TEMA 5. OBSTRUCCIÓN INTESTINAL


La obstrucción intestinal se caracteriza por la ausencia de propulsión del contenido intestinal, ya sea por un impedimento mecánico (bloqueo físico) o por una alteración funcional de la motilidad (íleo paralítico). El íleo suele presentarse en pacientes postoperados, con infecciones sistémicas o trastornos metabólicos, y tiende a resolverse sin cirugía, aunque puede prolongarse si existe isquemia o alteraciones electrolíticas. En la obstrucción mecánica, en cambio, el bloqueo puede deberse a adherencias postquirúrgicas, hernias, neoplasias o vólvulos. En el intestino delgado predominan las adherencias y las hernias, mientras que en el intestino grueso son más frecuentes las neoplasias, seguidas de diverticulitis, vólvulo sigmoideo o impactación fecal.

Las manifestaciones clínicas incluyen dolor abdominal cólico en la obstrucción mecánica o continuo en el íleo, distensión abdominal, vómitos (más precoces en obstrucciones altas), ausencia de emisión de gases o heces, y fiebre en caso de isquemia o estrangulación. En la exploración pueden encontrarse signos como peristalsis visible o dolor en hernias incarceradas.

El tratamiento depende de la gravedad. El manejo conservador se aplica en obstrucciones parciales sin isquemia, e incluye reposo intestinal, descompresión con sonda nasogástrica y reposición de líquidos y electrolitos. En casos seleccionados se utilizan técnicas como desvolvulación endoscópica o colocación de prótesis en neoplasias obstructivas. La cirugía es necesaria en obstrucciones completas, estrangulación, isquemia o fracaso del tratamiento conservador, siendo urgentes los casos de hernias incarceradas, vólvulos y neoplasias obstructivas.

Los cuidados de enfermería son fundamentales para garantizar la seguridad y recuperación del paciente. Incluyen monitorización continua de signos vitales y evolución clínica, manejo de la sonda nasogástrica (verificar posición, mantener permeabilidad, monitorizar el aspirado), control adecuado del dolor y uso de antieméticos. Además, es esencial prevenir complicaciones, educar al paciente y brindar apoyo emocional a él y su familia. Un plan de cuidados individualizado, interdisciplinario y adaptado a las necesidades del paciente contribuye a mejorar los resultados y reducir la morbimortalidad asociada a esta patología.