El dolor faríngeo agudo es un motivo frecuente de consulta en urgencias y suele estar relacionado con infecciones virales o bacterianas, siendo las virales las más comunes. La faringitis estreptocócica por Streptococcus pyogenes destaca como la principal causa bacteriana y puede provocar fiebre alta, exudado amigdalar y adenopatías dolorosas. La exploración física y herramientas como los criterios Centor/McIsaac ayudan a valorar la probabilidad de infección bacteriana y decidir la necesidad de antibióticos. Además, es fundamental reconocer signos de alarma como estridor, babeo, disfagia severa o dificultad respiratoria, ya que pueden indicar complicaciones graves como epiglotitis, abscesos o sepsis.
Las infecciones profundas del cuello son urgencias potencialmente mortales que afectan a los espacios cervicales profundos y pueden comprometer rápidamente la vía aérea. Entre las más importantes se encuentran el absceso periamigdalino, el absceso retrofaríngeo, el absceso parafaríngeo y la angina de Ludwig. Estas infecciones suelen originarse como complicaciones de procesos ORL o dentales y pueden provocar edema, acumulación de pus y diseminación hacia el mediastino o el sistema nervioso central. El manejo requiere actuación multidisciplinar urgente con control de la vía aérea, antibioterapia intravenosa, pruebas de imagen y, en muchos casos, drenaje quirúrgico.
La disnea laríngea y los cuerpos extraños faringoesofágicos representan emergencias por el riesgo de obstrucción respiratoria y daño tisular grave. La disnea laríngea puede deberse a laringitis aguda, epiglotitis, edema laríngeo o cuerpos extraños, manifestándose con estridor, tiraje y dificultad respiratoria progresiva. Su tratamiento se centra en asegurar la vía aérea y administrar oxígeno, corticoides, adrenalina o antibióticos según la causa. Por otro lado, los cuerpos extraños como espinas, prótesis dentales o especialmente las pilas de botón requieren extracción urgente, ya que pueden causar necrosis rápida, perforación esofágica y mediastinitis. La vigilancia continua y la actuación precoz son esenciales para prevenir complicaciones potencialmente mortales.
