TEMA 6. URGENCIAS ONCOLÓGICAS


Las urgencias oncológicas ginecológicas son situaciones agudas que aparecen en pacientes con cáncer ginecológico debido a la progresión tumoral, complicaciones del tratamiento o síndromes paraneoplásicos. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran el sangrado genital agudo, las infecciones, la neutropenia febril, la compresión de órganos pélvicos y las complicaciones tromboembólicas. Estas situaciones requieren una actuación rápida y multidisciplinar para estabilizar a la paciente, prevenir complicaciones graves y mejorar su calidad de vida.

El sangrado genital agudo constituye una de las emergencias más habituales y puede comprometer la vida de la paciente, especialmente en tumores de cérvix, endometrio, vagina o vulva. Su manejo incluye estabilización hemodinámica, reposición de volumen, taponamiento vaginal y, en casos graves, radioterapia hemostática o embolización arterial. Otras complicaciones importantes son las infecciones graves y la neutropenia febril, considerada una emergencia médica asociada a la quimioterapia, que requiere antibioterapia precoz. Asimismo, los tumores avanzados pueden provocar obstrucción urinaria, obstrucción intestinal, ascitis, fístulas y compresión vascular, originando insuficiencia renal, dolor, disnea o deterioro funcional significativo.

Las pacientes con cáncer ginecológico presentan además un elevado riesgo de trombosis venosa profunda y tromboembolismo pulmonar, favorecidos por la tríada de Virchow: estasis venosa, hipercoagulabilidad y lesión endotelial. Otra manifestación relevante son los síndromes paraneoplásicos, que pueden afectar al sistema neurológico, endocrino, dermatológico o reumatológico. Entre ellos destacan la degeneración cerebelosa paraneoplásica, la hipercalcemia de malignidad, el síndrome de secreción inadecuada de ADH (SIADH) y la dermatomiositis. Su reconocimiento es fundamental, ya que pueden ser la primera manifestación de un cáncer oculto o indicar progresión y recidiva tumoral.