TEMA 5. MANEJO DE LAS ITU EN URGENCIAS


La infección del tracto urinario (ITU) es la colonización de las vías urinarias por microorganismos, con mayor frecuencia en mujeres por su uretra más corta hasta la sexta década de la vida, momento en que se iguala la incidencia con los varones debido a la patología prostática y a procedimientos invasivos como el sondaje. Constituye una causa importante de sepsis y se ve favorecida por factores de riesgo como embarazo, obstrucción urinaria (el más importante), reflujo vesicoureteral, diabetes mellitus, anomalías anatómicas y presencia de catéteres. Se distinguen ITU bajas (cistitis, uretritis, prostatitis, orquiepididimitis) y altas (pielonefritis), así como ITU no complicada, complicada, asociada a catéter y nosocomial. La etiología es predominantemente bacteriana, con E. coli como el germen más frecuente, seguida de otros como Klebsiella, Proteus, Pseudomonas, Enterococcus o Candida (en inmunodeprimidos o sondados crónicos). El mecanismo principal es el ascenso de gérmenes desde el periné por la uretra hasta vejiga y, eventualmente, vías superiores, favorecido por higiene inadecuada, relaciones sexuales, reflujo y uso de sondas. En presencia de dispositivos, es clave la formación de biofilm sobre catéteres o urotelio, lo que dificulta la erradicación y favorece recidivas, especialmente en ITU asociadas a catéter.

Las manifestaciones clínicas varían según la localización: la cistitis se caracteriza por disuria, polaquiuria, tenesmo vesical y dolor suprapúbico, sin fiebre alta; la prostatitis aguda cursa con fiebre elevada, escalofríos, malestar general, síntomas urinarios y próstata dolorosa al tacto; la pielonefritis se manifiesta con fiebre alta, escalofríos, dolor lumbar con puño-percusión positiva, síntomas sistémicos (náuseas, vómitos, mialgias, cefalea) y afectación del estado general. El diagnóstico se basa en la clínica, tira reactiva (sangre, leucocitos, nitritos) y urocultivo (bacteriuria significativa). Entre las complicaciones se encuentran prostatitis crónica, abscesos prostáticos o renales, cistitis hemorrágica, pielonefritis complicada y sepsis urológica, con elevada mortalidad si no se trata precozmente. El tratamiento en urgencias persigue erradicar el germen, aliviar síntomas y prevenir complicaciones, incluyendo rehidratación, control de diuresis, retirada o recambio de catéteres, drenaje de focos obstructivos y antibioterapia empírica ajustada al tipo de ITU (no complicada, complicada, pielonefritis, sepsis urológica) y a las guías actuales, iniciada en la primera hora en casos de sepsis. Desde enfermería, son fundamentales las medidas de prevención y control de infecciones (higiene de manos, técnica aséptica, reducción de procedimientos invasivos), el manejo de la eliminación urinaria y de la incontinencia, la observación continua de las características de la orina y de la respuesta al dolor, así como la educación al paciente sobre hidratación, higiene y signos de alarma.