iniciada la RCP, debe mantenerse con las menores interrupciones posibles. Se continúa hasta que:
- Llegue el SEM o el equipo avanzado y releve al reanimador.
- La persona muestre signos claros de recuperación, como respiración normal, movimientos intencionados o respuesta.
- El entorno deje de ser seguro.
- El reanimador esté físicamente incapaz de continuar y no haya relevo disponible.
La aparición de respiración normal o signos claros de vida obliga a reevaluar. En ese caso, se mantiene vigilancia estrecha hasta la llegada de ayuda, porque puede producirse un nuevo deterioro.
4.6 PAPEL DE ENFERMERÍA EN EL RECONOCIMIENTO Y MANEJO INICIAL
La enfermería de urgencias tiene un papel esencial en el reconocimiento precoz de la parada cardiaca y en la activación ordenada del algoritmo de SVB. Su formación permite identificar signos de gravedad, coordinar a otros intervinientes y mantener la calidad de la respuesta inicial.
En este contexto, las competencias clave son:
- Comprobar seguridad y respuesta.
- Pedir ayuda de inmediato ante una persona que no responde.
- Identificar respiración ausente o anormal.
- No confundir gasping con respiración eficaz.
- Iniciar RCP cuando esté indicada.
- Realizar compresiones torácicas de calidad.
- Realizar ventilaciones de rescate si está entrenada y puede hacerlo con seguridad.
- Solicitar y utilizar el DEA tan pronto como esté disponible.
- Integrar RCP, DEA y ventilación con mínimas interrupciones.
- Utilizar cánula orofaríngea y bolsa-válvula-mascarilla si dispone de entrenamiento y material.
- Asignar tareas claras a otros intervinientes.
- Reevaluar de forma continua si la persona respira, pero está inconsciente.
- Mantener la asistencia hasta el relevo por el equipo avanzado.
La calidad de la asistencia empieza antes de la primera compresión: empieza en el reconocimiento correcto de la situación y en la activación inmediata de la respuesta.
4.7 RESUMEN DEL TEMA
La parada cardiorrespiratoria debe sospecharse ante una persona que no responde y no respira con normalidad. El reconocimiento debe ser rápido, sencillo y orientado a la acción. No se debe esperar a confirmar el pulso ni retrasar la llamada de ayuda.
El algoritmo de SVB organiza la actuación: comprobar seguridad, valorar respuesta, pedir ayuda de inmediato si no responde, abrir la vía aérea, valorar respiración, iniciar RCP si no respira con normalidad y usar el DEA en cuanto esté disponible.
La RCP básica se basa en compresiones torácicas de calidad, con una frecuencia de 100-120/min, una profundidad de 5-6 cm, reexpansión completa y mínimas interrupciones. Si el reanimador está entrenado y puede ventilar con seguridad, se alternan 30 compresiones con 2 ventilaciones efectivas. Si no está entrenado o no quiere ventilar, debe realizar compresiones continuas.
El DEA debe utilizarse tan pronto como esté disponible. Tras una descarga, o si no se recomienda descarga, deben reiniciarse inmediatamente las compresiones salvo que existan signos claros de vida.
4.8 PUNTOS CLAVE PARA RECORDAR
- El reconocimiento de la parada cardiaca se basa en dos datos: no responde y no respira con normalidad.
- Ante una persona que no responde, se pide ayuda de inmediato.
- La respiración se valora tras abrir la vía aérea, durante un máximo de 10 segundos.
- El gasping y la respiración agónica no son respiración normal.
- No se debe comprobar el pulso como requisito para iniciar RCP en SVB.
- Si no responde y no respira con normalidad, se inicia RCP y se solicita un DEA.
- Las compresiones deben realizarse en la mitad inferior del esternón, a 100-120/min y con 5-6 cm de profundidad.
- Si se realizan ventilaciones, la relación es 30:2 y cada ventilación debe durar aproximadamente 1 segundo, hasta que el tórax comience a elevarse.
- El DEA debe usarse tan pronto como esté disponible.
- Tras la descarga, se reinician inmediatamente las compresiones salvo signos claros de vida.
- La cánula orofaríngea y la bolsa-válvula-mascarilla son recursos útiles en personal entrenado, pero no deben retrasar compresiones ni DEA.
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