La hemorragia uterina anormal (HUA) es cualquier sangrado que difiere de lo normal en cantidad, duración, frecuencia o regularidad, o que aparece antes de la menarquia o después de la menopausia. Actualmente se utiliza el término sangrado uterino anormal (SUA) para describir estas alteraciones, clasificándolas según cambios en la frecuencia, regularidad, duración o volumen del sangrado. Es una de las causas más frecuentes de consulta ginecológica, especialmente al inicio y final de la vida fértil, y requiere una valoración adecuada para identificar su origen y prevenir complicaciones.
Las causas del SUA se clasifican mediante el sistema PALM-COEIN, que diferencia entre causas estructurales y no estructurales. Entre las estructurales destacan los pólipos, la adenomiosis, los leiomiomas (miomas) y las neoplasias endometriales o cervicales. Entre las no estructurales se incluyen las coagulopatías, los trastornos de la ovulación, alteraciones endometriales, causas iatrogénicas relacionadas con fármacos o anticonceptivos y otras patologías menos frecuentes. El diagnóstico requiere una evaluación clínica completa que puede incluir analíticas, pruebas hormonales, ecografía, histeroscopia y biopsia, según la sospecha clínica.
Las principales complicaciones del SUA son la anemia ferropénica, la ferropenia crónica y, en los casos más graves, el shock hipovolémico por pérdida aguda de sangre. El tratamiento depende de la causa identificada y puede ser médico o quirúrgico. Entre las opciones médicas destacan los anticonceptivos hormonales, los gestágenos, los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y los antifibrinolíticos como el ácido tranexámico, mientras que las alternativas quirúrgicas incluyen el legrado, la ablación endometrial y la histerectomía. Además, cualquier sangrado postmenopáusico debe considerarse patológico hasta demostrar lo contrario, ya que puede constituir un signo de cáncer de endometrio, lo que hace imprescindible una valoración médica precoz.
