TEMA 5. SÍNDROMES DE HIPOPERFUSIÓN: IDENTIFICACIÓN Y ABORDAJE DEL SHOCK EN PEDIATRÍA


El capítulo presenta el shock pediátrico como una emergencia por hipoperfusión tisular sostenida, con gran variabilidad clínica según la edad y el mecanismo fisiopatológico. Se estructura la clasificación en seis tipos —hipovolémico, distributivo (séptico, anafiláctico, neurogénico), cardiogénico, obstructivo, disociativo y combinado— y se explican sus fases evolutivas (compensado, descompensado e irreversible), subrayando que en niños la hipotensión es un signo tardío; los indicios precoces clave son taquicardia, piel fría/moteada, relleno capilar lento, oliguria y alteración del estado mental.

La valoración inicial se guía por TEP y ABCDE, priorizando vía aérea, oxigenación y estabilización circulatoria. El manejo general incluye acceso vascular rápido (IV/IO), fluidoterapia con cristaloides en bolos de 20 ml/kg con reevaluación secuencial, monitorización continua y tratamiento etiológico dirigido (p. ej., antibióticos precoces en séptico, drenaje en neumotórax a tensión, adrenalina en anafilaxia). Los vasoactivos/inotrópicos se inician si persiste la hipoperfusión tras 40–60 ml/kg (adrenalina/noradrenalina según perfil), con especial cautela en cardiogénico (bolos pequeños de 5–10 ml/kg y soporte inotrópico) para evitar sobrecarga y edema pulmonar.

El texto enfatiza el rol enfermero en la detección precoz, la ejecución segura de intervenciones prioritarias (oxígeno, accesos, fluidos, fármacos), la monitorización hemodinámica y neurológica, y la coordinación del equipo. En conjunto, ofrece un marco práctico para reconocer, clasificar y tratar al niño en shock con rapidez y precisión, reduciendo morbimortalidad mediante decisiones protocolizadas y adaptadas al tipo de shock y al estado evolutivo del paciente.