TEMA 6. INCIDENTES CON MÚLTIPLES VÍCTIMAS (IMV)


Un Incidente con Múltiples Víctimas (IMV) se define como cualquier situación en la que el número de afectados supera la capacidad inmediata de los recursos sanitarios disponibles. No depende únicamente del número de víctimas, sino del desequilibrio entre demanda y medios disponibles. Este tipo de incidentes exige una respuesta sanitaria rápida, estructurada y escalonada, con activación de protocolos específicos que contemplen el triage masivo, reorganización del circuito asistencial, y una intensa coordinación interinstitucional.

Los IMV suelen presentar escenarios caóticos, gran presión emocional sobre los intervinientes, escasez de recursos, toma de decisiones bajo criterios éticos, y participación de múltiples actores: sanitarios, cuerpos de seguridad, bomberos, protección civil, entre otros. La clave de la respuesta está en establecer un sistema de mando unificado, comunicaciones seguras, y una gestión clara del escenario.

Los escenarios de IMV se clasifican operativamente en cuatro tipos:

  1. Escenarios abiertos: Se desarrollan en espacios extensos y poco delimitados, donde las víctimas se encuentran dispersas. Ejemplos: terremotos, inundaciones, colapsos viales. Requieren una sectorización amplia, múltiples puntos de triage y logística compleja.

  2. Escenarios cerrados: Ocurren en lugares confinados como estaciones, discotecas o centros comerciales. Suelen implicar alta mortalidad y complicaciones para el acceso sanitario. La evacuación suele ser dificultosa, lo que demanda gran coordinación con bomberos y policías.

  3. Escenarios progresivos: Se desarrollan lentamente pero de forma continua, como epidemias o incendios cercanos a poblaciones. Permiten una mejor organización, pero requieren sostenibilidad operativa, previsión logística y protección continuada del personal.

  4. Escenarios intencionados: Surgen por actos deliberados como atentados, tiroteos o sabotajes. Presentan alto impacto mediático y requieren intervención de seguridad, triage de amenaza y protección reforzada para los intervinientes.

En todos los escenarios, se establecen áreas funcionales dentro del dispositivo sanitario: zona asistencial, evacuación, filiación y mando. El primer médico interviniente actúa como jefe provisional, transmite información clave al centro coordinador y delimita zonas de actuación. El primer enfermero interviniente lidera el triage inicial (usando START), establece el área de concentración de heridos y coordina la evacuación. Los técnicos en emergencias sanitarias (TES) colaboran en triage, comunicaciones, logística y despliegue del Puesto Sanitario Avanzado (PSA).

El procedimiento operativo contempla una aproximación segura al escenario, reconocimiento y balizamiento del área para evitar nuevos riesgos, y sectorización eficaz para organizar víctimas, recursos y equipos. El control del entorno incluye inspección del perímetro, identificación de peligros, y organización de accesos y estacionamientos.

En conclusión, la respuesta ante IMV exige preparación, formación, protocolos actualizados y una jerarquía clara. La coordinación efectiva, junto con la identificación temprana del tipo de escenario, es esencial para salvar vidas y minimizar consecuencias. La experiencia reciente demuestra la necesidad de planes integrados, tecnología de apoyo y simulacros regulares para afrontar con éxito este tipo de emergencias complejas.