TEMA 5. DESFIBRILACIÓN EXTERNA AUTOMATIZADA: USO SEGURO Y EFICAZ DEL DEA


El desfibrilador externo automatizado (DEA) es una herramienta esencial del soporte vital básico que analiza el ritmo cardiaco y administra o recomienda una descarga cuando detecta un ritmo desfibrilable, principalmente fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso. Debe utilizarse ante una persona que no responde y no respira con normalidad, activando previamente el 112/SEM e iniciando la RCP. El DEA no sustituye a las compresiones torácicas, sino que ambas intervenciones forman parte del mismo eslabón de la cadena de supervivencia. Mientras llega el dispositivo se mantiene la RCP y, cuando está disponible, debe conectarse lo antes posible y con mínimas interrupciones. El DEA es seguro porque solo permite administrar una descarga cuando identifica un ritmo desfibrilable.

La secuencia de uso del DEA consiste en encender el dispositivo, exponer el tórax, colocar los parches sobre piel desnuda, seca y bien adherida y seguir las instrucciones visuales o sonoras. En adultos, la posición habitual es anterolateral, colocando un parche debajo de la clavícula derecha y otro en el lado izquierdo del tórax, por debajo de la axila. Durante el análisis del ritmo y la descarga nadie debe tocar a la persona, siendo fundamental comprobar visualmente que todos se han separado. Si el DEA recomienda una descarga, se administra y se reinician inmediatamente las compresiones; si no recomienda descarga, también se reanuda la RCP sin demora. No debe comprobarse el pulso de forma rutinaria tras la descarga y solo se detiene la RCP ante signos claros de vida, como respiración normal, movimientos intencionados o respuesta.

La seguridad, coordinación y mantenimiento del DEA son fundamentales para garantizar una desfibrilación eficaz. En situaciones especiales debe secarse rápidamente un tórax mojado, retirar parches transdérmicos de la zona de colocación, evitar situar los electrodos directamente sobre un marcapasos o desfibrilador implantable y mantener el oxígeno alejado del área de descarga. En niños se prefieren parches pediátricos o atenuadores de energía, aunque no debe retrasarse la desfibrilación si solo existe un DEA de adulto. El rol de enfermería incluye reconocer la indicación del DEA, solicitarlo precozmente, integrarlo con la RCP, colocar correctamente los parches, garantizar la seguridad durante la descarga y coordinar a los intervinientes. Además, los DEA deben permanecer visibles, accesibles, señalizados y mantenidos, con revisión periódica de la batería y la caducidad de los parches. La desfibrilación precoz requiere formación, accesibilidad, mantenimiento y una respuesta organizada.