TEMA 5: POLITRAUMA Y COMPLICACIONES ASOCIADAS


El paciente politraumatizado presenta múltiples lesiones traumáticas producidas por un mismo mecanismo lesional, siendo al menos una de ellas potencialmente mortal. Su manejo requiere una actuación rápida, coordinada y protocolizada basada en el enfoque XABCDE, que prioriza el control de la hemorragia masiva, la permeabilidad de la vía aérea, la ventilación, el estado circulatorio, la valoración neurológica y la exposición completa del paciente. La denominada hora de oro resulta fundamental, ya que muchas muertes son evitables mediante la identificación y el tratamiento precoz de lesiones potencialmente reversibles. La atención inicial debe complementarse con una valoración secundaria exhaustiva, monitorización continua y una estrecha coordinación multidisciplinar, donde la enfermería desempeña un papel esencial en la vigilancia clínica y la prevención de complicaciones.

El traumatismo torácico y el traumatismo abdominal son causas frecuentes de morbimortalidad en el contexto del politraumatismo. En el trauma torácico destacan lesiones potencialmente letales como el neumotórax a tensión, el neumotórax abierto, el hemotórax masivo y el taponamiento cardíaco, cuya identificación y tratamiento inmediatos son determinantes para la supervivencia. Por su parte, el traumatismo abdominal puede provocar hemorragias internas masivas y lesiones viscerales que evolucionan hacia shock hipovolémico, peritonitis o sepsis. La valoración clínica sistemática, junto con herramientas diagnósticas como la ecografía FAST/eFAST y la tomografía computarizada, permiten orientar el tratamiento y decidir la necesidad de intervención quirúrgica urgente.

El compromiso neurovascular y el síndrome compartimental agudo representan urgencias musculoesqueléticas tiempo-dependientes que pueden ocasionar secuelas irreversibles o incluso la pérdida de la extremidad afectada. Su manifestación más característica es el dolor intenso y desproporcionado, acompañado de alteraciones sensitivas, motoras y circulatorias. La valoración neurovascular seriada, la detección precoz de las denominadas 6 P y la rápida comunicación de hallazgos anormales son fundamentales para indicar una fasciotomía urgente cuando sea necesario. La vigilancia continua por parte de enfermería resulta decisiva para evitar el daño tisular irreversible y mejorar el pronóstico funcional.

El paciente anciano con traumatismo musculoesquelético, especialmente aquel con fractura de cadera, constituye un grupo de alta vulnerabilidad debido a la fragilidad, la osteoporosis, la comorbilidad y la menor reserva fisiológica. Estas fracturas se asocian a una elevada mortalidad, pérdida de autonomía y riesgo de institucionalización. El tratamiento actual se basa en una cirugía precoz, un adecuado control del dolor, la prevención de complicaciones y la movilización temprana, factores que influyen de forma directa en la recuperación funcional. Los cuidados enfermeros especializados, orientados a prevenir el delirium, el tromboembolismo, las infecciones y las úlceras por presión, son determinantes para mejorar la evolución clínica y mantener la calidad de vida del paciente.